
Con inoculantes, análisis bromatológicos y manejo correcto, el maíz y el sorgo se posicionan como las mejores alternativas para fortalecer la resiliencia productiva


El ensilaje de maíz y sorgo se ha consolidado como una de las prácticas más eficientes para asegurar el suministro de forraje de alta calidad durante todo el año, especialmente en regiones donde la estacionalidad climática limita la disponibilidad de pasturas frescas. Ambos cultivos destacan por su elevada producción de materia verde, su buena concentración energética y su capacidad de fermentación, lo que los convierte en materias primas ideales para la elaboración de silos destinados a la alimentación del ganado bovino.
Alberto Montellanos, de Ensilajes Santa Cruz, explica que la correcta elaboración del ensilaje, desde la selección del cultivo en el momento óptimo de cosecha hasta el llenado y compactación del silo, es fundamental para preservar los nutrientes y garantizar un alimento estable, palatable y libre de agentes dañinos. En el caso del maíz, su alto contenido de almidones aporta la energía necesaria para el engorde y la producción lechera; mientras que el sorgo, más resistente a condiciones de sequía y suelos pobres, ofrece una alternativa estratégica para mantener la productividad en escenarios adversos.
“Más allá de ser una técnica de conservación, el ensilaje se ha transformado en un componente clave de la gestión ganadera moderna, permitiendo mejorar la eficiencia alimenticia, estabilizar costos y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos”.
Montellanos considera que, desde el enfoque nutricional, el ensilado de maíz siempre será superior; sin embargo, destaca que el sorgo “ya le queda muy cerca”. La principal diferencia radica en que el maíz aporta un poco más de energía, mientras que el sorgo tiende a ofrecer un mayor contenido de proteína, lo que lo convierte en una opción equilibrada y adaptable.
Aun así, remarca que “tener cualquiera de los dos para ensilaje siempre es bueno”, ya que el productor puede complementar el alimento con un balanceado adecuado a las necesidades del hato, siempre y cuando se realice un análisis bromatológico. Este estudio es indispensable para conocer la calidad real del ensilaje obtenido y formular dietas más precisas.
El especialista señala que disponer de una buena cantidad de la cosecha transformada en ensilaje permite obtener una producción regular durante todo el año, que es precisamente el objetivo principal. En épocas de lluvia abunda el pasto y se produce un excedente de materia verde; este es el momento ideal para preparar ensilaje y almacenarlo para los períodos críticos en los que la disponibilidad de forraje cae notablemente.
“Más allá de ser una técnica de conservación, el ensilaje se ha transformado en un componente clave de la gestión ganadera moderna, permitiendo mejorar la eficiencia alimenticia, estabilizar costos y fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos”

Ensilaje de calidad
Montellanos explica que un ensilaje de calidad se logra a partir de un cultivo bien manejado, con buena carga de grano, y mediante la ejecución correcta de cada etapa del proceso: desde la cosecha en el punto óptimo, la compactación adecuada, la inoculación, el cierre hermético del silo y el periodo de fermentación. También es fundamental el manejo posterior al abrir el silo. “Una vez el ensilaje está abierto hay que tener mucho cuidado para que no se fregue y dure el tiempo necesario”.
Importancia de los inoculantes para el ensilaje
El uso de inoculantes es esencial para asegurar una fermentación adecuada dentro del silo. Montellanos detalla que, en el ambiente, existen numerosas bacterias y hongos capaces de intervenir en el proceso fermentativo, pero no todas generan el tipo de fermentación deseada. El objetivo es lograr una fermentación anaeróbica eficiente, la cual es desarrollada por las bacterias y hongos específicos presentes en los inoculantes. Estos microorganismos benéficos desplazan a las bacterias indeseables y colonizan el forraje, garantizando que el ensilaje se conserve de manera correcta y mantenga sus propiedades nutritivas.

Fuente: Alberto Montellanos
Redacción: Publiagro













