La reciente reunión entre la Fiscalía Departamental del Beni y FEGABENI para coordinar acciones frente al incremento del abigeato es necesaria y bienvenida. Que las instituciones se sienten a una misma mesa, escuchen al sector productor y fortalezcan la investigación es un paso importante.

Lic. Lavive Yáñez Simon
Comunicadora Social y Ganadera
Pero desde la conciencia ciudadana debemos ir más allá.
Bolivia tiene normas para perseguir este delito. El problema aparece cuando esas normas no se aplican con la misma firmeza para todos.
Porque el abigeato no siempre termina en quien roba el animal. Existe una realidad que debemos mirar: el abigeato de cuello blanco, donde detrás del robo puede existir una cadena de compradores, intermediarios, personas con poder económico y, cuando existen irregularidades, funcionarios de instituciones llamadas a fiscalizar, controlar y denunciar.
¿Quién compra el ganado? ¿Quién permite su comercialización? ¿Quién facilita su traslado o documentación? ¿Quién omite un control? ¿Quién protege al que delinque?
Si solamente detenemos al que aparece con el ganado, pero no investigamos quién está detrás, estamos atacando el último eslabón y dejando intacto el negocio.
Por eso la capacitación de los investigadores es importante, pero debe ir acompañada de independencia, transparencia y ética. Si existen denuncias, indicios o pruebas de irregularidades, deben investigarse sin importar quién esté involucrado.
El prestigio económico, el apellido, la posición social o las relaciones institucionales no pueden convertirse en un escudo frente a la justicia.
También corresponde una reflexión al propio sector ganadero.
El que roba necesita un comprador.
Mientras exista un mercado dispuesto a adquirir ganado de procedencia dudosa, habrá incentivo para seguir robando. El productor también debe asumir su responsabilidad: verificar, no comprar irregularmente y denunciar.
que la investigación no termine en el ladrón visible.
Que llegue hasta quien compra, facilita, encubre o protege.
Porque una verdadera lucha contra el abigeato no se mide solamente por cuántas denuncias se reciben o cuántas personas son detenidas, sino por si estamos rompiendo la cadena que hace posible y rentable el robo de ganado.
La ley es indispensable.
Desde la Conciencia Ciudadana, el Beni necesita instituciones con el valor de aplicar la ley, dirigentes con el valor de exigirla y productores con el valor de denunciar.
Cuando la impunidad lo protege, también roba la confianza de la ciudadanía en sus instituciones.












