La eficiencia de los sistemas de climatización en avicultura depende directamente de la calidad del agua, el mantenimiento de los equipos y el manejo adecuado de la ventilación en función de la humedad ambiental

En el marco de la misma jornada técnica, el Dr. Dilson Bock, gerente comercial de la empresa AveClima, centró su exposición en un aspecto clave pero muchas veces subestimado en la producción avícola: la correcta gestión de los sistemas de climatización, especialmente vinculada a la calidad del agua y el mantenimiento de los equipos.

Su enfoque fue claro: maximizar el rendimiento productivo no depende únicamente de la genética o la nutrición, sino también de garantizar condiciones ambientales óptimas dentro del galpón.

El agua: un factor técnico determinante

Uno de los principales puntos abordados fue la calidad del agua utilizada en los sistemas de enfriamiento evaporativo. Según explicó Bock, parámetros como el pH y la dureza influyen directamente en la vida útil de los equipos.

Valores de pH superiores a 8 y niveles bajos de carbonato de calcio (por debajo de 80 mg/l) pueden generar un deterioro acelerado de los paneles evaporativos, reduciendo su eficiencia y obligando a recambios prematuros. En condiciones inadecuadas, la vida útil de estos sistemas puede disminuir entre un 50% y un 70%.

Por ello, recomendó realizar análisis físico-químicos del agua al menos cada seis meses o cada vez que se cambie la fuente de abastecimiento, integrando este control a los protocolos sanitarios habituales de la granja.

Mantenimiento: clave para prolongar la vida útil

El mantenimiento preventivo es otro de los pilares fundamentales. La limpieza y desinfección de los sistemas deben realizarse en cada intervalo entre lotes, garantizando que los equipos estén en condiciones óptimas antes del ingreso de nuevas aves.

La falta de mantenimiento no solo reduce la vida útil de los paneles, sino que también compromete su funcionamiento. Un panel saturado o dañado dificulta el paso del aire, afectando la ventilación y, en consecuencia, el confort térmico de las aves.

“Sin control del agua y del sistema de enfriamiento, el confort térmico se pierde y con él, el rendimiento de la parvada”

Evaporación y humedad: el equilibrio del sistema

El principio de funcionamiento de los sistemas evaporativos depende de la relación entre temperatura y humedad ambiental. Cuando la humedad relativa externa es baja, el sistema puede evaporar más agua, lo que permite reducir significativamente la temperatura interna del galpón, incluso entre 8 y 10 °C.

Sin embargo, cuando la humedad externa es elevada —por ejemplo, en días lluviosos— la capacidad de enfriamiento disminuye drásticamente, ya que el aire se encuentra cercano a la saturación. En estos casos, la reducción de temperatura puede ser mínima, lo que obliga a ajustar la estrategia de ventilación.

Velocidad del aire: el recurso crítico en situaciones extremas

Ante escenarios críticos, como fallas en el suministro de agua en condiciones de altas temperaturas, la ventilación se convierte en la principal herramienta para evitar mortalidad.

Bock enfatizó la importancia de contar con un adecuado dimensionamiento de extractores, capaces de generar velocidades de aire cercanas a 3,5 m/s. Este flujo permite renovar rápidamente el aire del galpón y generar un efecto de sensación térmica en las aves, similar al que experimenta una persona expuesta al viento en condiciones de calor.

Si bien esta estrategia puede afectar el desempeño productivo, resulta clave para preservar la supervivencia del lote.

Tecnificación para maximizar resultados

El mensaje final fue contundente: la tecnificación de los sistemas de climatización, acompañada de buenas prácticas de manejo y mantenimiento, permite a los productores aprovechar al máximo el potencial de sus aves.

En un contexto de creciente exigencia productiva, la gestión eficiente del ambiente interno del galpón se consolida como un factor decisivo para la competitividad del sector avícola.

Redacción: Publiagro