
La combinación de genética, nutrición, sanidad y manejo especializado impulsa una producción sostenida de huevos fértiles y pollitos de alta calidad


En la avicultura moderna, alcanzar resultados óptimos de fertilidad en reproductoras pesadas implica mucho más que seguir protocolos preestablecidos. Requiere un abordaje multifactorial, capaz de integrar aspectos genéticos, nutricionales, sanitarios y de manejo. Cada uno de estos elementos interactúa de manera directa con el rendimiento reproductivo, y solo cuando se gestionan de forma integral es posible maximizar la producción de huevos fértiles y garantizar la viabilidad de los pollitos.
Desde la selección de reproductores de alto potencial genético, pasando por la formulación precisa de dietas y el control sanitario riguroso, hasta la optimización de las condiciones ambientales y el manejo del apareamiento, cada detalle cuenta para lograr una fertilidad consistente y sostenible.
El doctor Joao Heron, técnico de la empresa Aviagen, enfatiza que “hay muchas cosas que influyen en la fertilidad tanto de los gallos como de las gallinas. Los gallos son una parte importantísima; así como se tiene y se busca un buen plantel de hembras que pueden llegar a producir hasta 200 huevos, cada macho puede producir 2.000 huevos, porque es el responsable de cada 10 hembras un macho. Si bien el macho no pone huevos, es responsable del 80% de los pollitos”.
Selección del macho como factor clave
El proceso de selección de machos considera características específicas que determinan su eficiencia reproductiva. Se priorizan aquellos con mejor desarrollo desde las primeras etapas, ya que los machos más grandes, con tarsos y canillas robustas, suelen facilitar la cópula. La meta es elegir ejemplares que mantengan un buen nivel de fertilidad durante toda la etapa productiva, generando resultados consistentes en las 42 semanas de producción.
En palabras de Heron: “Para tener buena fertilidad, el gallo debe estar bien recriado, bien levantado, para que llegue a tener los parámetros de pechuga adecuados; no debe tener mucho pecho, porque eso dificulta la cópula y el apareamiento”.

«Hay muchas cosas que influyen en la fertilidad tanto de los gallos como de las gallinas. Los gallos son una parte importantísima; así como se tiene y se busca un buen plantel de hembras que pueden llegar a producir hasta 200 huevos, cada macho puede producir 2.000 huevos, porque es el responsable de cada 10 hembras un macho. Si bien el macho no pone huevos, es responsable del 80% de los pollitos”


Manejo nutricional
El éxito reproductivo también pasa por la dieta, la cual debe ajustarse a cada etapa productiva: levante, prepostura y postura. Entre las pautas fundamentales se incluyen:
Balancear proteína, energía, calcio, fósforo y micronutrientes, evitando deficiencias o excesos.
Garantizar un acceso uniforme al alimento para reducir la variabilidad dentro del lote.
Sanidad y bioseguridad
La prevención de enfermedades es otro pilar. Esto implica:
Programas de vacunación adaptados a los desafíos sanitarios de cada región.
Prevención de patologías que afecten el aparato reproductivo o la condición corporal.
Protocolos estrictos de limpieza y control de ingreso a las granjas.
Control y monitoreo de datos
Un programa reproductivo exitoso requiere seguimiento constante de los indicadores. Esto incluye registros de producción, fertilidad y eclosión, así como evaluaciones de huevos fértiles e infértiles para corregir problemas a tiempo.
Heron resume este concepto de forma clara: “No es un solo factor el que define la fertilidad, sino el equilibrio y la coherencia entre todos. Incluso pequeñas fallas en un área —como un mal manejo del macho o deficiencias en la dieta— pueden anular el efecto positivo de los demás cuidados”.
Box de recuperación de gallos
Dentro de este manejo integral, el control de la condición del macho es esencial. Se observa su actividad, la salud de cresta y barbilla, así como indicadores indirectos de su estado reproductivo. “El macho, cuando se percibe que está perdiendo calidad, se lo reserva en un box o corralito de recuperación. Se incrementa un poco más de alimento y, en tres a cuatro días, ya está listo”, explica Heron.
Este enfoque multifactorial confirma que el rendimiento reproductivo no depende de una sola variable, sino de una gestión integral y detallista, donde genética, nutrición, sanidad y manejo trabajan en sinergia para lograr lotes de alta productividad.
Fuente: Joao Heron
Redacción: Publiagro














