Imágenes de ganado vacuno muriendo de frío en el Beni, en la Chiquitania o en Brasil circularon en los grupos de chat y redes sociales de los ganaderos, pero ¿qué pasa con las pasturas que les sirven de alimentación, sufren igual que los animales?.

Esa fue la pregunta que abrió la entrevista de Publiagro Noticias a Juan Carlos Gutiérrez, Gerente de la División Agrícola Pecuaria de la firma nacional Unión Agronegocios.
El experto empezó explicando que la muerte de animales, especialmente mayores o los que están deprimidos inmunológicamente o nutricionalmente, se da por una fase de hipotermia o baja brusca de temperatura, especialmente ante una sensación térmica muy baja y acompañada por una humedad relativa muy alta, como se dio el pasado jueves.
“En los pastos se da una situación similar a la de los animales”, aseguró. La helada, que viene de las capas superiores de la atmósfera desciende hasta la superficie del suelo con cierto grado de intensidad y con una sensación térmica que puede bajar de los cero grados centígrados, explicó.
Por su parte, el agua empieza su proceso de congelamiento a los 4 grados y a los 0 grados ya está totalmente congelada y dado que el contenido celular de las plantas es agua, cuando se llega a temperaturas cercanas o menores de los 0 grados, empieza un proceso de cristalización dentro de las células del agua y por ende hay un proceso de necrosis por congelamiento de esos tejidos.
Así, dependiendo de la intensidad de la helada y qué tan al ras del suelo descienda, entonces la muerte de la parte foliar de la planta es total. De no ser tan intensa o poco superficial, se verá solo un necrosamiento de la parte superar de las plantas, completó Gutiérrez.
Más afectación en esta época
En esta temporada, muchos pastos están cumpliendo su ciclo vegetal por lo que están en una etapa de senescencia. Además, la mayoría de los pastos subtropicales, que son los más sembrados en la zona oriental de Bolivia para la alimentación del ganado, se ven afectados por la reducción de la luz, la humedad y la temperatura volviéndose más fibrosos, menos digestibles y cumplan su ciclo fisiológico.

Esta condición los lleva a ser más afectados por estas bajas temperaturas, al igual que un animal cuando está mal nutrido se ve más expuesto a las enfermedades, completó el experto.
Manejo agronómico preventivo
¿Qué hacer para prevenir esta situación? En la zona de los Valles cruceños se recomienda regar los cultivos con bastante agua, pues se da un proceso inverso, ni bien desciende la helada la humedad del suelo tiende a condensarse, lo que genera una especie de muro de contención contra ese frío.
Otro tipo de protección que ayuda mucho a evitar el descenso de la helada en áreas extensas son las cortinas rompevientos.
“Pero en cuanto a pastos tropicales, la única defensa que se puede tener y que debería ser una práctica común, más allá de esta situación, es la aplicación de fertilización con nitrógeno, fósforo y azufre, básicamente, para tener un pasto con un sistema de defensa y una nutrición más adecuada a estos niveles de estrés”, detalló.
Al hablar de niveles de estrés, Gutiérrez se refirió no solo al causado por heladas, sino también al estrés hídrico que se da en esta época del año.
Otro consejo importante dado por el técnico es estar atento a los pronósticos de helada, que normalmente se predicen con más de 4 días de antelación, lo que da tiempo de tomar alguna acción preventiva, como poner a los animales a buen recaudo, ya que poco se puede hacer por los pastizales.
Efectos del cambio climático
Eventos extremos como el frío polar o el exceso de lluvias son claras muestras de un cambio climático, que se refleja también en la modificación de las fechas de siembra o los rendimientos. “Todo ello implica adaptarse a la nueva realidad del clima en Santa Cruz”, reflexionó Juan Carlos Gutiérrez.
Fuente: Publiagro














