La veterinaria italiana Vittoria Barile explica cómo mejorar la pubertad, aplicar selección genética y usar datos genómicos para adelantar la primera lactación y optimizar la rentabilidad en hatos bubalinos

El búfalo desde el nacimiento hasta la primer preñez son solo gastos / Foto: Publiagro
Vittoria Bareli sugiere tener varias estratégias para esta etapa de las búfalas / Foto: Publiagro
Durante la entrevista de la palestrante / Foto: Publiagro
Dra. Vittoria Barile, veterinaria italiana del CREA (Centro de Investigación Agrícola de Italia)

Durante su conferencia en el Simposio Internacional de Búfalos de las Américas y Europa 2025, la Dra. Vittoria Barile, veterinaria italiana del CREA (Centro de Investigación Agrícola de Italia), abordó una estrategia crítica para los productores: cómo favorecer la precocidad reproductiva en búfalas para que realicen su primer parto lo antes posible.

Comentó que el periodo entre el nacimiento y el primer parto es improductivo para el ganadero, pues implica costos de alimentación, sanidad y manejo sin que existan ingresos (hasta que inicia la primera lactación). Por ello, anticipar la pubertad y eliminar retrasos en la edad al primer celo se convierte en una ventaja económica, ya que cuanto antes paren, antes aportan leche y retorno.

Barile señaló que, aunque la genética ha privilegiado históricamente la productividad de leche o carne, los caracteres reproductivos como edad al primer parto aún han sido poco considerados. Sin embargo, estudios recientes —y algunos en curso— buscan identificar variantes genéticas ligadas a estos caracteres, establecer marcas genéticas y utilizar herramientas de selección genómica que permitan predecir qué animales tendrán parto precoz basándose en su ADN.

Por ejemplo, investigaciones disponibles muestran que en búfalas la pubertad puede ocurrir entre 15 a 24 meses dependiendo de raza, alimentación, clima y manejo, y el primer parto suele situarse entre los 24 y 36 meses, aunque hay variaciones según la región. 

Además, Barile remarcó que para lograr esto no solo basta con genética: es crucial que desde el nacimiento la hembra reciba una alimentación adecuada, buena nutrición, manejo sanitario óptimo, y que se documenten las fechas de nacimiento, celo, servicio y nacimiento del ternero. Así los datos pueden alimentar programas de selección genética.

Para los productores, su mensaje fue claro: no descuidar la fase “improductiva” inicial. Cuidar el crecimiento, la salud, la alimentación de las búfalas jóvenes impactará directamente en cuán rápido llegan al primer parto, lo que redunda en beneficios económicos.

“Anticipar el primer parto —mediante genética, manejo nutricional y registros precisos— permite que las búfalas generen retorno económico más temprano, reduciendo los costos de crianza improductiva”

Datos sobre Vittoria Barile

  • Un artículo de Vittoria Barile sobre “La inseminación artificial a tiempo fijo en búfalas” (CREA, Italia) explica que estos protocolos permiten sincronizar la ovulación y reducir retrasos entre partos, contribuyendo a mejorar la eficiencia reproductiva.
  • Según literatura técnica, la edad al primer parto y edad a la pubertad en búfalas varía ampliamente: razas, tipo de alimentación y condiciones ambientales influyen mucho. Ejemplo: novillas de búfalo de pantano, con menor nutrición, tienen pubertad más tardía que razas más productivas.
  • En el contexto boliviano, en el Fundo Valle Sacta, se reporta que hembras alcanzan primer estro entre los 13-18 meses, y se recomienda el primer servicio a los 18-20 meses, con peso vivo de unos 375 kg. Esto coincide con lo que Barile plantea sobre adelantar esos hitos reproductivos. 

Adoptar estas estrategias (selección genética para precocidad, registro sanitario y genómico, nutrición adecuada desde temprana edad) no es solo teoría: es una vía para que los productores de búfalos optimicen sus hatos, mejoren ingresos, reduzcan gastos improductivos, y logren una mayor eficiencia reproductiva en el mediano plazo.

Redacción: Publiagro