Mientras el Ejecutivo asegura 35 millones de litros de diésel para el agro en octubre y noviembre, el sector oleaginoso reclama 180 millones de litros para sembrar 1,5 millones de hectáreas

La siembra de verano sufrirá consecuencias negativas si es que el diesel no aparece / Foto: Internet

La campaña agrícola de verano 2025–2026 se abre con un contraste evidente entre los anuncios del Gobierno y los reclamos del sector agropecuario. Por un lado, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, anunció que se garantizarán 35 millones de litros de diésel entre octubre y noviembre, asegurando el arranque de la siembra y priorizando zonas como el norte amazónico de Beni, clave en la producción de arroz y alimentos básicos para la canasta familiar.

Por el otro, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) ha puesto sobre la mesa una cifra mucho mayor: el agro necesita 180 millones de litros de diésel solo para la campaña de verano, equivalentes al 8% del consumo anual del país. Esa cantidad permitiría sembrar 1,5 millones de hectáreas de soya, maíz, sorgo, trigo y girasol, cultivos que generan alrededor de 6 millones de toneladas de granos y unos 2.000 millones de dólares en exportaciones.

La diferencia entre oferta y demanda es notoria: los 35 millones de litros garantizados representan menos del 20% de lo que requiere el sector oleaginoso, dejando en duda cómo se cubrirá la brecha en los meses clave de siembra (noviembre y diciembre).

El Gobierno destaca su “estrecha coordinación” entre YPFB, ANH y el Ministerio de Desarrollo Rural para evitar desabastecimiento. Su discurso apunta a la seguridad alimentaria nacional y a garantizar volúmenes básicos de arroz, maíz y hortalizas en regiones como Beni.

El sector productivo, en cambio, plantea un enfoque de seguridad alimentaria y generación de divisas, donde el diésel no solo garantiza alimentos para el consumo interno, sino también exportaciones millonarias que sostienen el ingreso de divisas al país.

La tensión radica en que el Ejecutivo prioriza volúmenes mínimos de arranque, mientras que el agro demanda certidumbre para planificar toda la campaña de verano, cuya magnitud requiere mucha más energía.

Análisis cuantitativo y zonificación por cultivos

“El análisis de la campaña de verano muestra una brecha significativa: los productores demandan cinco veces más diésel del que el Gobierno ofrece, con riesgos para la siembra de granos estratégicos”

  • Los granos de exportación (soya, sorgo, girasol) son los más afectados, ya que el diésel garantizado solo cubriría un porcentaje marginal de sus necesidades.
  • Los cultivos de consumo interno (arroz, maíz) reciben prioridad gubernamental, aunque tampoco con volúmenes plenos.
  • La producción de trigo, estratégica para reducir importaciones, queda especialmente expuesta a la falta de combustible.

La campaña de verano 2025–2026 arranca con un desajuste estructural: mientras el Gobierno asegura cupos mínimos de diésel (35 MM L), los productores calculan necesidades cinco veces mayores (180 MM L). La falta de correspondencia entre oferta estatal y demanda productiva plantea riesgos no solo para la seguridad alimentaria, sino también para las exportaciones de granos, una de las principales fuentes de divisas del país.

El reto para los próximos meses será cómo se negocia esta brecha: si se logra ampliar los volúmenes garantizados o si los productores deberán afrontar una campaña con recursos energéticos insuficientes.

Redacción: Publiagro