
Este gen desarrollado a partir del girasol y probado en Argentina promete mejorar rendimientos sin penalidad metabólica, adaptándose a las condiciones locales y fortaleciendo la producción agrícola

La tecnología HB4, un gen proveniente del girasol, ha sido incorporada a la soya y al trigo mediante un trabajo conjunto con la Comisión Nacional de Ciencias Técnicas de Argentina y la Universidad del Litoral. Este descubrimiento, realizado en 2002, ha permitido desarrollar variedades capaces de enfrentar mejor condiciones de estrés hídrico y climático, y actualmente se está llevando esta tecnología a diferentes regiones del mundo.
El investigador e ingeniero agrónomo Martín Mariani Ventura explicó que esta biotecnología “técnicamente es un gen de perfección que lo que hace es actuar en distintas rutas metabólicas de la planta, lo que hace es ayudar a la planta a reducir el nivel del estrés de la mejor manera, produciendo osmoprotectores, disminuyendo la producción de etileno, todo eso hace que la planta pase ese proceso de estrés en una mejor situación y cuando las lluvias ocurren generan un impacto menor en el rendimiento”.
Según fuentes de ANAPO, Bolivia podría acceder a esta biotecnología en la próxima campaña agrícola. “Nosotros hoy ya contamos con las aprobaciones de parte del gobierno; ahora lo que estamos haciendo con ANAPO es poder traer, pero como todos necesitamos variedades que estén adaptadas a las condiciones de Bolivia, nosotros tenemos variedades hoy adaptadas a las condiciones de Argentina, Uruguay y Brasil, pero no necesariamente esas variedades se adaptan, por cuestiones agronómicas, enfermedades”, señaló Mariani.
El especialista agregó que ya se ha incorporado la tecnología HB4 en variedades de soya de ANAPO y que, con la liberación realizada el último año, el siguiente paso es desarrollar estas variedades en Bolivia. “Creemos que será lo antes posible; quizás la próxima campaña o en dos campañas más se tenga disponibles variedades de soya con tecnología HB4”, adelantó.

«Nosotros hoy ya contamos con las aprobaciones de parte del gobierno; ahora lo que estamos haciendo con ANAPO es poder traer, pero como todos necesitamos variedades que estén adaptadas a las condiciones de Bolivia, nosotros tenemos variedades hoy adaptadas a las condiciones de Argentina, Uruguay y Brasil, pero no necesariamente esas variedades se adaptan, por cuestiones agronómicas, enfermedades”


Impacto en rendimientos
En Argentina, la tecnología HB4 ha sido evaluada durante más de 10 años de ensayos. Mariani explicó que los estudios comparan isolineas, es decir, la misma variedad con y sin HB4, en distintas localidades. “Nosotros, más de 50 localidades a lo largo de años, lo que fuimos viendo en promedio es que cuando vamos a ambientes de los 2.500 kilos por hectárea, ahí vemos un promedio diferencial de rendimiento a favor de la HB4 cercano al 11 %, y cuando se está en ambientes de 1.500 y 3.500 entre un 5 y 7 %”, indicó.
Uno de los principales beneficios de HB4 es que, al ser un factor de transcripción, no genera penalidad de rendimiento en condiciones normales de cultivo.
“La parte buena de HB4 es que al ser un factor de transcripción, cuando se está en condiciones de no sequía no tienes penalidad de rendimiento, porque la tecnología no trabaja, no tiene costo metabólico y no tienes penalidad en rendimiento, que es uno de los principales desafíos de todas las tecnologías que se trataron de desarrollar. El principal problema era que en época de sequía tenían buena respuesta, pero en condición normal tenía un costo metabólico con un impacto en el rendimiento. Eso HB4 no lo tiene por cómo es la construcción y cómo trabaja el gen”, explicó Mariani.
Si bien estas experiencias se han desarrollado en Argentina, Mariani aclaró que “en cada país es diferente, ya que hay muchos factores de por medio como tipo de suelo, tipo de lluvia, tipo de arquitectura de planta, pero lo bueno es que ya se está en condiciones y ya hay la aprobación para empezar a desarrollar; ya se está acelerando el trabajo”.
Con la llegada de HB4 a Bolivia, se espera que la soya nacional se beneficie de una mayor resistencia al estrés hídrico, asegurando mejores rendimientos y fortaleciendo la producción agrícola frente a los desafíos climáticos.
Redacción: Publiagro













