Considerado una de las razas más finas y elegantes del continente, el Caballo Peruano de Paso es mucho más que un animal de montura: es un símbolo de identidad, cultura y excelencia genética. Originario del Perú, este caballo ha conquistado admiradores en toda América Latina, incluyendo Bolivia, donde su crianza ha ganado fuerza y prestigio en los últimos años.
En el marco del Concurso Nacional del Caballo Peruano de Paso 2025, realizado en la ciudad de Santa Cruz, el reconocido juez internacional José Roberto Risso llegó al país para evaluar a los ejemplares que participaron en el evento, y no dudó en destacar el nivel de los animales criados en Bolivia.
«El Caballo Peruano de Paso es una raza particular porque tiene una forma de desplazarse a la cual se le eleva el piso, que es la virtud máxima», explicó Risso. Según su análisis, el movimiento del animal se asemeja al de un tren sobre rieles: el caballo avanza con un andar lateral que le permite impulsarse hacia adelante y cubrir una mayor distancia en cada tranco.
«Por eso el caballo tiene esa suavidad», añadió, destacando además su «gran disposición» y «temperamento», cualidades que hacen de esta raza una excelente opción no solo para concursos, sino también para el trabajo en el campo, su función original.
Risso detalló también las características físicas y funcionales que definen a esta noble raza. «Lo que se ve es la facilidad que tiene el caballo para desplazarse, grupa inclinada y musculosa, lo que contribuye al característico movimiento del paso llano», explicó.

“Uno tiene que priorizar en su lista de virtudes las características que uno quisiera tener en la raza. Es por eso que uno va haciendo el trabajo de la mejor manera, con detalles, y siguiendo una consecuencia con lo que uno va juzgando desde la primera categoría hasta la última”


Asimismo, subrayó la mayor profundidad con la que introduce el posterior dentro de la masa para que el caballo se pueda propulsar hacia adelante, lo que le permite extenderse en cada batida, en cada tranco. Pero más allá de la mecánica, para el juez hay un aspecto clave y quizás el más importante es que tenga la suavidad para llevar al jinete de la forma más cómoda posible.
Recordó que esta raza se forjó como un caballo viajero, seleccionado históricamente para recorrer largas distancias.
«Era transporte. Los agricultores, criadores iban seleccionando los caballos más cómodos, más suaves, y finalmente se terminó priorizando ciertas características», señaló Risso. Sin embargo, puntualizó que hoy en día se busca más que funcionalidad: “Hoy buscamos ciertas exquisiteces, además de tener una buena mecánica, también se busca la belleza, distinción, finura, que el caballo camine con la cabeza arriba y otros detalles más específicos”.
Sobre su experiencia como juez en la competencia, Risso aseguró que se presentaron muy buenos caballos, en especial al momento de elegir al campeón de campeones, ya que las diferencias fueron mínimas. En ese sentido, explicó la rigurosidad de su labor al momento de evaluar a los ejemplares.
“Uno tiene que priorizar en su lista de virtudes las características que uno quisiera tener en la raza. Es por eso que uno va haciendo el trabajo de la mejor manera, con detalles, y siguiendo una consecuencia con lo que uno va juzgando desde la primera categoría hasta la última”.
Fuente: Jose Risso
Redacción: Publiagro
















