El control del agua, la limpieza entre lotes y la velocidad del aire son determinantes para el confort térmico y la eficiencia en producción

El correcto funcionamiento de los sistemas evaporativos de celulosa se ha convertido en un factor determinante para la eficiencia y sostenibilidad de la producción avícola moderna. Su rendimiento no depende únicamente de la tecnología instalada, sino también del mantenimiento, la calidad del agua, el manejo del ambiente y la capacitación del productor. En este contexto, especialistas del sector remarcan la necesidad de aplicar protocolos técnicos rigurosos que permitan prolongar la vida útil de los equipos y optimizar el confort térmico de las aves.

“Buena parte de los asistentes ya son clientes de AVClima. Entonces llegó el momento de hacer una revisión de cómo realizar el mantenimiento de estos productos, su limpieza, para lograr prolongar aún más la vida útil del sistema”, explicó Dilson Bock, gerente comercial de AVClima.

En esa línea, se enfatizó la necesidad de capacitar continuamente al productor para optimizar el uso de la tecnología instalada. “Buscamos que el productor, el avicultor, el granjero, pueda obtener el mejor resultado posible dentro de la granja, que es lo que todos queremos. Para ello, es fundamental brindarle herramientas que le permitan aprovechar al máximo el potencial del equipo”.

Flujo de agua y eficiencia del sistema evaporativo

Uno de los primeros aspectos técnicos es el correcto flujo de agua en el sistema de placas de celulosa, clave para su funcionamiento eficiente.

El primer paso importante, una vez que esté instalado, es observar que tenga un flujo de agua adecuado, para que proporcione una distribución correcta y regular al panel, y que funcione de la manera más eficiente posible, aprovechando el agua sin desperdiciarla.

Este proceso permite la evaporación del agua, lo que ayuda a reducir la temperatura del aire. “Esta agua debe utilizarse para transformarse en evaporación, consumiendo calor y permitiendo la entrada de aire que brinde todo el confort necesario a los animales para su potencial productivo”.

El mantenimiento del sistema también depende directamente de la calidad del agua utilizada, que debe ser monitoreada de forma periódica.

“Este proceso requiere una medición adecuada cada seis meses, dependiendo de si se utiliza otra agua o una fuente distinta”.

Se recomienda realizar análisis cada vez que se cambie la fuente de abastecimiento, ya sea pozo, represa, embalse o río, siempre es recomendable realizar un análisis del agua.

Además, se subrayó la importancia de complementar el control sanitario con análisis físico-químicos ya que el área sanitaria ya exige este análisis en lo que respecta al aspecto biológico, por lo que también se puede aprovechar para realizar un análisis físico-químico del agua, lo cual es muy importante.

Impacto del pH y la dureza del agua en los equipos

Uno de los problemas más frecuentes detectados es la calidad inadecuada del agua, especialmente en relación con el pH y la dureza.

“Ocurre con frecuencia el problema de contar con agua con un pH muy alto, superior a 8, y una dureza total en carbonato de calcio muy baja, por debajo de 80 miligramos por litro”,  explicó.

Esta condición afecta directamente la durabilidad del sistema, esto representa un problema tanto para los proveedores de equipos como para el cliente, ya que reduce la vida útil del producto.

“El dimensionamiento de los extractores debe permitir una velocidad de aire de 3,5 metros por segundo”

Deterioro del panel evaporativo y necesidad de reposición

La mala calidad del agua y la falta de mantenimiento impactan directamente en la estructura del panel evaporativo, afectando su funcionamiento.

“La dificultad para el paso del aire a través de este panel termina afectando su propia estructura. El panel se rompe, puede caerse y deteriorarse”, señaló.

Esto genera la necesidad de reemplazos más frecuentes lo que sería necesario si se tomaran en cuenta los cuidados.

Cuando no se cumplen los parámetros de calidad del agua, la vida útil del sistema disminuye de manera significativa. Cuando se cumplen todos estos requisitos de calidad del agua, existe una expectativa de vida útil. Y cuando esto no se respeta, muchas veces la vida útil se reduce entre un 50% y un 70%.

 Limpieza obligatoria entre lotes

El protocolo de limpieza es otro factor clave para garantizar el buen funcionamiento del sistema y la sanidad de la granja. Debe realizarse en cada intervalo entre lotes. Cuando las aves van a ser alojadas, los pollitos, ya se debe tener todo limpio y desinfectado.

Por ello, este procedimiento debe repetirse en cada ciclo productivo. “Esta limpieza debe hacerse en cada crianza, en cada lote, en cada intervalo”.

Integridad del sistema y paso de aire

Se remarcó la importancia de mantener la integridad del sistema para asegurar el correcto flujo de aire a través del panel evaporativo.

“Debe estar íntegro y garantizar que todo el aire que necesita ingresar a la instalación pase a través de la placa evaporativa”, indicó.

Si el sistema se deteriora, debe ser reemplazado. Si la placa está obstruida o deteriorada, será necesario reemplazarla.

Influencia de la humedad en la eficiencia del enfriamiento

El rendimiento del sistema evaporativo depende directamente de las condiciones de humedad ambiental.

Cuando la humedad es alta, la capacidad de enfriamiento disminuye: “El aire ya está prácticamente saturado y no puede evaporar más agua ni transportar vapor de agua”.

En cambio, con baja humedad, el sistema es mucho más eficiente. En este caso hay gran capacidad de evaporación. Este proceso consume calor y enfría el aire que ingresa.

Se explicó que la diferencia puede ser significativa en la reducción de temperatura. “Con baja humedad, puede bajar hasta 8, 9 o 10 grados”.

Velocidad del aire como estrategia de emergencia

En situaciones donde el sistema evaporativo pierde eficiencia, la velocidad del aire se convierte en un factor clave de manejo.

“El dimensionamiento de los extractores debe permitir una velocidad de aire de 3,5 metros por segundo”.

Esto permite renovar rápidamente el aire del galpón y generar sensación térmica en las aves por lo que el aire en movimiento retira calor del cuerpo.

Este efecto ayuda a reducir el estrés térmico en los animales. “Cuando hay dificultad en el suministro de agua a los paneles, siempre se debe pensar en trabajar con altas velocidades de aire”.

Este tipo de manejo es clave para evitar pérdidas en momentos críticos de calor extremo.

“Cuando ocurre este tipo de situación, se evita la mortalidad. Habrá perjuicio en la ganancia de peso, pero al menos no habrá mortalidad”.

Redacción: Publiagro