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La selección de las cerdas y el manejo de la gestación mejoran la productividad porcina

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Una buena selección de las cerdas favorece el rendimiento de las granjas porcinas/ Foto: Internet
Una buena selección de las cerdas favorece el rendimiento de las granjas porcinas/ Foto: Internet

José Luis García recomienda evaluar la conformación física, los pezones funcionales, la edad y el peso de las hembras para obtener mejores camadas y prolongar su vida reproductiva

La selección de las hembras reproductoras, el cuidado de sus características físicas y el manejo adecuado durante la gestación son factores determinantes para mejorar los resultados productivos en la porcicultura. Estos aspectos influyen en el tamaño de las camadas, el peso de los lechones al nacimiento y al destete, así como en la vida útil de las cerdas dentro de la granja.

José Luis García, licenciado en Agropecuaria, explicó la importancia de aplicar criterios técnicos en cada etapa del proceso productivo para mejorar el desempeño reproductivo y obtener mejores resultados en las granjas porcinas.

Selección de las cerdas y características fenotípicas

García señaló que la selección de las hembras debe considerar sus características fenotípicas, independientemente de la línea genética o raza con la que se trabaje. Entre los aspectos más importantes mencionó el desarrollo mamario, la cantidad y distribución de los pezones, la conformación de la vulva y la estructura de las patas.

El especialista indicó que las cerdas deben tener un buen desarrollo de las mamas, con pezones anteriores y posteriores bien formados, además de una vulva correctamente conformada. Estas características contribuyen al desempeño reproductivo y a la capacidad de crianza de los lechones, lo que repercute en el peso al destete y en el rendimiento productivo.

También destacó la importancia de seleccionar hembras con una buena estructura de las patas, debido a que deben soportar las exigencias físicas de la reproducción, ya sea mediante monta controlada o inseminación artificial, además del peso que implica el desarrollo de los embriones durante la gestación.

El objetivo, explicó, es prolongar la vida productiva de las cerdas y alcanzar entre seis y ocho partos, por lo que recomendó prestar especial atención a la conformación física de los animales desde la etapa de selección.

Los pezones funcionales determinan la capacidad de crianza

Otro aspecto fundamental es el número de pezones funcionales. García explicó que algunas líneas genéticas, como PIC, utilizadas en el mercado nacional, pueden alcanzar camadas de hasta 16 lechones al nacimiento. Sin embargo, si la cerda dispone de apenas 12 a 14 pezones funcionales, la capacidad de amamantar a toda la camada puede verse limitada.

Por ello, indicó que la selección debe considerar no solo la cantidad de pezones, sino también su funcionalidad, homogeneidad y el desarrollo general de las glándulas mamarias.

No prestar atención a estos factores puede generar dificultades durante la lactancia y afectar los resultados al destete. Por esa razón, el especialista recomendó evaluar estas características antes de incorporar una hembra al plantel reproductivo.

«No prestar atención a estos factores puede generar dificultades durante la lactancia y afectar los resultados al destete. Por esa razón, el especialista recomendó evaluar estas características antes de incorporar una hembra al plantel reproductivo»

El manejo reproductivo y nutricional define los resultados/ Foto: Internet
El manejo reproductivo y nutricional define los resultados/ Foto: Internet

El primer servicio requiere evaluar edad, peso y número de celos

En cuanto al manejo reproductivo, García enfatizó que los productores deben ser pacientes antes de realizar el primer servicio de las hembras. Para determinar el momento adecuado de la primera monta o inseminación, recomendó considerar el peso y la edad de la cerda, así como el número de celos registrados.

El especialista aconsejó preferentemente esperar hasta después del tercer celo, tomando en cuenta las condiciones del animal, para realizar el primer servicio. La evaluación previa permite establecer mejores condiciones para el inicio de la vida reproductiva y evitar decisiones apresuradas que puedan afectar el desempeño de la hembra.

El manejo de la gestación influye en el peso y tamaño de la camada

García remarcó que los parámetros reproductivos, como el intervalo entre partos, el tamaño de la camada y el peso de los lechones al nacimiento y al destete, están relacionados con el manejo que se realiza durante la gestación.

Este proceso, explicó, comienza desde la selección de los reproductores y requiere una planificación adecuada. Por ello, el seguimiento de las hembras durante esta etapa es importante para alcanzar mejores resultados en cada parto y favorecer el desarrollo de los lechones.

El especialista señaló que el peso al nacimiento, la cantidad de crías por camada y el peso al destete no dependen de un solo factor, sino de un conjunto de decisiones relacionadas con la genética, la alimentación y el manejo de los animales.

La nutrición debe contar con asesoramiento técnico

En el componente nutricional, García señaló que los productores porcinos de Santa Cruz cuentan con empresas especializadas, nutricionistas y proveedores de insumos que pueden contribuir a mejorar la alimentación de los animales.

En ese sentido, recomendó trabajar con asesoramiento técnico y evitar la improvisación en la preparación de las raciones. Explicó que una fórmula alimenticia bien diseñada no garantiza buenos resultados si el alimento no se prepara correctamente, ya que pueden producirse desbalances nutricionales que afecten el desempeño de las cerdas y sus camadas.

Por ello, consideró importante cumplir las recomendaciones técnicas, utilizar adecuadamente los núcleos vitamínicos y minerales y asegurar que el proceso de elaboración del alimento responda a los requerimientos nutricionales de los animales.

Finalmente, García reiteró que la selección de los vientres, la nutrición y el manejo durante la gestación deben abordarse de manera integral para mejorar la productividad de las granjas porcinas, obtener lechones con mejores pesos al nacimiento y al destete, y prolongar la vida reproductiva de las hembras.

Fuente: José Luis García

Redacción: Publiagro