
La genética bovina de la Chiquitania volvió a ser protagonista en San Rafael de Velasco con la segunda edición de Toros y Vaquillas Premium, organizada por Cabaña La Ribera. La actividad presentó una oferta de reproductores y hembras seleccionadas, además de alternativas de material genético, con el objetivo de acercar ejemplares de calidad a los ganaderos de esta región.
La cabaña destacó la continuidad de su participación en San Rafael, una zona que, según explicó Carolina Ribera, le abrió las puertas desde la primera edición. Por segundo año consecutivo, la propuesta estuvo centrada en mostrar el potencial de la genética desarrollada en la propia Chiquitania y ofrecer a los productores locales.
“Lo mejor de la genética chiquitana de principio a fin, en esta segunda versión de producción de toros y vaquillas premium”, expresó la representante de Cabaña La Ribera, al referirse a la oferta preparada para el evento.
La presentación contempló distintas categorías de animales y opciones para el mejoramiento genético de los hatos, entre ellas toros, vacas, terneras, vaquillas, preñeces y aspiraciones. Esta variedad permitió orientar la propuesta tanto a productores interesados en incorporar reproductores como a quienes buscaban fortalecer sus programas de selección y reproducción.
La cabaña también resaltó la adaptación de su genética a las condiciones de la región, bajo el concepto de ofrecer a los ganaderos chiquitanos animales desarrollados en su propio entorno productivo.
“Nada que envidiar, lo mejor de la Chiquitania para la Chiquitania”, manifestó la representante, al destacar la calidad de los ejemplares presentados.


Un legado familiar ligado a la ganadería
Más allá de la actividad comercial y genética, la segunda edición de Toros y Vaquillas Premium también representó una oportunidad para recordar los orígenes de Cabaña La Ribera y el legado familiar que dio vida al proyecto.
En su intervención, la representante dedicó unas palabras a su padre, fundador de la cabaña, a quien atribuyó el origen de su pasión por la ganadería y la continuidad del trabajo desarrollado por la familia.
“Mi padre es mi legado, es el amor de mi vida, es mi pasión, es la continuidad, es el creador de Cabaña La Ribera y es mi mayor bendición desde el cielo”, expresó con emoción.
De esta manera, la cabaña reafirmó su compromiso con el desarrollo de la genética bovina en la Chiquitania, combinando la presentación de animales seleccionados con la continuidad de un proyecto familiar que encontró en San Rafael un espacio para compartir su trabajo con los productores de la región.
Fuente: Carolina Ribera
Redacción: Publiagro


















