
Especialistas señalan que el uso de “enemigos naturales” es clave para un manejo integrado y sostenible de los cultivos.
En un contexto donde el uso de agroquímicos se vuelve cada vez menos eficiente debido a la resistencia de plagas y al creciente impacto ambiental, el control biológico surge como una alternativa sostenible y efectiva para proteger los cultivos. Esta estrategia se basa en la acción de organismos vivos, conocidos como «enemigos naturales», que regulan de forma natural las poblaciones de plagas, reduciendo su daño y aportando equilibrio al ecosistema agrícola.
La acción benéfica de parásitos, patógenos y depredadores en el control de plagas y los daños que causan es conocida como control biológico. Este enfoque, que involucra a los organismos vivos, colectivamente denominados «enemigos naturales», desempeña un papel crucial en la reducción del número de insectos y ácaros plaga.
Jovanna Vargas, responsable del Departamento de Desarrollo de la empresa Rainbow Bolivia, destaca que el Control Biológico de insectos y plagas es un tema novedoso aunque no reciente, ya que ha formado parte del ecosistema de plagas agrícolas durante muchos años, incluso antes del uso generalizado del control químico. Sin embargo, en los últimos años ha ganado mayor relevancia debido al aumento de la resistencia de las plagas agrícolas y la aparición de nuevos insectos y plagas.
La tarea de controlar esta situación se ha vuelto cada vez más difícil para los agricultores, por lo que es necesario explorar estrategias que formen parte de un programa de manejo integral, que sean compatible también con el control químico, ofreciendo así opciones adicionales para mejorar la gestión de sus campos.
El proceso comienza con el monitoreo e identificación tanto de la plaga como de los enemigos naturales presentes en el campo.
Existen dos tipos de control: el control natural, que aprovecha las prácticas agrícolas para beneficiar a los insectos benéficos ya presentes, y el control aplicado, donde el agricultor incorpora nuevos organismos, como microorganismos y macroorganismos, enfocándose en el mercado de productos biológicos. Vargas enfatiza la importancia de destacar estas nuevas moléculas y su inclusión en programas de manejo. Esto contribuirá a prolongar la vida útil de los productos químicos en el mercado, evitando que se descarten ciertas moléculas debido a un mal uso que ha llevado a una disminución de su eficacia en el control de plagas.
«En algunos casos, la falta de información del agricultor y la casi nula investigación en el país es lo que provoca que ciertas plagas se tornen resistentes a los agroquímicos»

En este sentido, algunas empresas ya están trabajando en nuevas moléculas de agroquímicos para darle nuevas soluciones al agricultor, por eso vienen y encajan muy bien los productos biológicos, para poder preservar esas moléculas por más tiempo, explicó Vargas.
Además, se debe considerar que el uso de control biológico contribuye a la sostenibilidad del sistema agrícola, ya que reduce el impacto ambiental de los químicos, disminuye los residuos en alimentos y suelos, y protege a insectos benéficos como las abejas, que son esenciales para la polinización y la biodiversidad.
¨En algunos casos, la falta de información del agricultor y la casi nula investigación en el país es lo que provoca que ciertas plagas se tornen resistentes a los agroquímicos¨.
- La profesional informó que para tener un control eficiente se deben de tener en cuenta algunos factores:
Identificar el parásito que está afectando el cultivo, comprendiendo su comportamiento y ciclo de vida.
Reconocer el enemigo natural del parásito y en qué estado de su ciclo de vida se encuentra, ayuda a controlar la plaga.
Realizar una estimación de la incidencia del parásito.
Estimar la población de enemigos naturales que se requieren para poder controlar el parásito.
Comprar el enemigo natural considerando las precauciones que se requieran para su transporte ya que algunos de estos organismos son seres vivos en estado de huevo o larva.
Realizar los controles necesarios en el cultivo para que el enemigo natural pueda diseminarse correctamente.
Hacer un seguimiento periódico a la eficacia de los depredadores naturales.
Implantar medidas que ayuden a mantener las poblaciones de enemigos naturales.
Vargas enfatiza que si la incidencia de la población plaga es muy alta, la eficiencia de los enemigos naturales es más lenta, por lo que el monitoreo y la intervención oportuna son claves para evitar que el daño sea irreversible.

Fuente: Jovanna Vargas
Redacción: Publiagro












