La entrada de bovinos sin certificación amenaza el estatus libre de aftosa y expone fallas en los controles fronterizos

La detección de ganado sin documentación sanitaria en rutas del norte amazónico volvió a encender la alarma entre los productores bolivianos. Operativos conjuntos entre la Federación de Ganaderos del Beni y el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria revelaron el traslado de bovinos sin certificación oficial, presuntamente provenientes de Brasil y con destino a mercados internos y externos. El hecho no solo evidencia la persistencia del contrabando pecuario, sino que reabre el debate sobre el riesgo de perder el estatus sanitario frente a la fiebre aftosa, una enfermedad altamente contagiosa que afecta al ganado bovino.
Fernando Boheme, presidente de Fegabeni, informó que se detuvieron cinco camiones con más de 370 cabezas de ganado que no contaban con guías de movimiento ni certificación del SENASAG. Según explicó, estos animales no tenían procedencia clara ni destino final definido, rompiendo los protocolos mínimos de trazabilidad. El operativo se concentró en el tramo entre San Borja y Riberalta, una zona considerada estratégica para el tránsito irregular de ganado que, en algunos casos, cruza desde Brasil hacia La Paz y posteriormente al Perú.
El dirigente advirtió que esta práctica no es nueva. Ganaderos del Beni ya habían reportado meses atrás movimientos sospechosos de animales, lo que sugiere la existencia de una ruta constante de contrabando. “Después de 19 años de lucha contra la aftosa y de invertir más de 100 millones de dólares en campañas sanitarias, nos preocupa que todo ese esfuerzo pueda ponerse en riesgo por el ingreso de ganado sin control”, señaló.
Bolivia logró en los últimos años consolidar su condición de país libre de fiebre aftosa con vacunación, reconocimiento otorgado por la Organización Mundial de Sanidad Animal. Este estatus es clave para acceder a mercados regionales e internacionales, y su pérdida implicaría restricciones comerciales, cuarentenas sanitarias y un fuerte impacto económico para el sector ganadero.
El problema central radica en que el ganado que ingresa de contrabando no cumple con los protocolos exigidos: certificado sanitario, guía de movimiento, identificación individual y verificación de origen. Sin estos requisitos, se desconoce si los animales fueron vacunados contra la aftosa, si provienen de zonas con brotes activos o si portan otras enfermedades como brucelosis o tuberculosis bovina. En la práctica, este ganado se convierte en un “eslabón débil” dentro del sistema sanitario nacional.

“El ingreso irregular de ganado pone en riesgo casi dos décadas de campañas sanitarias y podría comprometer la credibilidad internacional del país”


Especialistas en sanidad animal explican que la fiebre aftosa se transmite con facilidad por contacto directo entre animales, por secreciones respiratorias, saliva y hasta por vehículos o personas que hayan estado en zonas infectadas. Un solo foco puede propagarse rápidamente si no se detecta a tiempo. Por ello, el control fronterizo y la trazabilidad interna son considerados pilares fundamentales de la prevención.
Desde el sector ganadero se teme que, ante una auditoría internacional, la presencia de animales sin control documentado debilite la posición de Bolivia. “Si se confirma que este ganado ha ingresado de contrabando, una auditoría externa podría poner en duda nuestra credibilidad sanitaria”, alertó Boheme. La consecuencia inmediata sería la suspensión del estatus sanitario y el cierre de mercados que hoy dependen de esa certificación.
Además del riesgo sanitario, el contrabando genera distorsiones económicas. El ganado que ingresa sin pagar impuestos ni cumplir normas sanitarias compite de manera desleal con los productores formales, que sí asumen los costos de vacunación, registro y movilización legal. Esto afecta los precios internos y desincentiva la inversión en sanidad y mejoramiento productivo.
El SENASAG y Fegabeni acordaron intensificar los controles con apoyo policial, revisar guías de movimiento y reforzar la vigilancia en zonas críticas. En el caso de los camiones detenidos, se otorgó un plazo de 72 horas para que el propietario del ganado se presente y demuestre el origen legal de los animales. De no hacerlo, se aplicarían las sanciones correspondientes, que pueden incluir el decomiso y sacrificio sanitario.
Sin embargo, los ganaderos consideran que estas medidas deben ser permanentes y no solo reactivas. Plantean fortalecer los puestos de control fronterizo, implementar sistemas digitales de trazabilidad y coordinar con autoridades de países vecinos para frenar el tránsito ilegal. También piden campañas de concienciación para transportistas y comercializadores, recordando que el contrabando no es solo un delito económico, sino un riesgo sanitario para todo el país.
El caso detectado en el norte amazónico funciona como una advertencia temprana. Bolivia enfrenta el desafío de proteger un estatus sanitario que costó años de trabajo técnico y recursos públicos y privados. Permitir que el contrabando de ganado debilite ese logro sería retroceder en uno de los pocos ámbitos donde el país ha alcanzado reconocimiento internacional. En ese escenario, la vigilancia permanente y la coordinación institucional se convierten en la principal barrera frente a una amenaza que no distingue fronteras, pero sí castiga con dureza a los sistemas productivos que bajan la guardia.

Redacción: Publiagro













