A través de su web, Cabildeo Digital, la periodista paceña Amalia Pando entrevistó al empresario Cristóbal Roda, quien rebatió cada uno de sus cuestionamientos y puso en valor la producción de etanol y los beneficios que genera para Bolivia.

El presidente del Ingenio Sucroalcolero Aguaí SA, Ing. Cristóbal Roda Vaca, pionero de los biocombustibles en Bolivia, tuvo la visión de crear esta agroindustria pensando en la producción de etanol, dado el conocimiento obtenido gracias a su formación como Ingeniero Civil en Brasil entre mediados y fin de la década de 1970, que coincidió con el ingreso de ese país a la era del Pro alcohol.
El cruceño arrancó la entrevista explicando que esta situación no se dio por el alto costo de la gasolina, sino por una decisión estratégica del gobierno militar de aquél entonces, dado que Brasil importaba el 50% del combustible que consumía, lo mismo que hoy sucede en Bolivia.
Cuestionado sobre si bajo ese argumento pensó en el mercado nacional al idear Aguaí, Roda contestó que el empresario siempre tiene 2 o 3 cartas bajo la manga, hablando de alternativas tanto de mercado como de productos.
Así, indicó que apuntó al mercado local como también a la exportación, y a producir no solo alcohol sino azúcar, energía eléctrica, alimento animal y futuramente harán papel o tableros aglomerados de bagazo de caña.
Según los datos manejados por la periodista, el mercado externo del alcohol significaba en exportación entre hasta 2017, 239 millones de dólares, mientras el interno 25 millones. Roda respondió que dado el contrato logrado con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) este año, iría un 55% a la exportación y un 45% para el mercado nacional. Y que esto tampoco tenía que ver con el precio de la gasolina, que bajó en el mundo, ya que el mercado alcoholero es mucho más amplio e incluye la industria química, farmacéutica, perfumería, de alimentos, licores y otros, aunque sí reconoció que el de biocombustibles es el principal de ellos.
Según comentó, este año el alcohol boliviano se está exportando en un 30% hacia Europa, 20% a Chile, 20% a Perú y algo a Colombia, como los principales mercados. Esto representaría unos 170 millones de litros. Mientras que el mercado interno llegaría a unos 45 a 50 millones de litros y algo de 90 millones de dólares para este 2020.
Contrato con YPFB
Roda aclaró que no hay ningún contrato firmado con el actual Gobierno nacional, ni modificaciones de volúmenes de compra ni de precios del etanol, sino que más bien se han acogido a la Ley de los Biocombustibles, aprobada por unanimidad en septiembre de 2018, durante el Gobierno de Evo Morales, que establece compras de etanol a los ingenios durante 5 años, con un precio fijo de 0,69 Bs/l puesto en ingenio, pero con contratos anuales para fijar los volúmenes que serán adquiridos por YPFB.
Recordó que en enero de 2019 se firmó un contrato por 150 millones de litros, pero que no se pudo vender más de 45 millones por incumplimiento por parte de la estatal petrolera, algo que el sector comprendió por ser el primer año de ingreso del producto al mercado.
Para este año, dijo que se proyecta una provisión de entre 45 y 120 millones de litros de alcohol como máximo, que es lo que fija el contrato que aún está en proceso de firma. La compra final se hará en función del consumo y la reacción económica del país, aseguró.
De igual forma reveló que YPFB hoy no tiene deudas pendientes con los ingenios.
Roda hizo notar que, en condiciones normales, Bolivia consume 2 mil millones de litros anuales de gasolina, el 50% de los cuales son importados, mientras que la compra de etanol apenas llegará a los 120 millones. Una cantidad mínima, pero de gran importancia para el país, destacó.
La cuestión del precio
Amalia Pando intentó cuestionar que el precio de 0,69 Bs por litro de alcohol anhidro tiene un plus y que el Estado boliviano lo está subvencionando, a lo cual el empresario respondió que se vende a un precio de costo más una utilidad. Este precio fue consensuado con anterioridad a la ley, dadas las inversiones iniciales que debían realizar los ingenios, y será revisado pasados los 5 años, dijo Roda, recordando que en el país los precios de todas las energías (gas, gasolina, diésel) son subvencionados.
A la insinuación de que los empresarios pedirían que el Estado los subvencione, Roda le hizo ver que estaba totalmente equivocada y retrucó; “Yacimientos, si no nos compra nosotros, ¿a quién le va a comprar?”, ella dijo, “no necesita comprarle”, pero él argumentó que era obvio que sí, pues Bolivia importa la mitad de las gasolinas y el diésel que vende y si no se las compra a los productores nacionales debería comprarla a los extranjeros.
Y, ante el argumento de Pando de que el negocio hoy es comprar gasolina barata, el industrial le aseguró que el precio que les paga YPFB es igual o inferior que el precio de importación. Ella respondió que consultaría la veracidad de esta afirmación con los expertos en el tema.
