miércoles, octubre 28, 2026
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La eficiencia avícola comienza en la calidad del alimento

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El maíz y la soya concentran el 70% del costo de alimentación avícola/ Foto: Internet
El maíz y la soya concentran el 70% del costo de alimentación avícola/ Foto: Internet

Everton Luis Krabber explica cómo la composición del maíz y la soya, el tamaño de las partículas y el pelletizado influyen en el aprovechamiento nutricional de las aves

Calidad de los alimentos, sean maíz o soya/ Foto: Publiagro
Calidad de los alimentos, sean maíz o soya/ Foto: Publiagro

La alimentación representa uno de los principales componentes del costo de producción avícola. Por ello, optimizar la nutrición no consiste únicamente en formular dietas que cubran los requerimientos de las aves, sino también en evaluar la calidad de las materias primas, su procesamiento y la eficiencia con la que los animales aprovechan los nutrientes.

Durante su exposición, Everton Luis Krabber,  especialista en Nutrición de Embrapa  explicó que, en la producción de pollos de engorde, el alimento puede representar aproximadamente el 63% del costo total. Dentro de ese gasto, cerca del 70% correspondería a dos ingredientes fundamentales: el maíz y la harina de soya.

Estas proporciones ponen en evidencia la importancia de controlar la composición nutricional de las materias primas. Las variaciones en su calidad pueden modificar el aporte de energía, proteína y aminoácidos de la dieta, lo que repercute en el desempeño productivo y en el costo final por kilogramo de carne producida.

El especialista también abordó la necesidad de aplicar criterios de optimización nutricional en diferentes sistemas de producción, desde pollos de engorde hasta gallinas ponedoras y matrices reproductoras, considerando que cada categoría tiene requerimientos específicos según su edad, genética y objetivo productivo.

La variabilidad de las materias primas exige mayor control

Krabber señaló que la composición del maíz y la soya puede variar durante las distintas etapas de cosecha, almacenamiento y procesamiento. Estas diferencias hacen necesario verificar la calidad de los ingredientes antes de incorporarlos a las fórmulas alimenticias.

En el caso del maíz, el avicultor debe prestar atención a la humedad, la presencia de hongos, las micotoxinas, el estado de conservación y el aporte energético. Un grano deteriorado o contaminado puede comprometer la calidad del alimento y afectar el rendimiento de las aves.

La harina de soya, por su parte, requiere controles relacionados con el contenido de proteína, la digestibilidad de los aminoácidos y la eficacia del tratamiento térmico. No basta con conocer el porcentaje de proteína cruda: también importa cuánto de esa proteína puede aprovechar el animal.

Uno de los puntos destacados por el especialista fue la presencia de inhibidores de tripsina en la soya. Estos compuestos antinutricionales interfieren con la acción de enzimas digestivas encargadas de descomponer las proteínas, reduciendo el aprovechamiento de aminoácidos y, potencialmente, el crecimiento de los pollos.

Krabber manifestó que, en su experiencia, se están observando niveles residuales más elevados de estos inhibidores y planteó la posibilidad de que exista una relación con el mejoramiento genético de la soya. Sin embargo, esa explicación debe considerarse una hipótesis del expositor, ya que establecer una relación causal requiere análisis comparativos de variedades, condiciones de cultivo y procesos industriales.

El tratamiento térmico de la soya es fundamental para reducir estos factores antinutricionales. No obstante, el calentamiento insuficiente puede dejar inhibidores activos, mientras que el exceso de temperatura puede disminuir la disponibilidad de aminoácidos esenciales, como la lisina. Por eso, el objetivo es lograr un procesamiento adecuado y verificar su resultado mediante análisis de laboratorio.

Tamaño de partícula y pelletizado: dos aspectos del procesamiento

Otro de los aspectos abordados fue la importancia del tamaño de las partículas de maíz y soya. La molienda influye en la digestibilidad, la uniformidad de la mezcla y el funcionamiento del sistema digestivo de las aves.

