La pica malasia puede provocar obstrucciones, pérdida de peso y caída en la producción si no se corrige la dieta y el manejo

La pica malasia, también conocida como depravación del gusto y también como alotrofagia, es un problema que preocupa a los productores de ganado en Bolivia y Sudamérica. Este trastorno provoca que los bovinos mastiquen tierra, piedras, huesos, plásticos o basura, y no se trata de un comportamiento “raro” o caprichoso: es una señal de que el animal presenta deficiencias nutricionales graves.
Según especialistas en nutrición animal, la pica se produce principalmente por carencias minerales, especialmente de fósforo, calcio, sodio, hierro, zinc y cobre. “Cuando el fósforo cae o el calcio no alcanza, el animal busca en el entorno lo que la dieta no le da”, explica un técnico en ganadería. Este comportamiento es más frecuente en épocas de sequía, cuando los forrajes son viejos, fibrosos y pobres en nutrientes.
La influencia del manejo y el entorno
Además de la deficiencia mineral, el desorden en los potreros facilita que los animales ingieran objetos peligrosos. Restos de alambres, bolsas plásticas, frascos o piezas metálicas, a menudo abandonados tras reparaciones o suplementaciones, terminan en la boca del ganado.

“La pica malasia no es culpa del animal. Su aparición refleja deficiencias en la nutrición, mala suplementación y potreros desordenados”


Las consecuencias pueden ser graves:
- Obstrucciones digestivas
- Perforaciones ruminales
- Intoxicaciones por metales pesados
- Disminución de la producción lechera
- Pérdida de peso y fertilidad
Suplementación y manejo: la clave para prevenir
La prevención de la pica malasia requiere una correcta suplementación mineral y condiciones adecuadas de manejo:
- Fósforo: 4 a 12 % según el sistema de producción
- Calcio: 16 a 19 %, dependiendo del suelo y el forraje
- Minerales con buena biodisponibilidad
- Agua limpia y forraje fresco
Los especialistas advierten sobre el uso de suplementos de baja calidad o cantidades insuficientes, que no solucionan el problema y generan pérdidas económicas. En la mayoría de los casos, la pica desaparece al corregir la dieta, aunque algunos animales pueden mantener el hábito por costumbre, lo que puede requerir el descarte del ejemplar y su reemplazo.
La pica malasia no es culpa del animal. Su aparición refleja deficiencias en la nutrición, mala suplementación y potreros desordenados. Alimentar correctamente al ganado, mantener agua limpia y potrero sin residuos son las acciones fundamentales para garantizar la salud y productividad del hato.

Redacción: Publiagro














