Empresas como K de Oro lideran el desarrollo de la ganadería bubalina con razas adaptadas, mejoramiento genético y sistemas de producción integrados

En los últimos años, Bolivia ha experimentado un notable crecimiento en la ganadería bubalina. De ser una especie considerada marginal, los búfalos han comenzado a posicionarse como una alternativa sólida frente al ganado vacuno tradicional. Actualmente, se estima que el país cuenta con alrededor de 60.000 búfalos, concentrados principalmente en los departamentos de Santa Cruz y Beni, donde las condiciones climáticas del trópico favorecen su desarrollo.

La clave de este crecimiento radica en su gran capacidad de adaptación, su rusticidad y sus niveles de productividad, tanto en carne como en leche. Así lo destaca Sergio Rocha, gerente de producción de K de Oro, una de las empresas pioneras en el trabajo con búfalos en Bolivia. Para Rocha, incursionar en esta ganadería ha significado una grata sorpresa.

“Nosotros que somos ganaderos desde cuando nacimos acostumbrados con el bovino, cuando empezamos a tener más contacto con el búfalo, cada vez nos impresiona y nos enamora, porque es un animal que si tiene manejo, es un animal muy manso, no patea, por lo que se puede tener una facilidad de manejo muy interesante”, afirma Rocha.

K de Oro desarrolla un sistema integral de producción bubalina. En el departamento del Beni realizan la cría extensiva, donde los machos son destetados y posteriormente trasladados a Santa Cruz, donde se realiza la recría, engorde y faena, alcanzando pesos vivos de aproximadamente 470 kilos.

En cuanto a las hembras, el proceso es igualmente sistemático. Son llevadas desde Beni a Santa Cruz, donde se realiza la preñez. Luego del destete, se inicia la recría y, posteriormente, las vaquillas se integran a la lechería. Las que demuestran ser buenas productoras de leche se quedan en el ordeño; las que no, retornan al campo para ser madres de terneros destinados a la producción de carne.

Esta dualidad convierte al búfalo en una especie con doble propósito, destacando tanto en carne como en leche. Rocha lo resume de forma clara:

“La mejor producción de leche y queso es la del búfalo, con mucho menos leche se hace un kilo de queso, por lo que generalmente todo bufalero es quesero”.

“La mejor producción de leche y queso es la del búfalo, con mucho menos leche se hace un kilo de queso, por lo que generalmente todo bufalero es quesero”

Razas adaptadas al trópico

K de Oro trabaja principalmente con dos razas: Mediterráneo y Murrah, ambas adaptadas a las condiciones de suelo, clima y alimentación de las regiones bolivianas donde operan.

“En cuanto a la raza Mediterráneo, trabajamos en la cría extensiva en el Beni. En Santa Cruz, en la cabaña, tenemos la raza Murrah con animales puros, registrados”, explica Rocha.

La empresa ha importado genética de alta calidad desde Brasil, proveniente de programas de mejoramiento genético que utilizan indicadores como PTA (Predicted Transmitting Ability) y DEPs (Diferencias Esperadas en la Progenie), comunes tanto en ganadería de carne como de leche. Todos sus animales son evaluados genéticamente.

“Son animales que tienen madres con producción de hasta 20 litros de leche por día. Muy buena producción solo con la raza Murrah”, resalta Rocha.

Además de comercializar toros con genética superior, K de Oro también realiza inseminación artificial en su hato comercial, como parte de una estrategia para multiplicar esta genética y expandir la raza, consciente del valor que aporta en términos de producción y rentabilidad.

“Aparte de comercializar toros de genética, también realizamos inseminación en nuestro hato comercial”, añade.

Diferencias entre las razas

Rocha también detalla las características particulares de cada raza con las que trabajan. La Mediterráneo, explica, fue desarrollada en Italia a partir de ejemplares procedentes de India, seleccionados principalmente para la producción lechera, especialmente en sistemas estabulados dentro de ciudades pequeñas del país europeo.

Por su parte, la raza Murrah es más rústica, de menor tamaño, y se ha adaptado al manejo a campo, lo que la hace especialmente útil en condiciones tropicales como las del Beni y Santa Cruz.

“En el caso de nuestra genética, la Murrah ya viene con un plus porque ya tiene una presión de selección muy fuerte para leche”, concluye Rocha.

Fuente: Sergio Rocha
Redacción: Publiagro