jueves, julio 16, 2026
Inicio Agrícola El suelo no se hereda, se construye con manejo y tecnología

El suelo no se hereda, se construye con manejo y tecnología

0
321
Construir productividad va más allá de una buena cosecha / Foto: Publiagro
Construir productividad va más allá de una buena cosecha / Foto: Publiagro

Víctor Torrez, especialista de Agropartner, destacó que los cultivos de servicio y las raíces son claves para recuperar la estructura física y biológica del suelo

El suelo productivo se construye con manejo y diversidad de cultivos/ Foto: Publiagro
El suelo productivo se construye con manejo y diversidad de cultivos/ Foto: Publiagro

La construcción de suelos productivos no ocurre de manera espontánea, sino que es el resultado de un manejo agronómico planificado que incorpora rotación de cultivos, cultivos de servicio y estrategias orientadas a recuperar la estructura física, química y biológica del suelo.

Ese fue uno de los principales mensajes compartidos por el ingeniero Víctor Torrez, especialista en semillas de Agropartner, durante una jornada técnica de campo, donde explicó que la sostenibilidad agrícola depende de prácticas que permitan incrementar la materia orgánica, mejorar la actividad biológica y conservar la estructura del suelo.

El profesional señaló que la incorporación de diferentes especies dentro del sistema productivo favorece la reconstrucción del suelo a través de distintos tipos de raíces, las cuales contribuyen a mejorar la infiltración del agua, reducir la compactación y promover el reciclaje natural de nutrientes.

Cada cultivo aporta beneficios diferentes al sistema

Torrez explicó que cada cultivo incorporado en la rotación cumple una función específica dentro del sistema agrícola.

Además de generar materia seca, las diferentes especies participan en el ciclaje de nutrientes y ayudan a mantener el equilibrio del suelo entre campañas agrícolas.

«Lo importante es encontrar un equilibrio dentro del sistema mediante la alternancia de cultivos, porque cada uno aporta beneficios distintos para la construcción de un suelo más productivo», indicó.

La brachiaria mejora la infiltración y reduce la compactación

Uno de los ejemplos presentados durante la jornada fue la comparación entre un lote con dos años de establecimiento de brachiaria y otro manejado únicamente bajo una sucesión tradicional de cultivos.

Según explicó el especialista, las diferencias fueron evidentes, especialmente en las propiedades físicas del suelo.

El lote con brachiaria mostró una mayor capacidad y velocidad de infiltración del agua, además de menores niveles de compactación, condiciones que favorecen el desarrollo radicular de los cultivos y una mejor disponibilidad de oxígeno en el perfil del suelo.

Estos resultados demuestran el potencial de las pasturas y cultivos de cobertura como herramientas para recuperar áreas degradadas y fortalecer la resiliencia del sistema productivo.

«No existe una receta universal. Cada productor debe probar alternativas de manejo en función de su realidad y construir un sistema que sea sostenible desde el punto de vista agronómico y también económico¨

Víctor Torrez, especialista en semillas de Agropartner/ Foto: Publiagro
Víctor Torrez, especialista en semillas de Agropartner/ Foto: Publiagro

Consorcios agrícolas y cultivos de servicio

Otra de las estrategias destacadas fue la implementación de consorcios entre cultivos comerciales y especies forrajeras, como sorgo con brachiaria o maíz con brachiaria.

Torrez explicó que estas asociaciones permiten mantener «puentes verdes» entre campañas agrícolas, protegiendo el suelo durante los períodos en que normalmente permanecería descubierto.

Asimismo, destacó la importancia de incorporar cultivos de servicio tanto en invierno como en verano, aprovechando las características específicas de cada especie.

Entre las alternativas mencionó el nabo forrajero, el trigo morisco y el mijo (millet), cada uno con funciones agronómicas particulares.

El nabo favorece el reciclaje de azufre; el trigo morisco contribuye a la solubilización del fósforo; mientras que la brachiaria promueve el ciclaje del potasio, incrementa el aporte de cobertura vegetal y genera importantes volúmenes de materia seca.

De acuerdo con el especialista, un consorcio de brachiaria puede producir alrededor de nueve toneladas de materia seca por hectárea, lo que representa un importante aporte para mejorar la fertilidad y proteger el suelo frente a la erosión.

La estabilidad del suelo depende de la materia orgánica

Durante la actividad también se realizaron pruebas prácticas para evaluar la estabilidad de los agregados del suelo.

El ejercicio consistió en comparar agregados provenientes de una mancha degradada dentro de un lote con brachiaria y de un área con vegetación natural.

Los resultados evidenciaron que los suelos degradados presentan agregados poco estables que se desintegran fácilmente al entrar en contacto con el agua, fenómeno que reduce la capacidad de infiltración y favorece la erosión.

Por el contrario, los suelos con mayor contenido de materia orgánica y un sistema radicular activo mantienen agregados estables, condición indispensable para conservar una adecuada estructura física.

Torrez explicó que las raíces desempeñan un papel fundamental en este proceso, ya que alimentan a los microorganismos del suelo mediante la liberación de compuestos orgánicos, favoreciendo la formación de agregados estables y mejorando el funcionamiento integral del sistema.

Adaptar las prácticas a cada realidad productiva

Finalmente, el especialista recomendó que los productores comiencen a incorporar este tipo de estrategias en sus predios, adaptándolas a las condiciones particulares de cada establecimiento.

Aclaró que no existe una fórmula única para todos los sistemas agrícolas, ya que cada región presenta características distintas de clima, suelo y disponibilidad de recursos.

«No existe una receta universal. Cada productor debe probar alternativas de manejo en función de su realidad y construir un sistema que sea sostenible desde el punto de vista agronómico y también económico», afirmó.

Asimismo, destacó que las propiedades que combinan agricultura y ganadería cuentan con mayores oportunidades para implementar modelos de integración agrícola-ganadera, una estrategia que permite aprovechar mejor los recursos, incrementar la cobertura del suelo y fortalecer la sostenibilidad del sistema productivo.

El especialista concluyó que la incorporación de rotaciones, cultivos de servicio, consorcios agrícolas y pasturas representa una de las herramientas más efectivas para conservar la salud del suelo, aumentar la eficiencia en el uso de los nutrientes y garantizar una agricultura más resiliente frente a los desafíos climáticos y productivos.

Fuente: Víctor Torrez

Redacción: Publiagro