Investigadores apuestan por variedades más resistentes y mayor investigación para enfrentar la piricularia, la sequía y la caída de áreas sembradas

Okinawa, conocida como la capital triguera, vivió su mejor momento en el año 2018 cuando llegó a sembrar hasta 20 mil hectáreas de trigo. Sin embargo, hoy esa cifra se ha reducido drásticamente y solo alcanza las 5 mil hectáreas, una caída que impacta profundamente al sector. Esta disminución se debe en gran parte a la enfermedad de la piricularia, así como a la prolongada escasez de agua que ha afectado la región en los últimos años.

Marín Condori, investigador en el área, comentó que en este año la cantidad de área sembrada ha sido mejor que la del año pasado, y aseguró que este todavía se puede potenciar buscando materiales precoces, tolerantes a la enfermedad de la piricularia, resistentes al desgrane y son componentes que ayudan a que el agricultor pueda levantar una buena cosecha”.

Condori también enfatizó la necesidad de incrementar la investigación en el sector.

“Nosotros como empresa e investigadores tenemos la capacidad de lanzar dos variedades al año, pero tampoco es lanzar por lanzar, primero tiene que posesionarse uno y luego el otro”, explicó, dejando claro que la innovación debe ser gradual y sostenible para garantizar su adopción.

“Nosotros como empresa e investigadores tenemos la capacidad de lanzar dos variedades al año, pero tampoco es lanzar por lanzar, primero tiene que posesionarse uno y luego el otro”
Marin Condori, docente e investigador/ Foto: Publiagro
Marin Condori, docente e investigador/ Foto: Publiagro

A nivel nacional, Bolivia no ha logrado un repunte significativo en la producción de trigo desde el año 2020, cuando se sembraron alrededor de 120 mil hectáreas. Sobre la campaña actual, Condori destacó que este año la siembra ha sido mucho mejor en comparación con el 2024, que fue una de las peores campañas que se ha tenido. En cuanto a los rendimientos, se mantienen entre las 2 toneladas para arriba.

Un caso particular de éxito lo representa la empresa Famosa, donde recientemente se levantó una cosecha con buenos rendimientos. Esto se debió a que se aprovechó la humedad del inicio de la campaña, lo que garantiza una producción alta. No obstante, Condori advirtió que la siembra tardía, causada por problemas como la falta de combustible y las excesivas lluvias en algunas zonas que impedían el acceso a los campos, así como la incertidumbre sobre la disponibilidad de semillas de trigo, afectaron negativamente la campaña.

Respecto al futuro, las proyecciones para el trigo en Bolivia están centradas en el desarrollo de biotecnología y en la búsqueda de materiales resistentes a la sequía. Estas innovaciones podrían ser la clave para que el cultivo vuelva a crecer y recupere la importancia que tuvo en el pasado.

Fuente: Marin Condori
Redacción: Publiagro