El tamaño de partícula debe ajustarse a la edad y categoría productiva. En pollos jóvenes, el alimento debe facilitar la ingestión y el acceso a los nutrientes; conforme las aves crecen, la incorporación controlada de partículas más gruesas puede favorecer el desarrollo de la molleja y mejorar el aprovechamiento de la dieta. Una molienda excesivamente fina también puede incrementar el consumo de energía durante el procesamiento y generar más polvo.

El pelletizado constituye otra herramienta para mejorar la presentación física del alimento. Este proceso compacta los ingredientes mediante presión, humedad y calor, lo que puede reducir la selección de partículas, facilitar el consumo y mejorar la eficiencia alimenticia cuando se obtiene un pellet de buena calidad.

Sin embargo, no basta con producir alimento peletizado: es necesario controlar su durabilidad, la proporción de finos y la uniformidad del producto que llega a los comederos. Si el pellet se desintegra durante el transporte o la distribución, parte de sus beneficios puede perderse.

«El consumo de agua, la temperatura ambiental, la ventilación y el manejo de los comederos también influyen en los resultados»

Everton Luis Krabber en el Seminario Alimenta 2026/ Foto: Publiagro
Everton Luis Krabber en el Seminario Alimenta 2026/ Foto: Publiagro

Aditivos nutricionales y formulación según cada etapa

La incorporación de aditivos nutricionales fue otro de los recursos mencionados para mejorar el aprovechamiento del alimento. Actualmente existen alternativas como enzimas, probióticos, prebióticos y otros productos que pueden contribuir a la digestibilidad de los nutrientes y al equilibrio intestinal, dependiendo de la composición de la dieta y las condiciones de producción.

Por ejemplo, las fitasas ayudan a liberar parte del fósforo ligado al fitato presente en ingredientes vegetales, mientras que determinadas proteasas pueden favorecer la digestión de proteínas. Su utilización debe evaluarse según la matriz nutricional, la dosis recomendada, la compatibilidad con el procesamiento y el beneficio económico esperado.

La formulación también debe responder a los objetivos de cada categoría productiva:

  •  Pollos de engorde: priorizar el crecimiento, la conversión alimenticia y el rendimiento de carne, ajustando la dieta a las fases de inicio, crecimiento y terminación.
  •  Gallinas ponedoras: equilibrar energía, proteína, aminoácidos, calcio y fósforo para sostener la producción y la calidad de la cáscara del huevo.
  • Matrices reproductoras: controlar la energía y los nutrientes para mantener una condición corporal adecuada, la fertilidad, la incubabilidad y el desarrollo de los pollitos.

En todos los casos, el consumo de agua, la temperatura ambiental, la ventilación y el manejo de los comederos también influyen en los resultados. Una fórmula nutricional bien diseñada no alcanza su máximo potencial si las aves no consumen suficiente alimento o atraviesan condiciones ambientales que reducen su desempeño.

El objetivo: producir más con un mejor aprovechamiento del alimento

La optimización nutricional requiere integrar el análisis de las materias primas, la formulación, la molienda, el pelletizado y la selección de aditivos. Para el avicultor, el indicador económico no debe ser únicamente el precio por tonelada de alimento, sino cuánto cuesta producir cada kilogramo de carne o cada huevo comercializable.

En pollos de engorde, por ejemplo, la conversión alimenticia permite medir la cantidad de alimento necesaria para obtener una unidad de ganancia de peso. Si se requieren menos kilogramos de alimento para producir un kilogramo de carne, manteniendo los objetivos de peso, salud y calidad de la canal, la eficiencia del sistema puede mejorar.

Krabber destacó el potencial productivo de las aves y la necesidad de aprovecharlo mediante decisiones nutricionales respaldadas por criterios técnicos. La combinación de materias primas de calidad, procesamiento adecuado y estrategias nutricionales ajustadas a cada categoría permite avanzar hacia una avicultura más eficiente y sostenible.

Fuente: Everton Luis Krabber

Redacción: Publiagro