miércoles, octubre 21, 2026
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De los pastos nativos a las variedades mejoradas: cambia la ganadería

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Las nuevas pasturas mejoran la alimentación y la productividad del ganado/ Foto: Publiagro
Las nuevas pasturas mejoran la alimentación y la productividad del ganado/ Foto: Publiagro

La incorporación de brachiarias y otras especies forrajeras mejora la disponibilidad de alimento para el ganado y contribuye a obtener animales con mejores índices productivos

La ganadería en Bolivia evoluciona de la mano de nuevas variedades de pasturas y tecnologías de producción que permiten mejorar la alimentación del ganado, incrementar la ganancia de peso y obtener animales más precoces. Lo que antes dependía principalmente de pastos nativos ahora incorpora especies mejoradas y sistemas de siembra que también contribuyen a recuperar las condiciones del suelo.

Juan Carlos Gutiérrez, del área agrícola de Unión Agronegocios, explica que en los inicios de la actividad ganadera en Santa Cruz predominaban pasturas nativas como grama negra, pajoturuna, yaraguazal, pelillo y arrocillo. Aunque estas especies cumplían una función importante en los campos, su aporte nutricional y la cantidad de forraje disponible resultaban insuficientes frente a las nuevas exigencias del mercado.

La demanda de animales con mejor genética, mayor terminación y ciclos productivos más cortos llevó a los productores a buscar alternativas para fortalecer la alimentación del ganado. En ese proceso, Brasil se convirtió en una referencia, especialmente por la introducción y expansión de especies forrajeras originarias de África.

“Entre ellas, la primera que entró a Bolivia y a Brasil fue la brachiaria decumbens, una pastura fantástica. Se sembró mucho y los resultados fueron evidentes: mayor productividad, mayor ganancia de peso y animales más precoces”, señala Gutiérrez.

Posteriormente, se incorporaron otras variedades, como brachiaria brizantha y distintas especies del género Panicum, entre ellas Tanzania y Mombasa. Esta diversidad amplió las alternativas para establecer pasturas de acuerdo con las características de cada campo y las necesidades de los sistemas ganaderos.

Para Gutiérrez, la evolución de la actividad demuestra la importancia de planificar la alimentación animal y utilizar especies forrajeras adecuadas para alcanzar mejores resultados productivos.

La alimentación acompaña las nuevas exigencias del mercado

El especialista sostiene que la transformación de la ganadería responde también a los cambios en el consumo de carne, los volúmenes de producción y las exigencias de calidad, especialmente en aspectos como la terneza.

En ese contexto, la nutrición del ganado adquiere un papel fundamental, debido a que una alimentación adecuada contribuye al desarrollo de los animales y al aprovechamiento de su potencial genético.

“Todo se logra básicamente alimentando bien al animal”, afirma Gutiérrez, al destacar la importancia de las pasturas dentro de los sistemas de producción pecuaria.

“Entre ellas, la primera que entró a Bolivia y a Brasil fue la brachiaria decumbens, una pastura fantástica. Se sembró mucho y los resultados fueron evidentes: mayor productividad, mayor ganancia de peso y animales más precoces”

Unión Agronegocios presenta sistemas que combinan especies forrajeras con cultivos agrícolas/ Foto: Publiagro
Unión Agronegocios presenta sistemas que combinan especies forrajeras con cultivos agrícolas/ Foto: Publiagro

La incorporación de tecnología y conocimiento agronómico también abre nuevas posibilidades para integrar la agricultura con la ganadería. En esta línea, el especialista hace referencia a la denominada Agronomía 4.0, que incorpora herramientas y sistemas de manejo orientados a mejorar la eficiencia productiva.

Entre estas alternativas se encuentran los consorcios de cultivos agrícolas con especies forrajeras, una práctica que permite aprovechar un mismo terreno para producir granos y, al mismo tiempo, establecer cobertura vegetal que favorezca las condiciones del suelo.

La brachiaria ruziziensis gana espacio en los sistemas agrícolas

Uno de los ejemplos que destaca Gutiérrez es la brachiaria ruziziensis, una especie caracterizada por su buena palatabilidad y aporte nutricional. Aunque inicialmente presentaba limitaciones para su utilización como pastura permanente debido a su comportamiento durante el invierno, su uso adquiere una nueva dimensión cuando se incorpora en sistemas asociados con cultivos agrícolas.

El especialista explica que investigaciones desarrolladas por científicos de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) demuestran las posibilidades de asociar esta brachiaria con cultivos como maíz, sorgo y girasol para favorecer la recuperación de la fertilidad del suelo.

La práctica permite incorporar cobertura vegetal y biomasa al sistema productivo, contribuyendo a mejorar las condiciones del terreno y a preparar el campo para futuras campañas agrícolas.

“Los científicos de Embrapa descubrieron que asociando maíz, sorgo o girasol con esa brachiaria se podía recuperar la fertilidad del suelo. Hoy se hace mucho y la gente que lo está implementando está obteniendo grandes resultados”, explica.

Esta estrategia también permite ampliar las posibilidades de los establecimientos que tradicionalmente se dedican a la agricultura. Mediante la incorporación de pasturas en sistemas asociados, los productores pueden evaluar la integración de la actividad pecuaria en campos agrícolas, diversificar su producción y aprovechar el forraje generado.

Integrar agricultura y ganadería para mejorar la producción

La asociación de cultivos con pasturas representa una alternativa para aprovechar mejor los recursos disponibles, mantener la cobertura del suelo y generar condiciones favorables para la producción agrícola y pecuaria.

En este escenario, Unión Agronegocios presenta experiencias y trabajos relacionados con la utilización de especies forrajeras y su integración con cultivos, con el objetivo de mostrar a los productores las posibilidades que ofrecen estos sistemas.

Gutiérrez destaca que la selección de las variedades y la planificación del manejo son fundamentales para adaptar las tecnologías a las condiciones de cada establecimiento.

La evolución de las pasturas, desde las especies nativas hasta los sistemas que combinan cultivos agrícolas y forrajes mejorados, refleja el cambio en la forma de producir en el campo boliviano. El objetivo es mejorar la nutrición animal, elevar la eficiencia de los sistemas ganaderos y conservar la capacidad productiva de los suelos.

Fuente: Juan Carlos Gutierrez

Redacción: Publiagro