
En coordinación con el SENASAG, la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios impulsa talleres y el programa Campo Limpio, que en 2024 logró recolectar más de 500 mil envases para su reciclaje y reutilización sostenible




Como parte de su compromiso con la responsabilidad social empresarial, la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios (APIA) lleva adelante un importante trabajo de capacitación dirigido a profesionales del sector. En esta ocasión, se trata de la formación de capacitadores, es decir, técnicos y especialistas que trabajan en empresas distribuidoras, importadoras y comercializadoras de insumos agrícolas. El objetivo es que estén mejor preparados y cuenten con un conocimiento más profundo en temas de normativa fitosanitaria, así como en el manejo y manipulación responsable de plaguicidas.
Agapito Montaño, jefe de proyectos de APIA, explicó que estas actividades se desarrollan en coordinación con la autoridad reguladora en la materia, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG), entidad que establece las normas correspondientes.
“La capacitación va desde cómo realizar las aplicaciones de plaguicidas, intoxicaciones, salud ocupacional entre otros temas”, puntualizó Montaño, destacando la integralidad de la formación que reciben los participantes.
En ese sentido, APIA ha venido impulsando programas que garantizan el cumplimiento de la normativa fitosanitaria vigente. Entre ellos sobresale el programa Campo Limpio, que está orientado a la adecuada gestión de los envases vacíos de plaguicidas, una responsabilidad que recae sobre todas las empresas que participan en la comercialización de estos productos.
“Explicamos su importancia y dimos a conocer el trabajo que venimos realizando, cabe resaltar que en el programa de la gestión 2024, hemos logrado recoger de los campos de los productores alrededor de 500 mil envases, equivalentes a 323 toneladas. En cuanto a nuestras empresas afiliadas, el 65% de los envases que generan nuestras empresas están siendo recogidos a través del programa Campo Limpio”, informó Montaño.

“Estos envases de plaguicidas en vez de que estén tirados en el campo y que sean focos de contaminación, son reciclados, entrando a una economía circular para ser reutilizados nuevamente en el campo. Estos usos son permitidos por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua y a través de esta labor tratamos de contribuir al cuidado del medio ambiente”

El destino final de los envases recolectados no es el abandono ni la quema, prácticas que generan graves impactos ambientales. Por el contrario, estos desechos pasan por un proceso de reciclaje que les permite transformarse en insumos útiles para la agricultura y otros sectores.
“Estos envases de plaguicidas en vez de que estén tirados en el campo y que sean focos de contaminación, son reciclados, entrando a una economía circular para ser reutilizados nuevamente en el campo. Estos usos son permitidos por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua y a través de esta labor tratamos de contribuir al cuidado del medio ambiente”, remarcó.
Con iniciativas como esta, APIA refuerza su rol no solo como proveedor de insumos, sino también como un aliado estratégico en la promoción de prácticas sostenibles y en la reducción del impacto ambiental en la agricultura boliviana.

Fuente: Agapito Montaño
Redacción: Publiagro














