domingo, agosto 16, 2026
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La dureza del agua puede comprometer la eficacia de los agroquímicos en el campo

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La calidad del agua, un factor clave para el éxito de las aplicaciones/ Foto: Internet
La calidad del agua, un factor clave para el éxito de las aplicaciones/ Foto: Internet

El calcio y el magnesio presentes en el agua dura reaccionan con los ingredientes activos, reduciendo la solubilidad, compatibilidad y desempeño de herbicidas, insecticidas y fertilizantes foliares

La calidad del agua utilizada para la preparación de las mezclas de aplicación es un factor determinante para lograr el máximo desempeño de los agroquímicos. Aunque suele pasar desapercibida, la dureza del agua puede convertirse en uno de los principales factores que limitan la eficacia de herbicidas, insecticidas y fertilizantes foliares, afectando el control de plagas, enfermedades y malezas, así como la rentabilidad de los cultivos.

La dureza del agua está determinada por la presencia de altas concentraciones de cationes, principalmente calcio (Ca²⁺) y magnesio (Mg²⁺). Estos minerales, comunes en fuentes de agua subterránea y superficial, tienen la capacidad de reaccionar químicamente con los ingredientes activos de numerosos agroquímicos, reduciendo la cantidad de producto disponible para actuar sobre el objetivo biológico.

Cuando el agua dura se utiliza para preparar el caldo de aplicación, los iones de calcio y magnesio se unen a las moléculas de los agroquímicos. Como consecuencia, parte del ingrediente activo queda inactivado o precipita dentro del tanque de mezcla, disminuyendo su disponibilidad para ser absorbido por la planta o para actuar sobre insectos, hongos o malezas.

Esta interacción provoca una menor solubilidad de los productos, reduce la compatibilidad entre los componentes de la mezcla y, finalmente, disminuye la eficacia de la aplicación, lo que puede traducirse en controles deficientes y mayores costos de producción.

El pH también influye en la estabilidad de los productos

La dureza del agua y el pH están estrechamente relacionados. En muchos casos, las aguas con elevada concentración de sales presentan un pH alcalino, condición que acelera la degradación de varios ingredientes activos mediante procesos de hidrólisis alcalina.

Esta degradación reduce la estabilidad química del producto incluso antes de ser aplicado sobre el cultivo, disminuyendo el tiempo durante el cual el ingrediente activo mantiene su efectividad.

«El agua dura favorece la unión de los cationes con las moléculas del agroquímico, reduciendo su disponibilidad, lo que finalmente ocasiona una menor eficacia durante la aplicación»

Acondicionar el agua mejora el desempeño de los agroquímicos/ Foto: Internet
Acondicionar el agua mejora el desempeño de los agroquímicos/ Foto: Internet

Herbicidas, insecticidas y fertilizantes foliares entre los más afectados

Los agroquímicos más sensibles a la dureza del agua son los herbicidas, insecticidas y fertilizantes foliares, cuyos ingredientes activos pueden formar complejos con los iones de calcio y magnesio.

El agua dura favorece la unión de los cationes con las moléculas del agroquímico, reduciendo su disponibilidad, lo que finalmente ocasiona una menor eficacia durante la aplicación.

Asimismo, el material gráfico muestra una escala referencial de dureza del agua, expresada en partes por millón (ppm) de carbonato de calcio (CaCO₃), que va desde agua blanda hasta agua dura, indicando que a medida que aumenta la concentración de sales también se incrementa el riesgo de pérdidas en el desempeño de los productos fitosanitarios.

Análisis y acondicionamiento del agua, pasos fundamentales

Para evitar estos problemas, los especialistas recomiendan realizar previamente un análisis de la calidad del agua con el fin de determinar tanto su dureza como su pH.

Una vez conocidos estos parámetros, se aconseja incorporar acondicionadores o secuestrantes de cationes, productos formulados para quelatar el calcio y el magnesio presentes en el agua, evitando que reaccionen con los ingredientes activos.

Otro aspecto técnico importante es respetar el orden de incorporación de los productos dentro del tanque de mezcla. El acondicionador debe agregarse primero al agua, permitiendo que neutralice los cationes presentes antes de incorporar el agroquímico.

Este procedimiento mejora la estabilidad de la mezcla, incrementa la compatibilidad entre los productos y permite que el ingrediente activo mantenga su máxima disponibilidad durante la aplicación.

Mayor eficiencia y mejor retorno de la inversión

Los especialistas coinciden en que un adecuado acondicionamiento del agua no solo mejora la eficacia de los agroquímicos, sino que también optimiza el control de plagas, enfermedades y malezas, evita pérdidas económicas por aplicaciones ineficientes y favorece un uso más racional de los insumos agrícolas.

En síntesis, el manejo de la calidad del agua debe considerarse una práctica agronómica esencial dentro de los programas de protección de cultivos. Analizar el agua, corregir su dureza y ajustar el pH antes de preparar la mezcla permite aprovechar al máximo el potencial de los agroquímicos y mejorar la eficiencia de cada aplicación en campo.

Fuente: Agro Docs

Redacción: Publiagro