El Departamento de Trabajo advierte sobre una “escasez inminente de mano de obra agrícola”, mientras los agricultores prevén aumentos de precios similares a los de la pandemia

Las permanentes redadas de Migración, hizo que los latinos no opten por trabajar en el campo / Foto: TheWeek

El U.S. Department of Labor encendió señales de alarma sobre el futuro de la comida en la mesa estadounidense. En un informe reciente ante el Registro Federal, la agencia advirtió que una “escasez de mano de obra agrícola” representa un “riesgo suficiente de desabastecimiento y aumento de costos” en la cadena alimentaria del país. El detonante: la combinación de redadas migratorias lideradas por U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) y políticas de control que han reducido drásticamente el flujo de trabajadores agrícolas migrantes.

Migración, mano de obra y agricultura: el vínculo

La agricultura de EE.UU. siempre ha dependido de trabajadores extranjeros. Datos recientes señalan que alrededor del 70 % de los trabajadores agrícolas estadounidenses son nacidos en el extranjero.

En cultivos de gran intensidad labor-manual como frutas, hortalizas y nueces, la proporción de inmigrantes y no autorizados supera incluso el 40 %.

Se estima que en 2019 aproximadamente 57 % de los trabajadores de producción de cultivos eran inmigrantes, y cerca del 31 % eran inmigrantes sin autorización legal. 

Según un análisis de Farm Aid, “los inmigrantes representan cerca del 70 % de los trabajadores agrícolas (cerca del 40 % sin autorización)”.

En términos de volumen, se estima que en total hay entre 2,4 y 3 millones de trabajadores agrícolas en EE.UU., muchos de ellos migrantes o estacionales.

Este alto nivel de dependencia implica que la reducción de esa mano de obra —por redadas, deportaciones o miedo al reclutamiento— afecta directamente la producción: no hay reemplazo rápido de la fuerza de trabajo, lo que interrumpe cosechas, aumenta costos y encarece el alimento al consumidor.

Efectos y riesgos en el campo

Según un boletín del Federal Reserve Bank of Kansas City, “alrededor del 70 % de los trabajadores del sector agrícola de cultivo y trabajo relacionado son inmigrantes” y “las restricciones migratorias o la salida de mano de obra no autorizada pueden reducir la producción y elevar precios”.

El blog de AgAmerica estima que el trabajo pagado en granjas representa el 41 % del total de trabajadores agrícolas, y resalta que la fuerza laboral es cada vez más escasa.

Con redadas intensificadas, como las de 2025 en California, se proyecta caída de 20-40 % de la fuerza laboral en cultivos vulnerables, pérdidas de miles de millones de dólares y alzas de precios del 5-12 %.

Datos clave

“Con aproximadamente 70 % de los trabajadores agrícolas estadounidenses nacidos en el extranjero, la intensificación de las redadas migratorias y la caída de la fuerza laboral ponen en riesgo la producción de alimentos, explicando la inquietud de Washington sobre escasez y encarecimiento futura”

El impacto sobre la cadena de alimentos

La combinación entre menor oferta de mano de obra y producción agrícola intensiva con grandes requerimientos de trabajo manual (fruta, verdura, nueces, hortalizas) está provocando retrasos en cosechas, aumento de costos de empaque y transporte, y previsiones de alzas de precios al consumidor, similares o superiores a las vistas durante la pandemia.
El director del Centro de Estudios Latinoamericanos de Washington D.C., Ernesto Castañeda, advirtió que los efectos ya pueden sentirse en Florida y Texas —dos estados muy afectados por las redadas de migrantes— y que los precios durante la cena de Thanksgiving (noviembre) podrían igualar los picos de 2020-21.

El programa H-2A y la respuesta gubernamental

Para aliviar esta presión, el gobierno de EE.UU. ha promovido el programa de visas temporales agrícolas H-2A, que permite contratar trabajadores extranjeros temporales. Sin embargo, los expertos indican que este sistema no cubre el volumen requerido, los costos son altos y las redadas y el miedo entre los migrantes reducen su efectividad.

La alerta lanzada por el Departamento de Trabajo no es una hipérbole: es un reflejo de un sistema alimentario que depende en gran medida de una fuerza de trabajo migrante vulnerable y cada vez más limitada. Si la mano de obra cae, la producción de alimentos cae, los precios suben y el riesgo de desabastecimiento crece. Para los agricultores, las comunidades rurales y los consumidores, el mensaje es claro: la política migratoria, la estabilidad laboral y la agricultura están íntimamente entrelazadas. Una crisis de trabajadores puede convertirse muy pronto en una crisis de alimentos.

Redacción: Publiagro