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Los primeros 10 días de crianza exigen un manejo preciso de la ventilación

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La ventilación temprana marca el desarrollo de los pollitos/ Foto: internet
La ventilación temprana marca el desarrollo de los pollitos/ Foto: internet

Nicolás Sokalzki, experto en automatización avícola, advierte que los errores en esta etapa pueden afectar el desarrollo intestinal y respiratorio de los pollitos, incluso cuando el manejo mejora en las semanas posteriores

El control ambiental en los galpones avícolas comienza con un diseño adecuado del sistema de ventilación y una programación acorde con las necesidades de las aves. Estos factores permiten mantener condiciones apropiadas para su desarrollo y reducir los efectos negativos de los errores de manejo durante la crianza.

Nicolás Sokalzki, experto en automatización avícola, explica que los productores deben comprender tanto los principios de diseño de la ventilación como las diferencias entre los modos de funcionamiento, los resultados esperados y los objetivos de cada programa de climatización.

“El primer concepto y punto de partida es un buen diseño de la ventilación, eso es clave”, sostiene el especialista, quien considera que conocer cómo se calcula y dimensiona el sistema es el primer paso para determinar si un galpón cuenta con las condiciones necesarias para funcionar correctamente.

Sin embargo, disponer de equipos adecuados no garantiza por sí solo un ambiente óptimo. También es necesario que el personal encargado conozca cómo operar los sistemas y ajustar la ventilación según la etapa de crianza y las condiciones ambientales.

La sensación térmica va más allá de la temperatura

Uno de los aspectos centrales del manejo ambiental es comprender que la temperatura registrada dentro del galpón no representa necesariamente las condiciones que experimentan las aves.

Sokalzki señala que, aunque los productores pueden medir variables como temperatura, humedad, dióxido de carbono y amoníaco, el objetivo final de la climatización es proporcionar confort térmico a los animales.

“Lo que realmente nos importa es lo que siente el animal”, afirma.

La sensación térmica resulta de la interacción de varios factores, principalmente la temperatura, la humedad relativa y la velocidad del aire dentro del galpón. Por ello, una lectura aislada del termómetro puede ofrecer una visión incompleta de las condiciones en las que se encuentran las aves.

“Un error en los primeros siete, diez días de crianza es un error que puede repercutir gravemente en el desarrollo final del animal”

Nicolás Sokalzki, experto en automatización avícola/ Foto: Publiagro
Nicolás Sokalzki, experto en automatización avícola/ Foto: Publiagro

El especialista recomienda interpretar estas variables de manera conjunta para ajustar la ventilación y evitar decisiones que, aunque parezcan adecuadas según la temperatura registrada, no respondan a las necesidades reales de los animales.

Este criterio adquiere especial importancia en los sistemas de ambiente controlado, donde la automatización permite regular los equipos, pero requiere una programación adecuada y una correcta interpretación de los parámetros ambientales.

Los primeros diez días requieren mayor atención

Los errores de manejo de la ventilación pueden tener consecuencias importantes durante las primeras etapas de crianza. Según Sokalzki, los primeros siete a diez días de vida representan un periodo especialmente delicado, porque las condiciones ambientales pueden influir en el desarrollo intestinal y respiratorio de los pollitos.

“Un error en los primeros siete, diez días de crianza es un error que puede repercutir gravemente en el desarrollo final del animal”, advierte.

El especialista explica que los problemas registrados durante esta etapa pueden comprometer los resultados posteriores, incluso cuando se mejora el manejo en las semanas siguientes. Por ello, considera fundamental evitar fallas en la programación y operación de los sistemas de ventilación desde el inicio del ciclo productivo.

En particular, recomienda prestar atención a la ventilación mínima durante los primeros diez días, ya que su manejo debe permitir la renovación del aire sin generar condiciones térmicas inadecuadas para los pollitos.

El desafío consiste en mantener un ambiente apropiado para las aves, considerando simultáneamente la calidad del aire y sus necesidades de temperatura, humedad y movimiento del aire.

Automatización y manejo deben trabajar juntos

La automatización avícola permite programar y controlar los sistemas de ventilación, pero sus resultados dependen de que el diseño de los equipos y las decisiones de manejo respondan a las necesidades de cada etapa productiva.

Para Sokalzki, los productores deben conocer los objetivos de cada modo de ventilación y entender qué resultados buscan alcanzar con su programación. De esta manera, podrán interpretar mejor las mediciones ambientales y realizar ajustes oportunos.

Su recomendación es priorizar el diseño correcto del sistema, capacitar al personal y vigilar especialmente las condiciones ambientales durante los primeros días de vida. Una gestión adecuada de estos factores contribuye a proteger el desarrollo de las aves y a mejorar el desempeño productivo de la granja.

Fuente: Nicolás Sokalzki

Redacción: Publiagro