Indígenas de Tacana afectados por falta de carne de animales silvestres

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Foto: Fundación Tierra

El desmonte en la región de la Amazonía ataca la alimentación tradicional de los indígenas. Las especies animales fueron desapareciendo por la construcción de obras como el ingenio azucarero San Buenaventura o la actividad maderera que provocan el desmonte del territorio.

Conseguir la carne de animales silvestres se ha convertido en algo difícil para los habitantes de la población indígena de Tacana, en el poblado de Cartagena, ubicada al norte del departamento de La Paz.

Tacana es un pueblo originario de la Amazonía de Bolivia. Viven en las regiones de Ixiamas, Tumupasa y de San Buenaventura, de la provincia de Abel Iturralde. 

Este pueblo históricamente ha sido sometido a presiones y conflictos por los recursos naturales, la tierra y el territorio Este año logró el reconocimiento de su Territorio Comunitario de Origen (TCO) Tacana II, ubicado entre el límite de los departamentos de La Paz y Pando.

Concretamente, está conformado por 22 comunidades y se calcula que allí habitan unas 6.000 personas. Su territorio se sobrepone a los municipios de San Buenaventura e Iximanas con 380.000 hectáreas tituladas en ambas regiones.

También se encuentran diseminados por los ríos Beni, Madre de Dios y Orthon, en el departamento del Beni y el de Pando.

Desaparece la carne de animales del monte

En un reportaje publicado por la Fundación Tierra se describe el problema que se ha generado para estos pueblos ante la carencia de lo que era una de sus principales fuentes alimenticias y esa no era otra que la carne de los animales del monte.

Estas especies fueron desapareciendo en los últimos años por la implementación de grandes obras como el ingenio azucarero San Buenaventura o la actividad maderera que provocaron el desmonte del territorio. 

“Para hacer la lagua de peta, se pone a hervir el animal en bastante agua para no ir aumentando y que salga un rico sabor. Luego se prepara con harina de maíz molido crudo, con cebolla picada y ají. Es un plato típico que aprendí de mis abuelos. Lo más difícil, ahora, es conseguir la peta que ya no hay mucho. Hay que ir muy lejos. A veces depende de la suerte”, relata Maida Marupa Beyuma.

Entre la variedad de platos de este pueblo se cuenta:  guiso de jochi (chancho de monte), guiso de peta, peta asada, jochi al horno y pescado asado son otros platos que los tacanas preparan regularmente con animales silvestres. 

“Esta comida no necesita mucha elaboración. No son difíciles de hacer. Lo complicado es que hay que mandar a nuestros esposos a mechar y a cazar.  Ahora como está creciendo la población y la actividad en Ixiamas, está difícil conseguir la carne del monte”, explica, Reina Lapara, oriunda de la comunidad Macagua. 

Génesis Yesica Pisa, de 18 años, reconoce que la caza es más complicada. “No olvidamos nuestra cultura. Así es como los alimentos se preparaban antes, así preparaban nuestros abuelos. Como jóvenes, esperamos que no se pierda, aunque ahora lo más difícil es para los varones porque ellos consiguen, van a la caza”, manifestó.

El pasado mes de octubre se realizó un Festival Artístico en Tumupusa, evento promovido por la Fundación Tierra y que estuvo orientado a acercar, sensibilizar y motivar tanto a adolescentes como a mujeres sobre el sentido colectivo de habitar en un territorio indígena y la importancia que tiene su protección.

Este certamen contó con el apoyo de Welthungerhilfe (WHH) y la Plataforma Interinstitucional por la Gobernanza Responsable de la Tierra (ENI Bolivia). 

Tumupasa es un distrito del municipio de San Buenaventura, en la provincia Abel Iturralde del departamento de La Paz, sitio al que se llega sólo por vía terrestre, con travesías que pueden demorar entre 14 a 18 horas. 

Marianne Quenevo, presidenta del Consejo Indígena de Mujeres Tacana (CIMTA), explica que los problemas para la caza se dan desde 2013, cuando comenzó a implementarse el proyecto del ingenio azucarero San Buenaventura. 

“Eso afecta mucho a las comunidades. Por el ruido de las maquinarias, la pérdida de área boscosa, los animales silvestres están migrando y se van lejos. A nosotros los indígenas se nos hace difícil conseguir la carne”, afirma.

La carne de res, según explica la dirigente, es encontrada principalmente en los sectores más poblados del municipio, por ello este alimento no es una opción para las comunidades pequeñas, salvo que se compre y se las haga secar para charque.

 “Actualmente, la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) está haciendo también grandes desmontes. Si no conseguimos la carne, optamos a veces por el pescado o simplemente comer el plátano, arroz y yuca, que es lo que hay”, sostiene.

Las mujeres son las encargadas de preparar los alimentos y los hombres de la provisión de éstos. La caza antes demoraba un par de horas, pero ahora los indígenas demoran entre un día y un día y medio.

“El jochi, el huasa (venado) y el taitetú (pecarí) son otras especies que ya no se encuentran fácilmente. Por eso se ve complicado encontrar el sustento alimenticio diario”, agrega Fulvia Medina, vicepresidenta de Cimta.  

El desmonte afecta el territorio de Tacana

El desmonte en el territorio Tacana no es nueva y fue reflejada recientemente por el portal La Brava con la crónica: “La caña de azúcar devora el territorio indígena Tacana”, en el que se describe que “por donde antes corrían libremente animales como el jochi, taitetú, tortugas, lagartos, monos y otras especies silvestres, se imponen ahora 124 hectáreas de cañaverales”.

La Fundación Tierra ante esta problemática, busca generar información y evidencia de los posibles impactos de las mega inversiones sobre los derechos territoriales y el derecho a la alimentación de las poblaciones afectadas. 

El objetivo es que los diversos sectores puedan elaborar sus agendas y propuestas, e incidir en los procesos políticos locales, nacionales e internacionales a favor de sus derechos.

Fuente: Fundación Tierra

Redacción: Publiagro