El investigador Fernando Copa Bazán destaca el potencial de hongos, bacterias y microavispas para combatir plagas en el cultivo de trigo, aunque advierte que la falta de consumidores que exijan productos sin químicos limita su adopción masiva

En el marco de una agricultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, el control biológico se ha posicionado como una herramienta clave para el manejo de plagas en el cultivo de trigo. Esta estrategia, que busca reducir el uso de agroquímicos convencionales, ya ha sido implementada con éxito en diversas regiones productoras del país, como parte de un enfoque que promueve prácticas agrícolas más amigables con los ecosistemas.

Fernando Copa Bazán, técnico e investigador del Centro Experimental El Vallecito de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), explicó que el manejo y control biológico en trigo consiste en la utilización de organismos vivos, tales como hongos entomopatógenos, bacterias benéficas, insectos depredadores y parasitoides, los cuales actúan de forma natural sobre las principales plagas que afectan a este cereal. Esta acción ocurre sin dejar residuos contaminantes ni provocar desequilibrios en el entorno productivo.

“El enfoque del control biológico permite equilibrar el sistema agrícola, protegiendo al trigo de forma efectiva y económica, mientras se conserva la biodiversidad del suelo y del entorno productivo”, señaló Copa Bazán, quien lleva años desarrollando investigaciones en el área de manejo integrado de plagas.

“Para que haya un avance significativo en el tema de la producción orgánica del trigo, es necesario que haya un mercado que también exija que los granos de trigo para consumo humano sean orientados a ese tipo de producción. Sin embargo, actualmente no existe un mercado que demande productos libres de químicos, y es por eso que el control de plagas sigue estando orientado, en su mayoría, a un control más convencional”
 
Cultivos de trigo/ Foto: Publiagro
Cultivos de trigo/ Foto: Publiagro

El especialista indicó que existen múltiples alternativas biológicas disponibles, entre ellas microorganismos, hongos y bacterias capaces de controlar eficazmente a las plagas más frecuentes en el trigo. Además, mencionó a las microavispas, pequeños insectos que cumplen una función fundamental como controladores biológicos de los huevos de barrenadores de tallo, una de las plagas más comunes y perjudiciales en el cultivo de este cereal.

Sin embargo, Copa Bazán también reconoció los desafíos que enfrenta esta práctica para consolidarse como una norma dentro del sistema productivo actual. Afirmó que para lograr un avance significativo hacia una producción orgánica de trigo, es necesario que exista una demanda real del mercado por productos libres de químicos.

“Para que haya un avance significativo en el tema de la producción orgánica del trigo, es necesario que haya un mercado que también exija que los granos de trigo para consumo humano sean orientados a ese tipo de producción. Sin embargo, actualmente no existe un mercado que demande productos libres de químicos, y es por eso que el control de plagas sigue estando orientado, en su mayoría, a un control más convencional”, explicó el investigador.

A pesar de estas limitaciones, Copa Bazán subrayó que el uso de métodos biológicos representa una alternativa viable y necesaria para reducir la dependencia de insumos químicos y avanzar hacia un modelo de agricultura más resiliente, eficiente y ambientalmente responsable.

Fuente: Fernando Copa Bazan
Redacción: Publiagro