miércoles, agosto 19, 2026
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La pitahaya encuentra en Mairana un nuevo territorio productivo

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Pitahaya, la fruta que empieza a echar raíces en Mairana/Foto: Carlos Lazarte
Pitahaya, la fruta que empieza a echar raíces en Mairana/Foto: Carlos Lazarte

Plantaciones ubicadas a 1.950 metros sobre el nivel del mar muestran buenos resultados y motivan la expansión de este cultivo en los Valles Cruceños

La producción de pitahaya comienza a consolidarse como una nueva alternativa para los agricultores de los Valles Cruceños. En la comunidad de Mairana, el productor frutícola Carlos Lazarte amplía sus plantaciones después de comprobar la buena adaptación del cultivo a las condiciones de la zona y obtener sus primeras cosechas comerciales.

Las parcelas de Lazarte se encuentran en una comunidad ubicada al oeste del municipio de Mairana, a aproximadamente 1.950 metros sobre el nivel del mar, donde el productor inició hace unos tres años la incursión en este rubro, considerado todavía novedoso para la región.

“Estamos haciendo la ampliación de nuestra producción de pitahaya. Hace unos tres años atrás empezamos con este rubro, que es nuevo aquí en la zona”, explicó Lazarte al mostrar el desarrollo de sus plantaciones.

El productor destaca que uno de los principales resultados obtenidos hasta el momento es la capacidad de adaptación de la pitahaya a las condiciones de los Valles Cruceños. Las primeras plantas ya ingresaron a producción y muestran un desarrollo favorable, lo que motivó a ampliar la superficie destinada a este cultivo.

Entre las variedades establecidas se encuentra la American Beauty, que también ha presentado un buen comportamiento. De acuerdo con Lazarte, este año las plantas de esta variedad dieron su primera producción, marcando un nuevo paso en el proceso de evaluación y consolidación del cultivo en la zona.

“Es un cultivo que se está adaptando bastante bien en la zona. Acá, como verán, tenemos plantaciones de tres años que ya están produciendo. Otra variedad, que es la American Beauty, se ha desarrollado bastante bien y este año hemos tenido la primera producción”, señaló.

Una fruta que busca abrirse espacio

El interés de Lazarte por ampliar sus plantaciones responde también a la demanda que observa en el mercado. La pitahaya, conocida comercialmente como “fruta del dragón”, es un fruto de alto valor comercial que en los últimos años ha comenzado a ganar presencia en los mercados bolivianos.

En Santa Cruz, el cultivo ha despertado el interés de productores que buscan diversificar sus sistemas productivos. Reportes sectoriales señalan que alrededor de 30 productores comerciales ya manejaban superficies cercanas a una hectárea, mientras que entre 100 y 200 pequeños productores habían comenzado a establecer parcelas de menor tamaño.

La expansión también se observa fuera del departamento. En Cochabamba, productores de zonas como Omereque han comenzado a introducir la pitahaya como una alternativa frente a las dificultades de rentabilidad de cultivos tradicionales.

En el caso de Mairana, la experiencia de Lazarte representa una apuesta por incorporar una fruta con potencial de mercado a una zona tradicionalmente vinculada a otros rubros agrícolas.

Variedades y adaptación

La pitahaya pertenece a un grupo de cactus que produce frutos de diferentes colores y características. En Bolivia se han probado variedades de cáscara roja con pulpa blanca, variedades de pulpa roja o fucsia y también frutos de cáscara amarilla.

Entre las variedades cultivadas en el país se encuentran Vietnam White, Golden Yellow, Red Taiwán, Costa Rica, Toro Red y American Beauty. Esta última se caracteriza por presentar cáscara roja y pulpa fucsia, además de un sabor dulce y jugoso.

La elección de variedades y su adaptación a cada región es uno de los aspectos que los productores vienen evaluando debido a que la producción comercial de pitahaya todavía es relativamente reciente en Bolivia.

