
La eficiencia económica en la producción porcina comienza desde las primeras etapas de crianza. Lograr una mayor cantidad de lechones destetados y con mejor peso permite distribuir los costos fijos entre más kilos producidos, mientras que la incorporación de tecnología y la capacitación del personal contribuyen a mejorar el rendimiento de cada unidad productiva.
Así lo explicó Roberto Molinari, gerente comercial de PIC Andina, quien señaló que uno de los principales objetivos de los sistemas porcinos debe ser optimizar los resultados del sitio 1, etapa que concentra importantes costos relacionados con la alimentación, la mano de obra y el manejo de las hembras reproductoras.
El especialista indicó que actualmente existen sistemas de producción que alcanzan más de 36 lechones destetados por hembra al año, e incluso llegan a 38 o 39 en las unidades con mejores resultados, utilizando aproximadamente 1.100 kilos de alimento por hembra al año.
“En la medida que yo produzca mayor cantidad de lechones al destete con mayor peso, esa misma cantidad de alimento se va a traducir en un menor costo por cada kilo o por cada lechón que desteto”, explicó.
Molinari sostuvo que esta relación permite reducir el costo fijo por kilo producido que posteriormente llegará al mercado. Sin embargo, aclaró que la alimentación no es el único componente que debe optimizarse, ya que la mano de obra también representa una parte importante de los costos del sitio 1.
En ese sentido, planteó que la incorporación de tecnología permite mejorar la distribución de las tareas y aumentar la cantidad de hembras que puede atender cada trabajador, sin descuidar el manejo productivo.
“La tecnología nos ayuda a ser más eficientes en ese sentido”, afirmó, al señalar que también es necesario conseguir que cada persona sea responsable de una mayor cantidad de lechones destetados, de manera que el costo de mano de obra por unidad y por kilo producido pueda reducirse.


Genética con mayor potencial productivo
En cuanto a los avances genéticos, el gerente comercial de PIC Andina destacó que los programas de mejoramiento están permitiendo obtener animales con un elevado potencial de crecimiento y eficiencia alimenticia, cuyos resultados ya se observan en condiciones comerciales.
Como referencia, mencionó sistemas que alcanzan pesos de mercado de 136 kilos, con índices de conversión alimenticia cercanos a 2,3 y 2,4 durante la etapa de engorde.
“Hoy estamos logrando una genética con un potencial de expresión muy alto. Es una genética muy robusta, en la que logramos observar en campo la expresión de ese potencial”, manifestó.
Añadió que estos resultados representan niveles de eficiencia que anteriormente no se observaban con la misma frecuencia y que las mejoras continúan superando los parámetros alcanzados en años anteriores.
“Son eficiencias récord y nos hacen pensar de manera muy optimista que en los próximos años vamos a seguir viendo batir récords en conversión de alimentos con los productos de PIC”, expresó.
La capacitación también reduce costos
Al referirse a las oportunidades de mejora dentro de las granjas porcinas, Molinari consideró que la formación del personal debe recibir la misma atención que la genética, la alimentación y la tecnología.
En lugar de limitarse a identificar errores de manejo, sostuvo que es necesario reconocer las oportunidades que existen para mejorar el desempeño de los trabajadores mediante procesos permanentes de capacitación y entrenamiento.
“En la medida que capacitamos y entrenamos a nuestra gente, nuestra gente es capaz de hacer de mejor forma su trabajo y eso tiene un impacto directo en los costos de producción y en las eficiencias productivas”, señaló.
Finalmente, destacó que existe una relación estrecha entre los sistemas que destinan mayores recursos a la formación de sus equipos de trabajo y aquellos que consiguen mejores indicadores productivos.
A su criterio, invertir en el conocimiento del personal permite mejorar las prácticas dentro de las granjas, aprovechar el potencial de la genética y conseguir resultados económicos más eficientes en toda la cadena de producción porcina.
Fuente: Roberto Molinari
Redacción: Publiagro


















