
Una de las principales novedades técnicas presentadas durante el Día Nacional del Girasol 2026 fue la incorporación de híbridos con resistencia genética a Orobanche cumana, conocida como jopo, una maleza parásita que en los últimos años se convirtió en una de las principales amenazas para la producción de girasol en algunas zonas de Santa Cruz.
Durante el recorrido de parcelas demostrativas organizadas por Anapo en San Julián, productores y técnicos pudieron observar materiales comerciales y nuevas alternativas genéticas desarrolladas para enfrentar esta problemática que, en determinados sectores, llegó a provocar pérdidas de hasta el 100% de la producción.
El gerente técnico de Anapo, Richard Trujillo, explicó que la aparición del jopo desmotivó en algunos casos la expansión del área cultivada, debido al impacto económico que genera sobre los rendimientos del cultivo.
«En algunos sectores de San Julián y El Puente esta maleza parásita llegó a causar pérdidas totales. Por eso es importante que los productores conozcan las nuevas herramientas disponibles para su control», señaló.
Resistencia genética, la principal innovación
Entre las tecnologías exhibidas destacaron híbridos con resistencia genética al jopo, expuestas por la empresa IASA, una alternativa que permite reducir la dependencia de aplicaciones químicas para el manejo de esta maleza.
Según Trujillo, también se presentaron materiales con tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas, pero la principal novedad radica en los híbridos que incorporan resistencia genética, ofreciendo una solución más integral para los productores.
La tecnología está orientada principalmente a las zonas girasoleras donde la presencia de la maleza fue identificada durante las últimas campañas, especialmente en sectores de San Julián y municipios vecinos.


Fertilización para producir más
Otro de los espacios que despertó interés entre los asistentes fue el programa de fertilización que desarrolla Anapo en diferentes regiones productivas de Santa Cruz.
Wilson Montaño, técnico extensionista de ANAPO, presentó ensayos destinados a generar información sobre la respuesta del girasol a distintos esquemas nutricionales y la reposición de nutrientes extraídos por el cultivo.
Los resultados mostrados en campo evidenciaron diferencias importantes entre parcelas fertilizadas y no fertilizadas, particularmente en tratamientos que incorporan nitrógeno, fósforo, azufre y potasio.
El objetivo del programa es brindar recomendaciones técnicas basadas en información local, permitiendo a los productores optimizar el uso de fertilizantes y mantener la fertilidad de sus suelos a largo plazo.
Nuevas alternativas para el trigo
La jornada también sirvió para mostrar avances en el programa de mejoramiento genético de trigo que impulsa Anapo.
Además de la variedad Motacú, actualmente la más difundida en el departamento, se presentaron nuevos materiales desarrollados durante varios años de investigación, orientados a mejorar la resistencia a enfermedades como la roya, reducir pérdidas por desgrane y ofrecer mayor estabilidad productiva.
Los técnicos destacaron que estas variedades también presentan características favorables para los sistemas de rotación agrícola, una práctica cada vez más importante para conservar la salud de los suelos y diversificar la producción.
Con más de 202.000 hectáreas de girasol sembradas durante la presente campaña de invierno, el Día Nacional del Girasol volvió a consolidarse como un espacio donde los productores pueden conocer de primera mano las tecnologías que marcarán el futuro de la agricultura en Bolivia.
Fuente: Publiagro
Redacción: Publiagro



