En Mairana, la experiencia de Lazarte demuestra que existen posibilidades de desarrollar el cultivo incluso en condiciones de altura, siempre que se realice un manejo adecuado de las plantas y se utilice material vegetal adaptado.

“Es una fruta que se requiere bastante en el mercado, tiene bastantes propiedades nutritivas y es muy estable todavía. Todos los productores que estén interesados en cultivar esta fruta tenemos disponible material listo para plantar y aclimatado a la zona”

La pitahaya conquista los Valles Cruceños/ Foto: Internet
La pitahaya conquista los Valles Cruceños/ Foto: Internet

Un cultivo con potencial de crecimiento

El productor considera que la demanda existente es uno de los principales motivos para continuar ampliando su plantación. A esto se suman las características nutricionales atribuidas a la fruta, que contiene fibra y diferentes micronutrientes, factores que han contribuido a su creciente aceptación entre los consumidores.

La experiencia de otros productores en Santa Cruz también muestra que el cultivo puede generar varias cosechas durante el año cuando las condiciones climáticas y el manejo son favorables. Algunos productores reportaron hasta ocho cosechas anuales, aunque los rendimientos pueden variar considerablemente según la variedad, edad de las plantas, disponibilidad de agua, fertilización y manejo.

El manejo del agua es particularmente importante. Aunque la pitahaya es una planta de la familia de los cactus, productores especializados advierten que requiere un suministro adecuado de agua durante determinadas etapas, especialmente durante el desarrollo y maduración de los frutos. La materia orgánica y la fertilización también cumplen un papel importante para alcanzar buenos rendimientos.

Producción de plantines y asistencia técnica

Además de ampliar su propia superficie, Lazarte busca que otros agricultores de los Valles Cruceños puedan conocer y evaluar esta alternativa. Para ello, dispone de material vegetal de pitahaya aclimatado a las condiciones de la zona.

“Es una fruta que se requiere bastante en el mercado, tiene bastantes propiedades nutritivas y es muy estable todavía. Todos los productores que estén interesados en cultivar esta fruta tenemos disponible material listo para plantar y aclimatado a la zona”, afirmó.

El productor también ofrece asesoramiento técnico a quienes quieran incursionar en el cultivo, considerando que el manejo adecuado desde la instalación de la parcela resulta fundamental para lograr una producción sostenible.

La pitahaya puede propagarse principalmente mediante esquejes, lo que permite multiplicar material de plantas que ya presentan características productivas conocidas. En experiencias desarrolladas en Santa Cruz, los productores han utilizado sistemas de tutorado y conducción para sostener las plantas y facilitar posteriormente las labores de manejo y cosecha.

Diversificación para los Valles Cruceños

La experiencia de Mairana se suma a otras iniciativas que buscan diversificar la producción agrícola de los Valles Cruceños mediante cultivos con potencial comercial. Para los agricultores, incorporar nuevas frutas puede representar una oportunidad para ampliar las fuentes de ingreso y reducir la dependencia de unos pocos productos.

El crecimiento de la pitahaya todavía enfrenta desafíos relacionados con la disponibilidad de información técnica, manejo del cultivo, calidad del material vegetal, comercialización y consolidación de mercados. Sin embargo, las experiencias desarrolladas en diferentes regiones del país muestran que existe interés creciente por esta fruta.

Para Lazarte, los resultados obtenidos durante los primeros años son suficientes para continuar apostando por la pitahaya. La ampliación de sus plantaciones y la disponibilidad de material aclimatado podrían contribuir a que más productores de Mairana conozcan el cultivo y evalúen sus posibilidades como una alternativa productiva para la región.

Así, desde una zona ubicada a 1.950 metros sobre el nivel del mar, la pitahaya empieza a escribir una nueva historia productiva en los Valles Cruceños, con productores que apuestan por una fruta todavía novedosa, pero que poco a poco gana espacio en el mercado boliviano.

Fuente: Carlos Lazarte 

Redacción: Publiagro