Asimismo, Roda le hizo ver que mientras la importación no genera ni un solo empleo en el país, la producción de alcohol generará 10.000 nuevos empleos.

La mezcla no llega al 8%
La legislación nacional permite la mezcla hasta en un 8% de las gasolinas con el etanol, cosa que no ha llegado a suceder, excepto la Super Etanol 92. En ese marco, Pando cuestionó que al firmar un contrato se le estaría obligando a YPFB a vender de alguna forma ese etanol, mencionando que la gasolina mezclada con etanol no gozaría de la preferencia del consumidor boliviano y su consumo sería insignificante con relación a la gasolina pura, esto porque temen arruinar sus motores.
Roda corrigió este desconocimiento por parte de la periodista, informándole que desde hace más de 1 año que toda la gasolina Especial en Bolivia ya viene siendo mezclada al 8%, dándole mejor octanaje al mismo precio.
Además, le dio otros cinco argumentos a favor del etanol y que marcan que incluso si fuese subvencionado “sería una plata bien invertida en el país”: primero, que son más de 60 los países que hacen estas mezclas, sin malos resultados para sus motores; segundo que es preferible consumir un combustible nacional renovable que uno internacional fósil; tercero, que el etanol es amigable al medio ambiente, cuarto, que el etanol genera trabajo para todos los bolivianos; quinto, el etanol permite guardar las divisas en el país y se lo paga en bolivianos.
¿Amigable con el medio ambiente?
Pando dijo que para llegar a los volúmenes proyectados por el anterior Gobierno de llegar al año 2039 produciendo más de 1 mil millones de litros de etanol, se debería talar la Chiquitania y la Amazonía boliviana para plantar caña de azúcar, lo cual no es nada amigable con el medio ambiente.
Este extremo fue rebatido por Roda planteando que cualquiera sea el Gobierno de turno haría lo correcto al pensar en producir un producto nacional en lugar de importarlo. En ese marco, le consultó a la periodista por qué tanta oposición a este proyecto. Y agregó un dato, no hay ingenios en el área de influencia de la Chiquitania, mientras que la realidad marca que todos los cañaverales se centran en las áreas cercanas o de influencia de los ingenios, la mayor parte de ellos en la provincia Obispo Santistevan en Santa Cruz. Además, que en esas zonas existen superficie de sobra para seguir creciendo, aunque se apuesta más por incrementar la productividad tratando de ser más eficientes.
“Solamente existen 160 mil hectáreas de caña, solo existe 1 millón de hectáreas de soya, y Bolivia, suponiendo que llegue a su máximo esplendor, no tendrá ni el 5% de su extensión en áreas agrícolas y las áreas agrícolas (…) nos dan de comer (…). ¿Entonces qué, vamos a preservar el planeta y morirnos de hambre? No, Amalia, el país necesita desarrollarse”, le dijo.
A continuación, agregó que está de acuerdo en no depredar, pero que para ello hay áreas específicas para cada actividad productiva, agrícola, forestal, de preservación o áreas protegidas, recalcando que Bolivia no llega ni al 5% de su superficie dedicada a la agricultura, comparando con países como Italia o Francia que ocupan el 25% de la misma.
Ante la pregunta de por qué los industriales no asumen el riesgo y compran ellos la gasolina a YPFB y ponen sus surtidores de etanol, en lugar de “obligar” a la estatal a comprarles, Roda le respondió que ojalá se diera esta situación de libre mercado como sucede en otros países, sin embargo, en Bolivia, los hidrocarburos los maneja solo YPFB.
Cristóbal Roda cerró su intervención sobre este tema con una frase contundente, “los críticos son muy bonitos, se sientan detrás de un escritorio y escriben. Otra cosa es hacer fábricas, otra cosa es hacer industria. Otra cosa, Amalia, es invertir sus recursos de uno y correr el riesgo de que yacimientos no te compre después de haber firmado un contrato; eso es ser boliviano y no simplemente escribir una columna en un periódico”.
La periodista río a carcajadas indicando que ya sabía a quién se refería y lanzó otra pregunta sobre las nuevas inversiones en Aguaí. El presidente del ingenio manifestó que crecerán para producir más azúcar, tanto para el mercado interno como externo, como para producir energía eléctrica limpia a partir del bagazo de la caña, que es el desperdicio de este recurso renovable.
Ello, dijo Roda, permitirá reducir el consumo interno de gas y con ello posibilitar que YPFB pueda destinar este gas a la exportación con un precio casi cinco veces mayor. Al final, la periodista pareció no entender el tema de incentivo a la producción nacional versus aprovechar para beneficiarse del Estado.
Fuente: Publiagro














