En un contexto de creciente presión sobre el sector avícola debido a enfermedades emergentes, costos elevados de producción y la necesidad de garantizar productos inocuos para el consumo humano, la bioseguridad se ha consolidado como un elemento estratégico y no negociable para la sostenibilidad de las granjas. Así lo afirma Carlos Rejas Ettmüller, especialista en sanidad aviar, quien alerta sobre el riesgo permanente que representan los patógenos infecciosos para la salud de las aves, la productividad y la viabilidad económica del negocio avícola.

“La bioseguridad no es un lujo, es una necesidad. Cada omisión, cada descuido, puede significar la entrada de un patógeno que cause pérdidas millonarias”, sostiene Rejas Ettmüller.

El especialista enfatiza que las buenas prácticas de bioseguridad deben ser constantes y sistemáticas, no solo implementadas en momentos de crisis. Desde el control riguroso de accesos, la desinfección de vehículos y equipos, hasta la capacitación continua del personal y el manejo adecuado de residuos, cada acción debe formar parte de un protocolo integral, coherente y disciplinado.

“De lo que se trata es de reforzar las medidas para incentivar a maximizar la bioseguridad, para minimizar la entrada y propagación de agentes infecciosos. Esto se va a traducir en mayor ganancia económica y menor pérdida para el productor”, afirma.

Medidas clave para una bioseguridad efectiva
Rejas subraya que la bioseguridad debe convertirse en una rutina cotidiana dentro de las unidades productivas, y no solo en una reacción ante brotes sanitarios. Entre las medidas fundamentales destacan:

Control de ingreso y salida: Toda persona, vehículo o equipo que entre a la granja representa un potencial vector de enfermedades. “Incluso una mochila contaminada puede representar un riesgo”, alerta Rejas.

Medidas de desinfección: El uso de productos certificados, aplicados con las técnicas correctas y respetando los tiempos de acción, es crucial para asegurar una desinfección efectiva.

Limpieza profunda previa al vacío sanitario: Esta fase garantiza el éxito del siguiente ciclo productivo.

“Una buena limpieza te garantiza hasta un 80% de la eliminación de microorganismos que son los causantes de enfermedades”, asegura el especialista.

“Una buena limpieza te garantiza hasta un 80% de la eliminación de microorganismos que son los causantes de enfermedades”

 

Foto: Internet

El papel del personal
Una de las fuentes de mayor riesgo es el tránsito de personas entre diferentes granjas. Rejas recomienda establecer límites estrictos en las visitas, señalando que un mismo visitante no debería recorrer más de una o dos granjas por día.

“Por temas de bioseguridad, esa persona debería visitar una a dos granjas al día y luego proceder con un vacío sanitario de 3 a 4 días”, sugiere el experto.

Un esfuerzo colectivo
Rejas también hace un llamado a empresarios, veterinarios, operarios y autoridades sanitarias a comprometerse con una cultura de bioseguridad. “No se trata solo de cumplir con protocolos, sino de comprender el impacto que una falla puede tener en toda la cadena avícola”, remarca.

A nivel mundial, las enfermedades como la influenza aviar, la enfermedad de Newcastle o los brotes de salmonela han demostrado que una mala práctica en bioseguridad puede afectar no solo al productor individual, sino al abastecimiento de mercados enteros.

Por tanto, invertir en bioseguridad es invertir en prevención, sostenibilidad y competitividad. Un error puede costar millones, pero una estrategia sólida puede garantizar años de producción exitosa.

Fuente: Carlos Rejas Ettmüller
Redacción: Publiagro