El especialista Modesto Roque recomienda aplicaciones en preemergencia y el uso de tecnología CL para enfrentar malezas difíciles como el jopo y evitar pérdidas en el rendimiento de girasol

La presencia de malezas en los cultivos representa uno de los principales factores que afectan de manera directa el rendimiento agrícola, por lo que su manejo oportuno resulta clave para garantizar una buena producción. En el caso específico del cultivo de girasol, el control químico de malezas está condicionado por la cantidad de estas que se encuentren en el campo. Según los especialistas, los primeros 45 días del desarrollo del cultivo son críticos, y es en este período cuando el agricultor debe enfocarse en el control para evitar pérdidas significativas en el rendimiento.

Modesto Roque, especialista en control de malezas, explicó cómo se desarrollan las investigaciones para determinar la efectividad de los herbicidas disponibles.

«Para investigaciones en testigo se toman los diferentes herbicidas que hay en el mercado de las diferentes empresas y se hacen combinaciones de acuerdo a las problemáticas que existen en el campo; en función a eso se establece un protocolo, se realizan las aplicaciones, luego se toman datos, se hacen las evaluaciones y posteriormente los análisis comparativos desde un punto de vista estadístico para saber qué herbicidas tienen el mecanismo de eficacia de control y qué herbicidas tienen menor eficacia”, señaló.

En cuanto al uso de herbicidas preemergentes, Roque destacó que las combinaciones que incluyen acetoclor, flupetrazones y acetoclor + piroxasulfona muestran una mayor eficacia de control en comparación con la aplicación de un solo herbicida.

“Lo que hemos encontrado es que el imazapir tiene mejor control que el imazetapir; es la conclusión del trabajo de investigación que hemos realizado en el control de malezas difíciles”
 
Foto: Publiagro
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«La recomendación que hago es usar combinaciones de herbicidas en preemergencia, y cuando el agricultor usa esas combinaciones, posiblemente ya no hay necesidad de aplicar en postemergencia; pero la mayoría de los agricultores realizan una sola aplicación de herbicida”, puntualizó.

Respecto al control de malezas difíciles como el jopo, Roque explicó que el manejo generalmente contempla una primera aplicación con herbicidas preemergentes convencionales, seguida de la utilización de herbicidas del grupo de las imidazolinonas, como imazapir e imazetapir.

«Lo que hemos encontrado es que el imazapir tiene mejor control que el imazetapir; es la conclusión del trabajo de investigación que hemos realizado en el control de malezas difíciles”, afirmó.

En las áreas donde se detectó la presencia de la maleza parásita jopo, tras varias capacitaciones técnicas dirigidas a los agricultores, la campaña actual se caracterizó por la siembra de girasoles con tecnología CL, lo que ha permitido la aplicación eficaz de herbicidas del grupo de las imidazolinonas.

Esta estrategia ha resultado en campos controlados y una incidencia notablemente menor en comparación con la gestión pasada, evidenciando la efectividad de un manejo integrado y preventivo de las malezas.

Fuente: Modesto Roque
Redacción: Publiagro