martes, agosto 18, 2026
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Un sueño que nació en Brasil y hoy toma forma en los campos de Bolivia

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Sindi, la genética que quiere cambiar la forma de producir carne/ Foto: Publiagro
Sindi, la genética que quiere cambiar la forma de producir carne/ Foto: Publiagro

Después de 15 años de estudiar la raza Sindi, Jorge Chávez convirtió aquella inquietud en un proyecto genético que ya empieza a multiplicarse entre productores nacionales

La apuesta por el Sindi para una ganadería más eficiente/ Foto: Publiagro
La apuesta por el Sindi para una ganadería más eficiente/ Foto: Publiagro

Durante 15 años, Jorge Chávez, propietario de la cabaña Sindi El Shofar ubicada en la localidad de Las Brechas a 70 km de Santa Cruz, estudió de cerca una raza que hoy busca consolidarse como una alternativa genética para la ganadería boliviana. El Sindi, originario de India y ampliamente desarrollado en Brasil, llegó a despertar su interés durante sus constantes viajes a Uberaba, donde pudo observar sus características productivas y el crecimiento que experimentaba dentro de la ganadería brasileña.

“Nosotros nos animamos con la raza porque la venimos estudiando hace 15 años. Somos unos estudiosos de la raza”, relató Chávez, al recordar los primeros pasos de una historia que comenzó observando animales en las exposiciones brasileñas y terminó con la decisión de introducir esta genética en Bolivia.

Durante aquellos primeros viajes, la raza todavía ocupaba un espacio reducido en las ferias. Chávez recuerda que inicialmente se presentaban apenas cuatro o cinco ejemplares; posteriormente ocuparon medio pabellón, luego uno, dos y hasta tres pabellones. Hoy, según explicó, el Sindi se encuentra entre las razas de mayor crecimiento en Brasil, con alrededor de 300 cabañas dedicadas a su crianza.

La historia de Sindi El Shofar en Bolivia comenzó formalmente en 2020, cuando la cabaña importó una vaca desde Brasil. Sin embargo, la decisión de apostar por esta genética estuvo marcada por una experiencia que terminó de convencer a sus propietarios.

Chávez recordó el caso de un productor que adquirió animales Sindi y los llevó a condiciones de monte y ramoneo. A pesar de enfrentar un sistema de alimentación exigente, los animales conservaron una buena condición corporal y comenzaron a producir terneros. El resultado llamó especialmente la atención por el mayor peso y valorización de los animales cruzados.

“Entonces dijimos, definitivamente es cierto todo lo que nos han dicho, esta es la raza y hay que traerla a Bolivia”, recordó.

Una raza que destaca por su eficiencia reproductiva

Entre las principales características que Chávez atribuye al Sindi está su extraordinaria habilidad materna. Las vacas son consideradas buenas madres, con capacidad para cuidar adecuadamente a sus terneros y producir leche con un importante contenido de grasa.

Una particularidad de la raza es que los terneros nacen pequeños, facilitando el parto y permitiendo que las hembras puedan recuperar rápidamente su condición reproductiva. Posteriormente, los animales desarrollan musculatura y alcanzan buenos rendimientos productivos.

En Sindi El Shofar incluso cuentan con hembras que lograron preñarse a los 13 meses y que están proyectadas para parir antes de cumplir los dos años, un indicador que refleja el potencial reproductivo que la cabaña busca consolidar mediante selección genética.

“Entonces eso en eficiencia reproductiva es altísima, sin perjudicar su desarrollo y su crecimiento”, explicó Chávez.

A estas características se suma la eficiencia alimentaria. El Sindi tiene la capacidad de transformar cantidades relativamente menores de alimento en producción de carne, una cualidad especialmente valorada en sistemas donde el costo y la disponibilidad de forraje son factores determinantes.

