
Muchas explotaciones ganaderas son el resultado de años de inversión, esfuerzo y conocimiento acumulado. Sin embargo, para dar continuidad a ese trabajo y proyectarlo hacia el futuro, también es necesaria la incorporación de nuevas generaciones de profesionales capaces de combinar la experiencia con una visión renovada de la actividad.
Ese es el camino que ha tomado el ingeniero zootecnista Carmelo Ricky Arteaga Montalván, quien, gracias a su dinamismo y proyección profesional, se desempeña actualmente como jefe de Ganadería y Genética de la cabaña El Trébol, en el departamento de Santa Cruz.
Exalumno lasallista y egresado de la Universidad Autónoma del Beni, Arteaga considera que la ganadería debe ser entendida como una actividad profesional, moderna y especializada, con amplias posibilidades de desarrollo para los jóvenes que deciden incorporarse al sector.
A su criterio, las nuevas generaciones no solo aportan ideas y conocimientos, sino también otras perspectivas para administrar las explotaciones ganaderas, incorporar tecnologías y responder a las exigencias que plantea la producción bovina.
Aunque reconoce que trabajar lejos de su tierra natal le genera nostalgia, especialmente en fechas cercanas a la celebración de la fiesta departamental del Beni, donde las danzas, tradiciones y expresiones culturales reafirman la identidad de su pueblo, asegura sentirse satisfecho con el camino profesional que ha construido.
En cuanto a sus responsabilidades actuales, manifestó su orgullo por formar parte de la cabaña El Trébol, donde tiene la oportunidad de demostrar que los profesionales benianos y trinitarios cuentan con la preparación necesaria para asumir importantes responsabilidades y desenvolverse en sistemas productivos que combinan tradición, tecnología y mejoramiento genético.
“Soy encargado del área genética y también de la administración de la empresa, que se constituye en una de las principales de Bolivia. Es número uno en Sindi, con tres años imbatibles en esta raza, y ni qué decir en Nelore, donde también se tiene récord nacional en ventas. Eso significa que el mercado aprecia mucho la genética que produce la cabaña”, expresó.


Formación y actualización profesional
Consciente de las exigencias que implica su cargo, Arteaga mantiene una preparación permanente en diferentes áreas de la producción bovina. Entre sus actividades está la actualización de información, el seguimiento a remates de ganado, principalmente en Brasil, y el estudio de genealogías para profundizar sus conocimientos sobre las líneas genéticas.
A esta formación suma una especialidad en Mejoramiento Bovino para Razas de Carne, que cursa en las Faculdades Associadas de Uberaba (FAZU), en Minas Gerais, Brasil.
Al referirse a la evolución de la genética bovina boliviana, sostuvo que el avance ha sido significativo y se refleja en la calidad de los animales, tanto en las unidades productivas de campo como en las pistas de exposición.
Como ejemplo, mencionó la precocidad reproductiva alcanzada por algunas hembras, que llegan a preñarse a los diez meses de edad, además de ejemplares nacionales que han establecido marcas en ferias ganaderas, entre ellos una donante comercializada en la Expozebu.
“Competir contra Brasil, contra Paraguay y otros países de referencia es fruto de la constante actualización. Se ve el avance en área de ojo de lomo, calidad de carne, ganancia de peso y fenotipo de los animales. Quiere decir que estamos al mismo nivel del coloso Brasil”, apuntó.
El Beni como futuro polo ganadero
Desde su perspectiva, el Beni reúne condiciones para consolidarse como un importante polo de desarrollo pecuario y convertirse en uno de los motores de la producción de alimentos en Bolivia.
Considera que el potencial del departamento no se limita a la ganadería bovina, sino que también ofrece oportunidades para diversificar la producción mediante el desarrollo de cultivos y otras actividades vinculadas a la generación de alimentos de origen vegetal.
Finalmente, Arteaga exhortó a los jóvenes profesionales y a sus colegas del sector a mantener una capacitación constante, en respuesta a las exigencias del mercado laboral y a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, entre ellas la inteligencia artificial.
Afirmó que Bolivia tiene la oportunidad de avanzar más allá de la producción de alimentos de origen animal y vegetal, para también generar y exportar conocimiento, como resultado de la formación profesional y el desarrollo de capacidades técnicas en el sector agropecuario.
Fuente: Carmelo Arteaga
Redacción: Publiagro


















