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Nutrición porcina moderna: claves para optimizar el alimento y mejorar la productividad

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Nutrición de precisión / Foto: Internet
Nutrición de precisión / Foto: Internet

Diego Lescano, director de KPIs Consulting, destacó el papel de la molienda, la nutrición de precisión y el manejo de comederos para optimizar la conversión alimenticia y la rentabilidad de las granjas

La eficiencia productiva en la porcicultura moderna no depende únicamente de formular una dieta con buenos ingredientes. También exige controlar cómo se procesa el alimento, cuánto consume cada animal y qué proporción de los nutrientes ingeridos se transforma efectivamente en carne. En un sistema donde la alimentación representa un componente central de los costos, los ajustes técnicos pueden marcar diferencias en los resultados económicos de una granja.

Este enfoque fue desarrollado por Diego Lescano, director de KPIs Consulting, durante el Seminario Alimenta, organizado por Sofía Ltda., donde presentó el tema “Estrategias nutricionales para mejorar la eficiencia productiva en sistemas porcinos modernos”.

Entre las herramientas disponibles, el especialista destacó el tamaño de las partículas de los cereales utilizados en la alimentación. Según explicó, la reducción del tamaño de molienda puede mejorar la conversión alimenticia, es decir, la cantidad de alimento que necesita el animal para ganar peso.

Lescano señaló que, de acuerdo con las investigaciones a las que hizo referencia durante su exposición, una reducción de 100 micras en el tamaño de las partículas podría mejorar en un 2,7% la conversión alimenticia en animales de entre 125 y 130 kilos. Comparó este resultado con estudios de la década de 1990, que reportaban una mejora del 1,5% por cada reducción de 100 micras en animales de menor peso.

El dato pone en evidencia la importancia de revisar aspectos del procesamiento del alimento que, aunque pueden parecer rutinarios, tienen incidencia en el desempeño productivo. No obstante, el beneficio efectivo depende de las condiciones de molienda, la composición de la dieta, el manejo y las características de los animales; por ello, los ajustes deben validarse en cada sistema.

Una dieta ajustada a las necesidades del animal

Otro de los pilares expuestos por Lescano fue la nutrición de precisión, basada en conocer el funcionamiento real de cada granja y adaptar la alimentación a los requerimientos de los animales durante las distintas etapas productivas.

Para ello, recomendó evaluar variables como el consumo de alimento y las curvas de crecimiento. Esta información permite comprender cómo evolucionan los animales y ajustar las dietas para que reciban los nutrientes que necesitan, evitando suministros que no se traduzcan en una mejora productiva.

El especialista advirtió que una alimentación que no responde a los requerimientos reales puede generar consumos innecesarios y aumentar los costos de producción. Por esta razón, consideró fundamental avanzar hacia programas nutricionales construidos sobre datos concretos de cada establecimiento, en lugar de aplicar fórmulas sin evaluar su desempeño en condiciones reales.

La nutrición de precisión busca, precisamente, ajustar el aporte de nutrientes a las necesidades productivas, con el propósito de aprovechar mejor los recursos y reducir las ineficiencias.

“Empecemos a generar información local para poder exportar al mundo, para poder aplicar en nuestras granjas y para seguir posicionando a Bolivia como un verdadero jugador en la producción de carne de cerdo”.

Diego Lescano, director de KPIs Consulting destacó claves para mejorar la eficiencia alimentaria y rentabilidad porcina / Foto: Publiagro
Diego Lescano, director de KPIs Consulting destacó claves para mejorar la eficiencia alimentaria y rentabilidad porcina / Foto: Publiagro

Comederos y tecnología: una inversión que merece evaluación

La rentabilidad de una granja porcina tampoco se define exclusivamente en la formulación de las dietas. Lescano remarcó que el manejo de los comederos y la capacitación de los equipos técnicos son factores que deben formar parte de una estrategia integral.

Para ilustrar la magnitud de este aspecto, señaló que en una granja de aproximadamente 1.000 madres pueden pasar cerca de 40 toneladas de alimento al año por un comedero típico, según el ejemplo que presentó durante la entrevista.

Esta referencia permite dimensionar la importancia de regular correctamente los equipos y evitar pérdidas. Un comedero mal ajustado puede comprometer el aprovechamiento del alimento, mientras que una tecnología apropiada y bien manejada puede contribuir a mejorar el control del suministro.

El director de KPIs Consulting sostuvo que las decisiones de inversión deben considerar tanto la calidad de la formulación nutricional como la capacidad de los equipos para entregar el alimento de manera adecuada. A ello se suma la necesidad de contar con profesionales capacitados que puedan evaluar los resultados y realizar los ajustes necesarios.

Investigación local para fortalecer la porcicultura boliviana

Los datos generados en las granjas pueden convertirse en una herramienta para mejorar la competitividad del sector.

Con 13 años de trabajo en Bolivia, Lescano destacó la importancia de fortalecer la investigación aplicada a las condiciones productivas del país. Durante la entrevista, resaltó que, por primera vez en los 17 años del Seminario Alimenta, equipos de veterinarios y técnicos vinculados a las granjas de Sofía presentaron investigaciones desarrolladas a partir de información de sus propias operaciones.

El especialista relacionó estos avances con el trabajo realizado durante el último año en investigación aplicada, entrenamiento y capacitación de los equipos técnicos.

A su criterio, producir información local permite comprender mejor el comportamiento de los sistemas porcinos bolivianos y evaluar las decisiones nutricionales bajo condiciones reales de producción. Esto facilita que las recomendaciones se sustenten en resultados obtenidos en las propias granjas y no únicamente en referencias de otros países.

El desafío, sostuvo, es convertir ese conocimiento en una base para mejorar los resultados productivos, fortalecer la capacidad técnica de las empresas y proyectar la experiencia boliviana hacia otros mercados.

Para la porcicultura nacional, avanzar en esa dirección significa vincular investigación, capacitación y aplicación práctica, con el objetivo de elevar la eficiencia y consolidar la competitividad de la producción de carne de cerdo.

Redacción: Publiagro