En Bolivia comienzan a consolidarse espacios de diálogo y articulación en torno a la ganadería sostenible, con iniciativas que buscan generar condiciones para que los productores puedan incorporar prácticas de manejo, mejorar la eficiencia de sus sistemas y responder a los cambios que atraviesa el clima.
En la región chaqueña, por ejemplo, se han conformado espacios como la Coordinadora Ganadera del Chaco, mientras que en el Beni se desarrolla la Alianza por la Ecocultura Sostenible de la Ganadería del Beni, además de otros ámbitos de discusión como la Mesa Boliviana.
Marcelo Gonzales, miembro de Fundación Nativa, señaló que durante los últimos años el sector ha ido incorporando progresivamente la sostenibilidad dentro de sus prioridades y del lenguaje utilizado para abordar el futuro de la producción ganadera.
“En Bolivia hay espacios importantes que se han generado para comenzar a tener espacios sobre el tema de ganadería sostenible. En el sector está creciendo cada vez una mayor conciencia, está poniendo en el vocabulario el tema de la sostenibilidad”, afirmó.
Financiamiento para avanzar hacia sistemas sostenibles
Para Gonzales, uno de los principales aspectos para avanzar en la transición hacia modelos ganaderos sostenibles es contar con mecanismos de financiamiento que permitan al productor realizar las inversiones necesarias.
“¿Qué hay que hacer para avanzar? Yo digo que es importante tener finanza en su evaluación financiera, que sea el core en su modelo ganadero y poder transitar con inversiones, porque no hay otra forma de hacerlo sin inversión, para poder tener el sistema ajustarse a los criterios de sostenibilidad”, explicó.
El planteamiento apunta a que las inversiones destinadas a mejorar la infraestructura y el manejo productivo puedan ser consideradas dentro de los sistemas financieros, facilitando el acceso de los productores a recursos para realizar cambios en sus establecimientos.
Entre las necesidades identificadas se encuentran la instalación de alambradas, sistemas de distribución de agua y otras infraestructuras que permitan mejorar el control y la planificación del uso de los recursos disponibles.
El Chaco y una ganadería vinculada al bosque
La realidad productiva de la región chaqueña tiene características particulares. Gonzales explicó que históricamente los productores de esta zona han desarrollado una ganadería estrechamente relacionada con el bosque, aprovechando sus recursos como parte de la alimentación del ganado.
“En la región chaqueña es importante decir que culturalmente la ganadería chaqueña hace una ganadería de bosque”, señaló.
Según explicó, durante los últimos 10 a 15 años se ha producido una evolución hacia sistemas con mayor nivel de manejo, donde el productor busca controlar de manera más precisa las áreas destinadas al ramoneo y al pastoreo.
“Al ser una ganadería con manejo significa básicamente controlar el lugar del área de ramoneo, el área de pastoreo para poder saber dónde están los animales, el tipo de pastoreo y también el tiempo de descanso de estos animales”, detalló.
Esta planificación permite establecer períodos de utilización y descanso de las diferentes áreas, con el objetivo de aprovechar mejor los recursos forrajeros y mantener la disponibilidad de alimento.


El desafío del acceso a recursos
Para el representante de Fundación Nativa, uno de los principales retos para los productores chaqueños no está necesariamente en el conocimiento de las prácticas de manejo, sino en las posibilidades de acceder a los recursos necesarios para aplicarlas.
“En los chaqueños, digo, hay suficiente conocimiento desde hace muchos años de las técnicas, las tecnologías. Lo que nos está haciendo falta es cómo acceder. Cómo acceder a estos recursos”, manifestó.
En ese sentido, considera necesario que el sistema financiero genere alternativas que respondan a las características y necesidades de las unidades productivas.
“Los recursos tienen que estar dentro del sistema financiero a través de estas innovaciones financieras que permitan esto que estamos diciendo: alambradas, distribución de agua y estas instalaciones que nos permitan transitar a la semi-extensiva”, sostuvo.
Siete meses sin precipitaciones
La disponibilidad de agua constituye otro de los factores determinantes para la ganadería chaqueña. Gonzales explicó que una de las características de la región es la presencia de períodos prolongados sin precipitaciones, que pueden alcanzar alrededor de siete meses.
“Bueno, la región chaqueña, su característica es de siete meses sin precipitación”, afirmó.
Ante este escenario, los sistemas ganaderos requieren planificación para garantizar alimento durante los períodos secos. Esto implica conservar áreas de bosque y establecer reservas de pastoreo que puedan ser utilizadas cuando disminuye la disponibilidad de forraje.
“Esto hace que el productor, en cierto, teniendo un modelo que previendo esta condición tenga que tener reservas de bosque, reservas de pastoreo implantada para poder disponer de alimento en esas épocas”, explicó.
Cambio climático y variabilidad de las lluvias
Las percepciones de los propios productores también reflejan los cambios registrados en las condiciones climáticas. Gonzales señaló que es cada vez más frecuente escuchar entre los ganaderos referencias a modificaciones en los patrones de lluvia y al incremento de las temperaturas.
“Es decir, que hay cambio climático, que hay una variabilidad en las lluvias, las lluvias ya no son como antes. Expresan que los soles cada vez son más fuertes”, relató.
Estas condiciones también tienen efectos sobre el desempeño productivo del ganado. Los productores observan que los animales ya no alcanzan las mismas condiciones corporales que en períodos anteriores.
“Antes los animales llegaban gordos, hoy día no llegan en esa condición. Bueno, eso tiene que ver con la precipitación variable, tiene que ver con el tema de temperaturas elevadas”, explicó.
Sin embargo, Gonzales remarcó que el bosque continúa cumpliendo una función importante dentro de estos sistemas productivos, al proporcionar recursos alimenticios que permiten mantener la actividad ganadera incluso frente a escenarios climáticos variables.
“Lo que sí estamos convencidos es que aún con estas condiciones el bosque sigue proporcionando alimento y ese alimento nos permite todavía tener una ganadería, digamos, en condiciones para poder seguir generando nuestra economía y la comida”, concluyó.
Fuente: Marcelo Gonzales
Redacción: Publiagro


















