martes, octubre 20, 2026
Inicio Agrícola Bolivia produce frejol con potencial nutricional, pero su consumo sigue siendo bajo

Bolivia produce frejol con potencial nutricional, pero su consumo sigue siendo bajo

0
5483
Vallecito trabaja en nuevas variedades de frejol para mejorar la producción nacional/ Foto: Publiagro
Vallecito trabaja en nuevas variedades de frejol para mejorar la producción nacional/ Foto: Publiagro

Vallecito destacó que el grano contiene alrededor de un 23% de proteínas y trabaja en variedades que se adapten a las condiciones productivas de distintas zonas del país

Vallecito busca variedades de frejol que faciliten la cosecha mecanizada/ Foto: Publiagro
Vallecito busca variedades de frejol que faciliten la cosecha mecanizada/ Foto: Publiagro

El Instituto de Investigación Agrícola Vallecito, dependiente de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), trabajaba en el desarrollo y la evaluación de variedades de frejol orientadas a mejorar las condiciones de producción, facilitar la cosecha mecanizada y responder a las necesidades de los agricultores de distintas regiones del país.

Entre los materiales comerciales que manejaba el instituto se encontraban el frejol oriental rojo y el negro, cuya orientación productiva contemplaba la posibilidad de realizar la cosecha mediante maquinaria agrícola.

Víctor Choque, técnico de Vallecito, explicó que uno de los principales objetivos de investigación consistía en encontrar variedades adaptadas a la recolección mecánica, debido a la menor disponibilidad de mano de obra para las labores agrícolas.

“Nosotros estamos buscando ahora variedades que se puedan adaptar para una cosecha mecanizada, porque ya no hay mucha mano de obra. Necesitamos encontrar variedades que estén adaptadas a este sistema”, señaló.

El trabajo se concentraba, entre otros aspectos, en la arquitectura de la planta y la altura a la que se desarrollaban las vainas. Según explicó Choque, era importante que estas se formaran a una mayor distancia del suelo, de manera que la cosechadora pudiera recogerlas adecuadamente durante el paso de la maquinaria.

Cuando las vainas se encontraban demasiado cerca del suelo, parte de la producción podía quedar fuera del alcance del mecanismo de recolección, lo que ocasionaba pérdidas durante la cosecha. Por ello, la selección de materiales con vainas ubicadas a mayor altura constituía uno de los criterios considerados en la búsqueda de variedades aptas para la mecanización.

Variedades resistentes a enfermedades

Otro de los objetivos del trabajo de Vallecito estaba relacionado con la identificación de variedades de frejol rojo tolerantes a enfermedades causadas por diferentes patógenos, especialmente en las zonas de los valles.

Choque explicó que las condiciones de producción variaban entre las llanuras y los valles de Santa Cruz, lo que influía en las épocas de siembra y en los problemas fitosanitarios que enfrentaban los agricultores.

En la zona de los llanos, la producción de frejol se concentraba principalmente durante el invierno, con siembras realizadas entre abril y mayo. En cambio, en los valles, el cultivo se establecía generalmente con el inicio de las lluvias, entre noviembre y diciembre, y podía extenderse hasta los primeros días de enero, bajo condiciones de secano.

Cuando los productores disponían de sistemas de riego, la siembra en los valles podía comenzar desde septiembre, lo que ampliaba las posibilidades de establecimiento del cultivo.

El técnico indicó que las diferencias climáticas entre ambas regiones exigían seleccionar materiales que respondieran a las condiciones específicas de cada zona. En particular, la presencia de patógenos en los valles hacía necesario avanzar en la búsqueda de variedades tolerantes a las enfermedades que afectaban al frejol.

“Nosotros estamos buscando ahora variedades que se puedan adaptar para una cosecha mecanizada, porque ya no hay mucha mano de obra. Necesitamos encontrar variedades que estén adaptadas a este sistema”

Victor Choque (izq) Sergio Chinchilla (der) ambos técnicos del Vallecito/ Foto: Publiagro
Victor Choque (izq) Sergio Chinchilla (der) ambos técnicos del Vallecito/ Foto: Publiagro

Asimismo, explicó que las condiciones del verano en las llanuras no eran favorables para establecer el cultivo, debido a las altas temperaturas y a la pérdida de agua que experimentaban las plantas mediante la transpiración. En esas circunstancias, una parte importante de su energía se destinaba a responder al estrés ambiental, lo que dificultaba su desarrollo productivo.

Producción de semillas según la demanda

Vallecito también cumplía una función de apoyo a los productores de frejol de diferentes departamentos del país, mediante la recomendación de variedades que se adaptaran a las condiciones agroclimáticas de cada región y la provisión de semillas de acuerdo con los requerimientos identificados.

Choque destacó que el instituto había acumulado experiencia en el trabajo con este cultivo y que sus recomendaciones no se limitaban a Santa Cruz, sino que estaban dirigidas a agricultores de distintas regiones de Bolivia.

En ese sentido, explicó que la producción de semillas se organizaba principalmente en función de la demanda, con el propósito de evitar la generación de excedentes que posteriormente no encontraran compradores.

“Trabajamos en función de la demanda que hay de semilla. No producimos cantidades grandes como en otros cultivos, porque a veces no se comercializan. Hacemos semilla mediante contratos o cuando hay pedidos bien definidos”, manifestó.

Este mecanismo permitía orientar la producción hacia necesidades concretas de los agricultores y responder a los requerimientos de quienes buscaban establecer el cultivo en sus respectivas zonas.

El bajo consumo de frejol preocupa al sector

Además de los aspectos técnicos y productivos, Vallecito planteó la necesidad de promover el consumo de frejol en Bolivia, debido a su aporte nutricional y al bajo nivel de incorporación de este alimento en la dieta de la población.

Choque señaló que el grano contenía aproximadamente un 23% de proteínas, una característica que lo convertía en una alternativa alimentaria de interés para las familias bolivianas.

Sin embargo, advirtió que el consumo per cápita nacional se situaba por debajo de los 200 gramos al año, según los datos mencionados por el técnico. En contraste, indicó que en otros países el consumo podía superar los 20 kilogramos por persona al año.

Para el especialista, esta diferencia reflejaba la necesidad de impulsar acciones que permitieran ampliar el conocimiento sobre las propiedades nutricionales del frejol y fomentar su incorporación en la alimentación cotidiana.

El técnico consideró que el país desaprovechaba parte del potencial alimentario de este cultivo, por lo que planteó la importancia de promover su consumo en los hogares bolivianos.

De esta manera, el trabajo de Vallecito abarcaba tanto la búsqueda de variedades con mejores características agronómicas como el fortalecimiento de la producción de semillas y la promoción del grano como fuente de proteínas. Los avances en mecanización, tolerancia a enfermedades y adaptación regional apuntaban a facilitar el cultivo, mientras que el fomento del consumo constituía otro componente para ampliar su importancia dentro de la producción agrícola y la alimentación nacional.

Fuente: Víctor Choque

Redacción: Publiagro