
Expertos advierten sobre las pérdidas en aves de larga vida y recomiendan diagnóstico preciso, vacunación y bioseguridad para reducir el impacto de la enfermedad


La bronquitis aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a las aves, producida por un coronavirus específico de las gallinas, perteneciente a la misma familia de virus que causa el COVID. Su rápida diseminación provoca múltiples problemas en los animales, entre ellos afecciones respiratorias, renales y digestivas. En algunos casos, dependiendo de la cepa, puede ocasionar mortalidades, aunque no es común que llegue a este extremo.
Beatriz Cardozo, médico veterinario y consultora especializada, explicó que la enfermedad puede ocasionar pérdidas significativas en la producción, sobre todo en aves de larga vida.
“Puede llegar a generar pérdidas de producción significativa especialmente en aves de larga vida con bajas en la producción de huevo”, señaló.
La especialista detalla que existen diversas cepas del virus, siendo la más común y
reconocida a nivel mundial la cepa Massachusetts.“Las otras pueden variar dependiendo del país o de la región y muchas de ellas aparecen y también desaparecen, es decir, no se diseminan como la Masashusett”, explicó. Sobre la situación en el país, la doctora puntualizó: “Aquí en Bolivia hay poca tipificación, no podemos decir que exista una cantidad de muestra para ver la representatividad de cuáles cepas son las más prevalentes y no es un problema solo de Bolivia; en muchos países pasa eso y en Brasil es el país con más trabajo de tipificación debido a la cantidad de producción”.
Además de Massachusetts, otra cepa presente en la región es la G1 23, aunque esta no está tan diseminada, pero existe en Bolivia, así como en Brasil, aunque aparece y luego se va.

“La bioseguridad es imprescindible, el vacío sanitario, dejar espacio entre la salida de un lote y la entrada del nuevo lote con un mínimo de tres semanas a un galpón limpio y desinfectado”


Síntomas y manifestaciones clínicas
Los síntomas de la bronquitis infecciosa aviar (BIA) varían en función de la edad del ave y la cepa viral. Comúnmente incluyen problemas respiratorios como tos, estornudos y dificultad para respirar. También pueden observarse signos oculares, como conjuntivitis, lagrimeo y senos inflamados.
En aves jóvenes, la enfermedad puede provocar depresión, falta de apetito y retraso en el crecimiento. En aves reproductoras, se observa una disminución tanto en la producción como en la calidad de los huevos, que pueden presentar cáscaras delgadas, deformes o incluso carecer de cáscara. Asimismo, algunos cuadros clínicos incluyen problemas digestivos, como diarrea, y daños en los testículos, afectando la reproducción.
Tropismo y daño tisular
En la BIA, el tropismo hace referencia a la afinidad del virus por determinados tejidos del organismo. Esta enfermedad puede afectar principalmente los tejidos respiratorios, reproductivos y urinarios, causando diferentes tipos de daños según la zona infectada.
Prevención y vacunas
En cuanto a la inmunización, Cardozo señala que entre las vacunas más seguras se encuentran las inactivadas, utilizadas principalmente en animales de larga vida, como ponedoras comerciales. En pollos y aves reproductoras, se emplean con frecuencia vacunas vivas, siendo la cepa Massachusetts la más conocida y confiable.
Medidas recomendadas
La especialista subraya la importancia de la bioseguridad y un diagnóstico preciso. Recomienda que, si existe sospecha de bronquitis, si logran aislar y tipificar el virus para determinar la variante, sería una manera más correcta de diagnóstico.
También enfatiza en la necesidad de aplicar rigurosamente protocolos sanitarios.
“La bioseguridad es imprescindible, el vacío sanitario, dejar espacio entre la salida de un lote y la entrada del nuevo lote con un mínimo de tres semanas a un galpón limpio y desinfectado”.
La bronquitis aviar sigue representando un desafío para la industria avícola debido a su rápida propagación y a la diversidad de cepas existentes. Su control depende en gran medida de la correcta aplicación de medidas preventivas y de estrategias de manejo que minimicen los riesgos de contagio y sus consecuencias en la producción.
Fuente: Beatriz Cardozo
Redacción: Publiagro














