La piña boliviana vuelve a mirar hacia los mercados internacionales con renovadas expectativas. Entre el 1 y el 4 de septiembre, técnicos de Bolivia y Chile realizaron una visita de verificación a sitios de producción, plantas empacadoras y al Laboratorio Oficial de Diagnóstico Vegetal, como parte del proceso de renovación de la certificación fitosanitaria que permitirá mantener el acceso de la fruta fresca boliviana al mercado chileno.
La misión técnica fue desarrollada por especialistas del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) y del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG), quienes cumplieron una agenda de trabajo en los municipios de Entre Ríos y Puerto Villarroel, en el departamento de Cochabamba.
Durante estas jornadas, productores, técnicos y diferentes actores de la cadena productiva participaron en las actividades de verificación, mostrando el trabajo que existe detrás de cada fruto que busca cruzar las fronteras. El objetivo principal fue revisar los procedimientos aplicados para garantizar la sanidad y calidad de la piña fresca (Ananas comosus) destinada a la exportación.
Los especialistas evaluaron las condiciones de los sitios de producción, las plantas de empaque y el laboratorio de diagnóstico, además de los procedimientos vinculados con la producción, manejo, acondicionamiento, diagnóstico y certificación fitosanitaria.
Esta verificación responde a los requisitos fitosanitarios establecidos por el SAG de Chile mediante la Resolución Exenta N.º 7883/2025 y representa un paso importante para dar continuidad al flujo comercial de piña boliviana hacia el vecino país, una relación comercial que se mantiene vigente desde el año 2002.


Más allá de una inspección técnica, la visita representa una oportunidad para los productores que durante años han apostado por el cultivo de piña y que ven en la exportación una posibilidad para darle mayor valor a su esfuerzo y abrir nuevas puertas para su producción.
La revisión conjunta entre las autoridades sanitarias de ambos países también permite fortalecer la confianza en el sistema de certificación fitosanitaria boliviano, asegurando que la fruta cumpla con los estándares exigidos por el mercado chileno.
Para los productores, cada requisito cumplido significa mantener abierta una ventana hacia nuevos mercados y mejores oportunidades. En ese camino, la sanidad vegetal, la calidad y el trabajo coordinado se convierten en aliados fundamentales para que la piña boliviana pueda seguir ganando espacio más allá de las fronteras.
La continuidad de este proceso comercial abre una perspectiva alentadora para las zonas productoras de Cochabamba y para toda la cadena de la piña, que encuentra en la exportación una oportunidad para crecer, generar ingresos y proyectar el fruto boliviano hacia nuevos consumidores.
Fuente: Senasag
Redacción: Publiagro


















