La moniliasis es considerada una de las enfermedades más destructivas que afectan al cultivo de cacao y puede ocasionar pérdidas superiores al 70% cuando no se detecta y controla de manera oportuna. Ante este escenario, el manejo integrado se constituye en una de las principales herramientas para reducir el impacto de la enfermedad y mantener una producción estable.
El proceso de infección comienza cuando las esporas del hongo llegan hasta las mazorcas, principalmente transportadas por el viento o la lluvia. Una vez que alcanzan la superficie del fruto, las esporas pueden germinar y dar inicio al desarrollo de la enfermedad.
Por ello, una de las primeras medidas recomendadas es el control cultural, basado en la eliminación frecuente de los frutos afectados. El retiro semanal de las mazorcas enfermas permite reducir la cantidad de inóculo presente dentro de la plantación y disminuir las posibilidades de que la enfermedad continúe propagándose.
A esta práctica se suma la poda de los árboles, con el objetivo de mejorar la ventilación y reducir la humedad al interior del cultivo, condiciones que favorecen el desarrollo del patógeno.

Otra herramienta dentro del manejo integrado es el control biológico, mediante el uso de microorganismos como Trichoderma spp., que pueden competir con el hongo causante de la moniliasis, colonizar la superficie de los frutos y contribuir a reducir la germinación de las esporas.
Cuando la presión de la enfermedad es elevada, el manejo puede complementarse con fungicidas protectantes y sistémicos autorizados para el cultivo de cacao. Estos productos deben utilizarse de manera preventiva y bajo criterios técnicos, además de realizar la rotación de modos de acción para disminuir el riesgo de generar resistencia.
El manejo de la moniliasis, sin embargo, no depende de una sola medida. La combinación de las diferentes estrategias permite reducir el inóculo presente en la plantación, proteger los frutos sanos y disminuir las pérdidas productivas.
En este sentido, el monitoreo constante durante toda la campaña se convierte en un factor determinante. La detección temprana de frutos afectados, junto con la aplicación sostenida de prácticas culturales, biológicas y químicas, permite mantener bajo control la enfermedad y favorecer una producción de cacao más estable.
Redacción: Publiagro


















