sábado, agosto 15, 2026
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Moscas benéficas para una agricultura más sostenible

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Taquínidas, las moscas que combaten plagas desde adentro/ Foto: Internet
Taquínidas, las moscas que combaten plagas desde adentro/ Foto: Internet

La familia Tachinidae reúne especies capaces de controlar naturalmente numerosas plagas y con potencial para el manejo integrado en Bolivia

En medio de la búsqueda de alternativas para reducir la dependencia de insecticidas químicos, las moscas taquínidas, pertenecientes a la familia Tachinidae, adquieren relevancia como enemigos naturales de numerosas plagas agrícolas. Aunque a simple vista pueden confundirse con moscas comunes, cumplen una función completamente diferente dentro de los ecosistemas productivos: sus larvas actúan como parasitoides de otros insectos y pueden contribuir a regular poblaciones de plagas.

Los taquínidos constituyen una de las familias de dípteros parasitoides más importantes y diversas. Su principal característica es que las larvas se desarrollan sobre o dentro de otros artrópodos y finalmente provocan la muerte de su hospedero. La mayoría de las especies ataca principalmente larvas de mariposas y polillas, aunque también existen especies que parasitan escarabajos, chinches y otros insectos.

Esta característica convierte a estos insectos en potenciales aliados dentro de estrategias de manejo integrado de plagas, especialmente en sistemas agrícolas que buscan combinar herramientas biológicas, culturales y químicas para mantener las poblaciones de insectos por debajo de los niveles de daño económico.

Un enemigo natural que actúa desde dentro

El ciclo de los taquínidos es particularmente interesante. A diferencia de los depredadores que capturan y consumen directamente a sus presas, las hembras buscan un hospedero adecuado para que sus larvas puedan desarrollarse.

Dependiendo de la especie, los huevos pueden ser colocados directamente sobre el cuerpo del insecto, cerca del hospedero o incluso sobre las hojas que posteriormente serán consumidas por la plaga. En otros casos, las hembras pueden depositar directamente una larva o introducir huevos en el cuerpo del hospedero.

Una vez que la larva ingresa al insecto, comienza a alimentarse de sus tejidos y completa allí buena parte de su desarrollo, hasta provocar finalmente la muerte del hospedero. Estas estrategias de parasitismo varían ampliamente entre las especies de Tachinidae.

¿Qué plagas pueden controlar?

El grupo presenta una gran diversidad de hospederos. Los principales objetivos de muchas especies son las orugas de mariposas y polillas, además de larvas y adultos de escarabajos y algunas especies de chinches y ortópteros.

Esto resulta especialmente importante para cultivos donde las larvas defoliadoras pueden ocasionar pérdidas importantes. Los taquínidos son reconocidos por su papel como enemigos naturales de numerosas especies de Lepidoptera y pueden participar en la regulación natural de sus poblaciones.

Por ello, su presencia en una parcela puede representar un servicio ecosistémico que muchas veces pasa inadvertido para el productor.

 

«Esta estrategia se integra dentro de un concepto más amplio: crear hábitats para conservar enemigos naturales»

Los adultos son polinizadores/ Foto: Internet
Los adultos son polinizadores/ Foto: Internet

Bolivia ya tiene antecedentes de uso de taquínidos

La relación entre estas moscas y el control de plagas no es completamente nueva para Bolivia. El Manual de Entomología Agrícola de Bolivia, elaborado por Helmuth W. Rogg, identifica a las moscas de la familia Tachinidae como parasitoides capaces de controlar diferentes gusanos de Lepidoptera.

Además, materiales técnicos dirigidos a productores bolivianos han mencionado a los taquínidos entre los enemigos naturales del barrenador de la caña de azúcar, junto con otros agentes de control biológico como las avispas del género Trichogramma.

Esto abre una posibilidad interesante para la agricultura nacional: en lugar de considerar a todos los insectos como organismos perjudiciales, el productor puede aprender a identificar aquellos que cumplen una función beneficiosa dentro del cultivo.

Flores para atraer a los aliados del cultivo

Los adultos de muchas especies de taquínidos se alimentan de néctar y pueden visitar flores, por lo que mantener vegetación floral alrededor de las parcelas puede contribuir a proporcionarles fuentes de alimento.

Plantas como cilantro, eneldo, hinojo, zanahoria silvestre y otras especies con flores pequeñas pueden formar parte de franjas de vegetación o refugios para insectos benéficos. Sin embargo, la respuesta depende de la especie de taquínido presente y de las condiciones locales.

Esta estrategia se integra dentro de un concepto más amplio: crear hábitats para conservar enemigos naturales. La presencia de flores, refugios y diversidad vegetal puede favorecer a diferentes organismos beneficiosos, no solamente a los taquínidos.

Cuidado con los insecticidas

Uno de los principales riesgos para estos aliados naturales es el uso indiscriminado de insecticidas de amplio espectro. Cuando se aplican productos sin considerar la presencia de organismos benéficos, pueden eliminarse tanto las plagas como sus enemigos naturales.

Por ello, la conservación de los taquínidos debe formar parte de un manejo integrado que incluya monitoreo de plagas, identificación de enemigos naturales, utilización de productos selectivos cuando sean necesarios y aplicación únicamente cuando se superen los umbrales económicos correspondientes.

La presencia de una mosca taquínida en el cultivo no significa automáticamente que la plaga desaparecerá. Su efectividad depende de la especie, del hospedero, del clima, de la densidad de la plaga y de las condiciones del agroecosistema.

Fuente: Manual de Entomología Agrícola de Bolivia, FAO Agris

Redacción: Publiagro