El ensilaje se ha consolidado como una de las principales técnicas de conservación de forrajes en la producción ganadera moderna. Este proceso consiste en el picado de la planta entera —en este caso sorgo— que incluye grano, hoja y tallo, con el objetivo de conservar su valor nutricional mediante una fermentación controlada.
Durante este procedimiento se incorpora un elemento clave: los inoculantes. Estos productos contienen bacterias que cumplen una función esencial en el proceso de conservación del material.
“Básicamente el ensilaje es el material, el sorgo picado, la planta entera. Es el grano más la hoja y más el tallo. Ahí se le adiciona un producto, un inoculante, que va a favorecer la fermentación. Es decir, las bacterias van a fermentar los azúcares y lo van a transformar en ácido láctico. Obviamente estas bacterias son anaeróbicas, es decir, trabajan sin oxígeno¨, explicó Oscar Duran, técnico en nutrición animal de Veterquimica.
Es importante este inoculante porque estabiliza la primera fase de ensilaje, es decir, regula la temperatura y obviamente esa fermentación ideal que uno busca. Es fundamental la aplicación o la inoculación de inoculantes para hacer este tipo de materiales conservados.
Regulan la temperatura y aceleran la producción de ácido láctico, lo que permite una fermentación más estable y eficiente. Este proceso evita pérdidas de nutrientes y mejora la calidad del alimento final que será suministrado al ganado.
En cuanto a la aplicación, los fabricantes recomiendan dosis específicas según el producto utilizado. En algunos casos, un sobre de 200 gramos puede ser utilizado para tratar entre 50 y 70 toneladas de material, lo que permite una adecuada distribución del inoculante en el forraje picado.
Sin embargo, el proceso no termina con la aplicación del producto. El sellado del silo es una etapa crítica para asegurar una fermentación adecuada. Según Oscar Durán, técnico en nutrición animal de Veterquimica, cualquier ingreso de oxígeno puede comprometer la calidad del material.

“Básicamente el ensilaje es el material, el sorgo picado, la planta entera. Es el grano más la hoja y más el tallo. Ahí se le adiciona un producto, un inoculante, que va a favorecer la fermentación. Es decir, las bacterias van a fermentar los azúcares y lo van a transformar en ácido láctico. Obviamente estas bacterias son anaeróbicas, es decir, trabajan sin oxígeno”


“Cuando se hace el sellado y hay orificios que hacen que el oxígeno penetre, puede haber descomposición del material, es decir, puede haber fermentaciones inadecuadas, puede haber butírica acética. Pero lo importante es que el productor puede aplicar una solución salina o un producto a base de sal común para detener toda esta fermentación inadecuada y posteriormente taparlo, sellarlo, que es una medida que es muy usada por los productores cuando se hacen este tipo de materiales”, explicó Durán.
El especialista advirtió además que los errores en el proceso pueden tener consecuencias graves en la alimentación del ganado.
“Cuando los procesos no han sido bien hechos, puedes tener una mala fermentación y sin duda alguna, eso afecta la calidad del material al momento de abrirlo, baja la calidad nutricional del material y puede haber crecimientos de algunos géneros de clostridium que pueden llegar a afectar e inclusive producir muerte de los animales”, señaló.
Mezcla de ensilaje con pollinaza: alternativa económica en la alimentación animal
En la búsqueda de reducir costos de producción, algunos sistemas ganaderos han comenzado a incorporar subproductos de la industria avícola, como la pollinaza, dentro de las raciones alimenticias del ganado bovino.
Esta práctica se basa en la capacidad del bovino para aprovechar diferentes fuentes nutricionales, siempre bajo formulaciones técnicas adecuadas que respondan a los requerimientos del animal.
“El nutricionista encargado de la propiedad o asesor de la propiedad ajusta una fórmula en base a los requerimientos animales y a los objetivos productivos. Incluye la pollinaza como una fuente nitrogenada, una fuente proteica para ser mezclada al momento de la oferta porque es un producto que por sus características no se puede mezclar o no se puede conservar durante mucho tiempo, porque produce mal olor y pueden afectar el consumo de los animales”, explicó el especialista.
El uso de inoculantes en el ensilaje, junto con un manejo adecuado del sellado y la incorporación controlada de subproductos como la pollinaza, se perfila como una estrategia clave para mejorar la eficiencia nutricional, reducir pérdidas y optimizar costos en la producción ganadera, siempre bajo asesoramiento técnico especializado.
Redacción: Publiagro

















