
Con alta tolerancia a la sequía y un contenido proteico superior al 15%, un nuevo híbrido orientado a la producción de grano se perfila como alternativa sostenible para la alimentación animal y la diversificación agrícola

El mijo, considerado uno de los cereales más antiguos cultivados por el ser humano, ha experimentado un notable resurgimiento en los últimos años. Este renovado protagonismo se debe, en gran medida, a sus destacadas cualidades tanto agronómicas como nutricionales. Su capacidad para adaptarse a condiciones adversas —como la sequía, los suelos pobres y las altas temperaturas— lo convierte en una alternativa estratégica especialmente valiosa en sistemas agrícolas que se ven afectados por el cambio climático o por la degradación progresiva de los recursos naturales.
En este contexto, Miguel Chavarría, gerente de investigación, destacó la importancia de promover opciones agrícolas más sostenibles y diversificadas.
“Nosotros estamos promocionando un nuevo híbrido de mijo, direccionado para la producción de grano y, a diferencia de los otros mijos que existen hoy en el mercado, este es solamente para grano”.

“Nosotros estamos promocionando un nuevo híbrido de mijo, direccionado para la producción de grano y, a diferencia de los otros mijos que existen hoy en el mercado, este es solamente para grano”

Este nuevo híbrido de mijo, aunque en otros países —como en diversas regiones del continente africano— se destina al consumo humano, será inicialmente orientado hacia la alimentación animal, particularmente para especies monogástricas y poligástricas. Se busca así introducir una opción nutritiva y eficiente en los sistemas de producción animal.
Chavarría subraya el valor nutricional de este grano, afirmando que lo interesante de este producto es que tiene un alto porcentaje proteico que sobrepasa el 15%; comparados con otros granos que son muy buenos, creemos que es una muy buena alternativa para poder diversificar la alimentación para los animales con mejor calidad proteica.
Desde el punto de vista productivo, el mijo también presenta ventajas importantes. Bajo condiciones adecuadas, puede alcanzar rendimientos de entre 2 a 3 toneladas por hectárea, dependiendo de la época de siembra y del manejo agronómico que realice el productor.
A todo esto se suma su ciclo corto, su bajo requerimiento hídrico y su notable adaptabilidad a distintas altitudes, cualidades que convierten al mijo en un cultivo ideal para regiones semiáridas y otras zonas donde otros cereales presentan limitaciones productivas importantes. En tiempos en los que la agricultura busca soluciones resilientes y sostenibles, el mijo emerge como una opción prometedora para diversificar los sistemas agroalimentarios.
Fuente: Miguel Chavarría
Redacción: Publiagro













