Especialistas advierten que la resistencia a químicos obliga a combinar manejo genético y control integrado para reducir pérdidas y dependencia de agroquímicos

La cigarrita, una plaga que afecta principalmente al cultivo de maíz, se ha convertido en un problema persistente para los productores. Según especialistas, el uso prolongado y abusivo de maíz transgénico ha favorecido su supervivencia, al punto de mantenerse activa incluso en campos donde se siembra soya, lo que la convierte en una plaga difícil de erradicar o interrumpir su ciclo biológico.

Darwin Cuéllar Solís, encargado de desarrollo de productos en Agricomseeds, explicó la situación actual del manejo de esta plaga y las alternativas que se están implementando.

“Ahora solo queda aprender a convivir con estas plagas. Hemos visto qué soluciones químicas no están funcionando al 100 %, por lo que hay que complementar con resistencia genética”, señaló.

Cuéllar agregó que este es un escenario que ya han debido enfrentar países vecinos como Argentina y Paraguay, donde la cigarrita se ha establecido como una plaga endémica.

“No es posible mantenerse aislado”, reconoció, subrayando la necesidad de adaptar estrategias sostenibles para la región.

“Ahora solo queda aprender a convivir con estas plagas. Hemos visto que soluciones químicas no están funcionando al 100 %, por lo que hay que complementar con resistencia genética”
Pulgón Alado/ Foto: internet
Pulgón Alado/ Foto: internet

Por otro lado, el pulgón amarillo también se ha consolidado como una de las principales amenazas, particularmente en los cultivos de sorgo granífero, con un impacto notable en la campaña actual. En este caso, aunque las soluciones químicas continúan siendo una herramienta de manejo, la tendencia apunta a incorporar alternativas genéticas que permitan reducir los costos de producción y disminuir la dependencia de agroquímicos.

“El pulgón sin alas en cuestión de dos a tres semanas se ha multiplicado por partenogénesis y eso es una ventaja que tienen para sobrevivir; para no hacer tanto abuso de agroquímico, se buscan soluciones de resistencia genética”, explicó Cuéllar.

El desafío para los productores radica en implementar un manejo integrado de plagas, combinando control químico y genética resistente, para garantizar la sostenibilidad de los cultivos en un escenario donde las plagas han aprendido a adaptarse y proliferar.

Fuente: Darwin Cuéllar Solís
Redacción: Publiagro