Con ensayos de nuevas semillas, Bolivia proyecta fortalecer la cadena textil y nivelar su producción frente a países vecinos

Las semillas transgénicas de evaluacion/ Foto: Publiagro
Las semillas transgénicas de evaluacion/ Foto: Publiagro

El sector algodonero en Bolivia atraviesa actualmente un punto de inflexión gracias a la incorporación de nuevos materiales con mejoramiento genético, que abren una ventana de oportunidades para revitalizar una cadena productiva que durante años enfrentó dificultades. La baja productividad, los altos costos de producción y la competencia internacional habían limitado el desarrollo del rubro; sin embargo, la llegada de variedades más resistentes, adaptadas a las condiciones locales y con mayor rendimiento, proyecta un escenario mucho más alentador para los productores. Estas innovaciones no solo están orientadas a incrementar la rentabilidad y la competitividad del cultivo, sino también a garantizar su sostenibilidad a través de un menor uso de agroquímicos y un mejor aprovechamiento de los recursos naturales.

Jesús Arce, presidente de la Federación Departamental de Algodoneros, recordó el esfuerzo que ha significado llegar hasta este punto y la lucha constante para que se abra la posibilidad de acceder a estas nuevas tecnologías.

“Ahora se logró, estamos dando el puntapié inicial y accediendo a la tecnología. Esto significa bonanza para el país, a futuro fortalecer la cadena textil del país”.

El algodón boliviano produce fibra textil natural destinada principalmente a la confección de vestimenta para el consumo interno. No obstante, la producción nacional ha quedado rezagada frente a países vecinos como Brasil y Argentina, que registran rendimientos muy superiores. En este contexto, Arce explicó que el objetivo es “tratar de nivelar nuestra situación en comparación a nuestros países vecinos”.

«Ahora se logró, estamos dando el puntapié inicial y accediendo a la tecnología. Esto significa bonanza para el país, a futuro fortalecer la cadena textil del país”
También se realizó un estudio de suelo en las parcelas del CIAT antes de la siembra/ Foto: Publiagro

Actualmente, la media de producción de algodón en Bolivia es de apenas 10 quintales por hectárea. Con la incorporación de las nuevas variedades, los técnicos proyectan alcanzar inicialmente hasta 25 quintales, con perspectivas de seguir mejorando en el futuro. Además de elevar la productividad, estas semillas tienen la ventaja de reducir significativamente los costos de producción y de contribuir a la sostenibilidad ambiental, ya que requieren un uso mucho menor de agroquímicos.

El presidente de los algodoneros destacó que el proceso aún se encuentra en fase experimental. “Una vez concluido este ensayo se va a poder utilizar comercialmente la biotecnología en Bolivia, el uso de estas semillas genéticamente mejoradas es de manera experimental, pero con las pruebas que se van a lograr existe la posibilidad de que ya se libere comercialmente”, señaló.

A pesar de los retos, Arce manifestó optimismo por el desempeño alcanzado en la última campaña. “A pesar de todo, estamos creciendo, sembramos casi 5 mil hectáreas esta campaña y hemos logrado a nivel nacional superar casi los 15 quintales de rendimiento por hectárea. Estamos con buen ánimo de poder ser más productivos, aportar al país y poder vestir a nuestra gente”.

Finalmente, el dirigente adelantó que ya se han abierto mercados internacionales para la exportación de algodón boliviano. Sin embargo, subrayó que para aprovechar esa oportunidad primero es necesario consolidar el uso de estas nuevas tecnologías. En sus palabras: “necesitamos la herramienta que nos permita ser más productivos y competitivos a nivel global, regional y nacional”.

Fuente: Jesús Arce
Redacción: Publiagro