

El agro también se construye con historias de mujeres que producen, investigan, dirigen empresas, toman decisiones, conectan mercados y sostienen el trabajo cotidiano de las unidades productivas. Algunas están directamente en el campo; otras contribuyen desde la administración, la comercialización, la comunicación o distintas actividades que forman parte de la cadena productiva. Todas, desde sus espacios, integran una misma actividad.
Con esa diversidad como punto de encuentro, más de 200 mujeres participaron el sábado 17 de octubre en la primera edición de Mujeres del Agro, realizada en el Salón Principal de la Feria Vidas, en Santa Cruz. La jornada reunió a productoras, emprendedoras, profesionales y líderes vinculadas al sector agropecuario, con el propósito de compartir experiencias, intercambiar conocimientos y generar oportunidades de conexión.
La iniciativa es impulsada por Viana Cuyati y Shopping del Agro, con el respaldo de Fundacruz. Cuyati, que lleva más de 20 años vinculada al sector, explicó que la idea nació de observar el trabajo de mujeres que aportan al agro desde distintas funciones, pero que no siempre cuentan con espacios para mostrar lo que hacen y establecer vínculos con otras personas del rubro.
“Veía a personas increíbles, mujeres increíbles trabajando en ello, pero no teníamos un espacio para que ese trabajo sea visibilizado, reconocido”, relató durante una entrevista con Karina Vázquez Hurtado, directora de Publiagro, quien también participó como una de las invitadas al encuentro.
Una convocatoria que superó las expectativas
La primera reunión estaba proyectada para convocar entre 100 y 150 participantes. Sin embargo, el interés superó las previsiones iniciales y la asistencia pasó de las 200 mujeres. Para Cuyati, la respuesta confirmó la importancia de contar con un espacio en el que las participantes pudieran conocerse y fortalecer sus relaciones dentro del sector.
La idea tomó impulso a partir de una invitación que recibió para conocer la experiencia de Mujeres del Agro en Paraguay. A partir de ese acercamiento, comenzó a trabajar en una propuesta para Bolivia, adaptada a las mujeres que forman parte de su realidad agropecuaria.
“¿Por qué no generar un espacio donde estas mujeres se conozcan, se conecten, intercambien experiencia, conocimiento y se puedan generar oportunidades de negocio?”, recordó sobre la pregunta que orientó el proyecto.
Más que una reunión protocolar, la convocatoria buscó acercar a mujeres con trayectorias, responsabilidades y conocimientos diferentes. La posibilidad de compartir experiencias y establecer contactos fue uno de los propósitos centrales de la jornada.


El agro también se construye desde otros espacios
Uno de los planteamientos de Cuyati fue ampliar la mirada sobre quiénes forman parte del sector. La actividad agropecuaria no se limita a las tareas visibles en el campo ni a quienes operan maquinaria: también comprende a quienes investigan, administran, comercializan insumos, trabajan en empresas, comunican información y cumplen funciones cotidianas que sostienen el funcionamiento de las unidades productivas.
En esa perspectiva, mencionó también a mujeres que cocinan para los equipos de trabajo, a quienes desarrollan labores en las propiedades y a las personas que contribuyen desde otros ámbitos. Su aporte puede tener distintas formas, pero forma parte de una actividad que necesita de múltiples funciones para desarrollarse.
“Este sector no significa, ni mujer del agro no significa estar netamente en campo encima de una máquina”, señaló.
La reflexión permite entender el sentido de la convocatoria: reconocer la diversidad de experiencias que conviven dentro del agro y propiciar que sus protagonistas puedan conocerse más allá de sus tareas habituales. No se trata de definir una sola manera de ser parte del sector, sino de reconocer las distintas funciones, conocimientos y recorridos que lo sostienen.
Conocimiento, experiencias y nuevas conexiones
La agenda incluyó exposiciones, conversatorios, reconocimientos y espacios de networking. Entre las invitadas estuvieron María Estela Ojeda, referente de Mujeres del Agro Paraguay; Karina Cabral y la senadora Natalia Miserendino, junto con otras participantes vinculadas a distintas áreas de la actividad agropecuaria.
Las intervenciones abordaron experiencias y perspectivas relacionadas con el liderazgo, la participación de las mujeres y los desafíos del sector. El intercambio permitió reunir en un mismo espacio a mujeres con diferentes perfiles y trayectorias, con la posibilidad de compartir aprendizajes y establecer nuevas relaciones.
Para Cuyati, las conexiones son una parte fundamental de la propuesta. Su experiencia en el sector le permitió observar cómo los vínculos entre personas pueden abrir oportunidades comerciales y facilitar el intercambio de conocimientos. Por eso, el encuentro no se limitó a una agenda de exposiciones: también buscó crear condiciones para que las participantes continuaran en contacto después de la jornada.
La directora de Publiagro, Karina Vázquez Hurtado, formó parte de las invitadas, en un encuentro que convocó a mujeres de diferentes ámbitos vinculados al agro y permitió compartir perspectivas sobre sus experiencias y contribuciones.
El comienzo de una comunidad
Para la organizadora, la primera edición es el inicio de una propuesta que busca continuar en el tiempo. Cuyati adelantó que se proyecta una agenda de actividades y convocó a las interesadas a seguir las redes sociales de Mujeres del Agro para conocer las próximas iniciativas.
Su mensaje también puso el foco en las decisiones y aspiraciones individuales de cada participante. “Hoy soy la protagonista de este evento, pero creo que todas las mujeres somos protagonistas, no importa el lugar donde estén”, expresó.
La frase resume el espíritu de una reunión que convocó a más de 200 mujeres alrededor de una idea compartida: encontrarse, intercambiar experiencias y construir relaciones que puedan mantenerse más allá de una jornada.
Mujeres del Agro comenzó así a delinear una comunidad que reúne distintas historias, conocimientos y formas de contribuir al sector agropecuario boliviano. El desafío ahora será sostener esos vínculos y convertir el encuentro inicial en una plataforma de intercambio y colaboración.
Redacción: Publiagro

















