
La falta de control de garrapatas, boros, moscas y endoparásitos reduce peso y productividad, impactando directamente en la rentabilidad del sector ganadero
Las infestaciones parasitarias representan uno de los principales desafíos que enfrenta la ganadería en países tropicales y subtropicales, como es el caso de Bolivia, Brasil, Paraguay y otras naciones de la región. Este tipo de infestaciones no solo afecta la salud de los animales, sino que también puede generar pérdidas económicas muy significativas para los productores.
La doctora Flavia Morag, gerente de mercadeo de UCBVET, señaló que las infestaciones pueden darse por garrapatas, boro, moscas y, principalmente, parásitos internos, los cuales muchas veces pasan desapercibidos porque se desarrollan dentro del organismo del animal.
“Varios parásitos pueden afectar a los bovinos, pero los más comunes son”, indicó Morag, y explicó cuáles son:
Garrapatas
Las garrapatas son parásitos externos (ectoparásitos) que se alimentan de la sangre del animal. Durante este proceso provocan estrés, lesiones en la piel y transmisión de enfermedades, además de pérdidas productivas significativas. Esta especie se desarrolla principalmente en climas cálidos y húmedos y completa todo su ciclo sobre el bovino, lo que las convierte en un problema persistente para los productores.
Boro
En Bolivia y gran parte de Sudamérica, el “boro” se refiere a la larva de la mosca Dermatobia hominis, también conocida como berne, nuche o gusano barrenador de la piel. El ciclo de infestación es muy particular:
- La mosca no deposita el huevo directamente sobre el bovino.
- Coloca sus huevos sobre mosquitos u otras moscas que actúan como vectores.
- Cuando el mosquito pica al bovino, el huevo eclosiona.
- La larva penetra la piel y se aloja bajo ella.
- Se forma un nódulo (grano) con un pequeño orificio por donde la larva respira.
“Un punto muy importante a considerar de las enfermedades parasitarias es que están muy relacionadas a la pluviosidad, al clima, a las altas temperaturas; es la época ideal para el desarrollo de estos parásitos y es necesario hacer un control eficiente en esas épocas”

Mosca de los cuernos y mosca de los establos
Estos dos ectoparásitos son altamente problemáticos porque pican, chupan sangre y transmiten enfermedades, afectando directamente la productividad del ganado. La mosca de los cuernos vive casi todo el tiempo sobre el animal, ubicándose principalmente en cuernos, lomo y costillas, y puede picar 20 a 40 veces por día, causando irritación, estrés y pérdidas en ganancia de peso y producción de leche.
“Un punto muy importante a considerar de las enfermedades parasitarias es que están muy relacionadas a la pluviosidad, al clima, a las altas temperaturas; es la época ideal para el desarrollo de estos parásitos y es necesario hacer un control eficiente en esas épocas”, advirtió Morag.
Endoparásitos
Los parásitos internos afectan al ganado a través de la ingestión de la larva infectante (L3). Una vez dentro del organismo, la larva se desarrolla hasta la etapa adulta y realiza la oviposición en el intestino del animal. Los huevos son liberados en las heces, iniciando la fase de vida libre en el ambiente. Allí, los huevos eclosionan y pasan por las etapas L1 y L2 hasta L3, que puede sobrevivir varios meses hasta ser ingerida nuevamente por un bovino, perpetuando el ciclo de infestación.
Daños en el animal y pérdidas económicas
Las infestaciones parasitarias generan varios perjuicios en los bovinos, principalmente disminución de la ganancia de peso. Dependiendo del tipo de parásito, los animales pueden experimentar incomodidad intensa, lo que reduce su consumo de alimento. En el caso de los parásitos internos, estos compiten por los nutrientes ingeridos por el animal, comprometiendo su absorción y generando síndromes de malabsorción. Como consecuencia, los animales pierden peso de manera significativa, estimándose que una infestación puede reducir hasta 54 kilos por vaca, un impacto directo en la rentabilidad del productor.
Estas cifras reflejan que las infestaciones parasitarias no son solo un problema sanitario, sino también un factor económico crítico que puede afectar la viabilidad de la ganadería en regiones tropicales y subtropicales si no se implementa un control integral y oportuno.

Redacción: Publiagro













