La quinua tropicalizada comienza a abrirse camino en el oriente boliviano como una alternativa productiva con potencial para diversificar la agricultura y generar nuevas oportunidades para los productores. Sin embargo, detrás de los avances logrados en investigación y producción de semillas, aún existen importantes desafíos que deben superarse para consolidar una cadena productiva sostenible y competitiva.
En los últimos años, investigadores y centros académicos han trabajado en la adaptación de este cultivo ancestral a las condiciones climáticas de Santa Cruz, una región muy distinta a las zonas tradicionales de producción de quinua en el altiplano boliviano. Los resultados obtenidos han despertado el interés de agricultores que buscan nuevas opciones productivas frente a un escenario cada vez más cambiante.
Marín Condori, director de la carrera de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) e investigador, destacó que durante la presente campaña ya se realizaron siembras destinadas a fortalecer la disponibilidad de semilla para futuras etapas de producción.
«En el tema de la quinua tropicalizada, recientemente en esta campaña se sembró, se está multiplicando como Facultad Integral del Noreste y esa semilla ya va a poder, va a venir para poder cubrir algunas demandas que había en cuanto a producción».
La noticia representa un paso importante para los productores interesados en incorporar este cultivo, ya que la disponibilidad de semilla adaptada constituye uno de los principales requisitos para ampliar las áreas de siembra y mejorar los rendimientos.
Un cultivo con potencial, pero con desafíos pendientes
A pesar de los avances alcanzados desde el ámbito técnico y científico, Condori considera que el desarrollo de la quinua tropicalizada aún requiere un trabajo integral que permita superar diversas limitaciones que actualmente frenan su crecimiento.
«Yo creo que hay que trabajar todavía porque hay muchos cuellos de botella», advirtió.
El investigador explicó que uno de los principales desafíos se encuentra en la etapa de industrialización, particularmente si se pretende impulsar la exportación del producto hacia mercados nacionales e internacionales.
«Una de ellas es que, si nosotros nos animamos en la parte de exportación, alguna empresa tendría que animarse a implementar su planta beneficiadora».
La observación pone en evidencia una realidad que enfrenta gran parte de la producción agrícola emergente en Bolivia: la investigación y la producción avanzan, pero muchas veces la infraestructura industrial no crece al mismo ritmo.
La falta de plantas beneficiadoras eleva los costos
Uno de los aspectos técnicos que limita actualmente el desarrollo comercial de la quinua tropicalizada es el procesamiento posterior a la cosecha.
Condori explicó que el grano requiere un tratamiento específico para eliminar la saponina, una sustancia natural que recubre la semilla y que debe ser retirada antes de su comercialización para consumo humano.
«Esto debido a que el grano de quinua sale exento de saponina y la saponina realmente se retira a través del lavado o alguna fricción mecánica».
Sin embargo, el departamento aún no cuenta con infraestructura suficiente para realizar este proceso de manera local.
«Eso es lo que no existe en el departamento, pero sí hay en otros departamentos como La Paz, Oruro».

La ausencia de plantas beneficiadoras obliga a trasladar la producción a otras regiones para completar el procesamiento, generando costos adicionales que reducen la competitividad del producto.
«Creo que nosotros llevar nuevamente para poder hacer ese procedimiento, eleva los costos de exportación».
Para los productores, esta situación representa un obstáculo importante, ya que disminuye los márgenes de rentabilidad y dificulta el posicionamiento de la quinua tropicalizada en mercados más exigentes.
El mercado, una de las principales preocupaciones
Más allá de los aspectos técnicos e industriales, existe otro desafío que preocupa a investigadores y agricultores: la comercialización.
Si bien la demanda por alimentos saludables y nutritivos continúa creciendo tanto en Bolivia como en el exterior, aún es necesario construir mecanismos que otorguen mayor seguridad a quienes decidan apostar por este cultivo.
Condori señaló que el desarrollo productivo debe ir acompañado de estrategias claras de mercado que permitan garantizar la compra de la producción.
«Segundo, que también las demandas son emergentes, pero también se necesita asegurar al productor quién lo compra después de la producción».
La preocupación es compartida por numerosos agricultores que muchas veces se muestran interesados en incorporar nuevos cultivos, pero necesitan tener certezas sobre su comercialización antes de realizar inversiones.
«Eso también genera cierta debilidad porque en la parte de extensión e investigación podría llegar a muchos agricultores, pero ¿a quién vendemos? ¿Dónde vendemos?».
Investigación, industria y mercado
El especialista considera que los avances científicos alcanzados hasta ahora constituyen una base sólida para continuar impulsando la quinua tropicalizada en Santa Cruz. Sin embargo, remarca que el siguiente paso debe enfocarse en fortalecer los eslabones que conectan la producción con la industria y el mercado.
«Son cosas que creo que falta todavía complementar a lo que ya es la parte técnica e investigación, la parte industrial es lo que hay que definir y trabajar».
Sus palabras reflejan el desafío que enfrenta este cultivo emergente: convertir el conocimiento generado en los campos experimentales en una verdadera oportunidad económica para los productores.
Mientras las semillas continúan multiplicándose y los investigadores siguen perfeccionando materiales adaptados a las condiciones tropicales, la esperanza de construir una nueva alternativa agrícola para el oriente boliviano permanece vigente. Sin embargo, para que esa promesa se transforme en una realidad sostenible será necesario que investigación, industria, inversión y mercado avancen de manera conjunta, permitiendo que la quinua tropicalizada encuentre el espacio que busca dentro de la agricultura nacional.
Fuente: Marin Condori
Redacción: Publiagro



