“Más allá de tener la belleza racial, también tienen mucho dato, mucho número, que se traduce en una garantía para el que compra nuestros toros y le compra nuestra genética”

Animales de alta fertilidad, eficiencia alimentaria y buen rendimiento de carcasa
Animales de alta fertilidad, eficiencia alimentaria y buen rendimiento de carcasa

De una vaca importada a cientos de nacimientos

La apuesta por la biotecnología permitió acelerar la multiplicación de esta genética en Bolivia. A partir de la primera vaca importada desde Brasil en 2020, Sindi El Shofar comenzó a trabajar mediante fertilización in vitro junto al laboratorio Genesis Biotech.

El resultado es significativo: actualmente la propiedad ya registra alrededor de 400 nacimientos y proyecta alcanzar cerca de 1.000 animales, con aproximadamente el 95% de ellos provenientes de programas de fertilización in vitro.

La utilización de esta tecnología permite multiplicar de manera acelerada animales con características genéticas sobresalientes y ampliar su presencia dentro de la ganadería nacional.

Sindi para producir carne

El potencial del Sindi no se limita a la reproducción también se puede realizar cruzamientos con razas adaptadas a la ganadería de carne, como Nelore, criollo, Brahman y otras alternativas.

En Brasil, por ejemplo, el cruce entre Sindi y Nelore es conocido como “Sindinel”, una combinación que busca reunir rusticidad, adaptación y capacidad productiva.

En Bolivia, Sindi El Shofar ya trabaja con animales F1 y participa en evaluaciones de rendimiento en frigorífico. Según Chávez, en el segundo abate técnico realizado se obtuvo un rendimiento de carcasa cercano al 60%, un resultado que considera relevante para medir el potencial económico de estos cruzamientos.

La diferencia puede traducirse directamente en mayores ingresos para el productor. Si un animal alcanza 500 kilos y logra entre 3% y 5% más de rendimiento de carcasa, el resultado puede representar entre 15 y 25 kilos adicionales de carne comercializable por animal.

Ese beneficio alcanza a toda la cadena: desde el criador que produce la genética hasta el ganadero dedicado al engorde y el confinamiento.

Una genética que empieza a multiplicarse en Bolivia

Sindi El Shofar se ha especializado en la producción de genética mediante fertilización in vitro y en la oferta de reproductores destinados principalmente a la ganadería comercial.

Actualmente, la genética desarrollada por la cabaña ya comienza a expandirse hacia otras propiedades. Chávez estima que alrededor de siete nuevas cabañas están surgiendo o se encuentran en proceso de formación a partir de la base genética de El Shofar, mientras otros productores analizan incorporarse al proyecto.

El objetivo es que el Sindi deje de ser una genética poco conocida en Bolivia y se convierta progresivamente en una herramienta para mejorar los índices productivos de los hatos comerciales.

Genética respaldada por datos

Detrás de la selección de los animales existe además un trabajo técnico orientado a garantizar que las características buscadas no dependan únicamente de la apariencia del ejemplar.

La cabaña trabaja con programas de selección y mejoramiento genético de Embrapa Geneplus, utilizando evaluaciones que permiten identificar animales con alto mérito genético y potencial productivo.

“Más allá de tener la belleza racial, también tienen mucho dato, mucho número, que se traduce en una garantía para el que compra nuestros toros y le compra nuestra genética”, sostuvo Chávez.

Los animales élite, considerados entre los de mayor mérito dentro de los sumarios de evaluación genética, son utilizados para producir embriones, preñeces y ejemplares destinados a convertirse en reproductores.

Así, la historia de Sindi El Shofar en Bolivia es todavía joven, pero tiene detrás más de una década de observación, viajes, selección y aprendizaje. Lo que comenzó con la curiosidad de un productor boliviano que observaba pequeñas muestras de una raza en las exposiciones de Brasil se transformó, años después, en un proyecto de multiplicación genética que busca demostrar que eficiencia reproductiva, adaptación y producción de carne pueden caminar juntas en la ganadería nacional.

Fuente: Jorge Chávez 

Redacción: Publiagro