Como médico veterinario zootecnista y profesor de parasitología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UAGRM, desde hace días vengo madurando esta idea como una alternativa de apoyo para cuando la cuarentena sea levantada y los ciudadanos tengamos una masiva exposición al virus.
LA IVERMECTINA se utiliza en humanos desde inicio de los años 80, o sea desde hace más de 30 años. Hasta el año 2008 se habían administrado más de 1.800 millones de tabletas ivermectina con el nombre de Mectizan® (nombre del producto que Merck & Co. dio como donación a la OMS), en más de 530 millones de tratamientos para oncocercosis, administrados a más de 68 millones de personas en África, Latinoamérica y Yemen, con la cual se logró erradicar al Oncocercosis que produce la “ceguera del río” y fue considerada como el triunfo de la humanidad sobre la adversidad por la OMS en 2009.
LA DOSIS en humanos validada por innumerable cantidad estudios es de 200 microgramos/kg. La ivermectina es elaborada en tabletas de uso oral de 6 mg. Su seguridad es alta; se han dado casi 2.000 millones de dosis en humanos con efectos colaterales mínimos. Se excreta por las heces entre 12 a 15 días, no es nefrotóxica ni hepatotóxica, está aprobada por la FDA para oncocercosis y estrongiloidiasis en pacientes inmunocomprometidos, principalmente aquellos que padecen SIDA. Su uso está restringido en niños menores a dos años o que pesen menos de 15 kg y en mujeres embarazadas.
LA INMUNIDAD GRUPAL, poblacional o de rebaño como le llaman algunos, se consigue básicamente de dos maneras: 1) Con el uso masivo de una vacuna, lo cual en el caso del COVID-19 por ahora es inalcanzable e inexistente y 2) Cuando la población expuesta se infecta en forma natural con el agente patógeno, que en este caso es un virus y desarrolla sus anticuerpos independientemente si su infección sea asintomática, subclínica, o si es clínica en forma leve moderada o grave. Lo ideal es que el individuo adquiera su inmunidad sin llegar a las fases clínicas y peor aún a la fase grave que necesita atención médica especializada, internación y corre riesgo su vida.
ANTE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA de un estudio dirigido por el Biomedicine Discovery Institute (BDI) de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia), junto al Peter Doherty Institute of Infection and Immunity (Doherty Institute), donde los investigadores aseguran que una sola dosis de ivermectina podría eliminar todo el ARN viral a las 48 horas y que, además, a las 24 horas se produce una reducción realmente significativa», cuyo trabajo ha sido publicado en la revista ‘Antiviral Research’. Estos informes sugirieron que la actividad inhibitoria del transporte nuclear de ivermectina puede ser efectiva las 48 h, este efecto aumentó a una reducción de ∼5000 veces del ARN viral en las muestras tratadas con ivermectina, donde indican que, si se administra a los pacientes en una etapa temprana de la infección, podría ayudar a limitar la carga viral, prevenir la progresión grave de la enfermedad y limitar la transmisión de persona a persona.
Al momento de suspender la cuarentena existe el riesgo de que la cantidad de infectados se magnifique exponencialmente con la aparición de miles de enfermos clínicamente en sus diferentes grados, que colapsaría el sistema sanitario, lo cual es previsible, debido a que, por el hecho de haber estado aislados por la cuarentena no logramos desarrollar la tan ansiada inmunidad grupal y es el riesgo que evalúan actualmente las autoridades para tomar tan difícil decisión, peor aún con la presión social y crisis económica, lo cual es totalmente comprensible.
Si nos basamos en la evidencia científica de las bondades de la ivermectina y el riesgo de infectación masiva en la post-cuarentena, nace este planteamiento que queremos hacer a las autoridades nacionales y subnacionales para que a la cabeza de los médicos que manejarán la pandemia una vez suspendida la medida puedan analizar y discutir la posibilidad de esta medida adicional, a las que seguramente van a tomar de acuerdo a normas establecidas.