lunes, julio 20, 2026
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La mosquita del capítulo: la plaga que ataca y deforma el girasol

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Una pequeña larva, grandes pérdidas/ Foto: Internet
Una pequeña larva, grandes pérdidas/ Foto: Internet

Productores recomiendan controlar la plaga antes de la postura de huevos

La presencia de la mosquita del capítulo en el cultivo de girasol genera preocupación entre productores de la zona Este de Santa Cruz, debido al daño que sus larvas pueden ocasionar durante una etapa clave del desarrollo de la planta. Agricultores advierten que el momento más importante para el control de esta plaga es antes de que el insecto adulto deposite sus huevos en los capítulos en formación.

Maraza Robert, productor de girasol en San Julián, realizó un monitoreo en su parcela y encontró la presencia de larvas de la mosquita del capítulo, evidenciando los efectos que este insecto puede generar en el rendimiento final del cultivo.

Durante la inspección de las plantas, el productor explicó que el ataque de la plaga puede provocar una fuerte deformación del capítulo, afectando directamente la formación de los granos y reduciendo el potencial productivo del girasol.

“Genera un daño muy importante que puede ocasionar la mosquita del capítulo en el cultivo de girasol. Este capítulo presenta una fuerte deformación”, explicó Robert durante el monitoreo realizado en campo.

El productor señaló que muchos agricultores se preguntan por qué ocurre esta deformación en la estructura reproductiva de la planta. La explicación está relacionada con el ciclo biológico del insecto y el momento en que realiza la postura de huevos.

“Esto ocurre porque la mosquita adulta deposita sus huevos cuando el girasol está en formación de las flores. Al eclosionar los huevos, las larvas dañan los tejidos del capítulo y los granos en formación, ocasionando esta deformación del capítulo”, detalló.

La etapa larval es la más dañina

La mosquita del capítulo corresponde a un grupo de insectos que afecta principalmente la estructura reproductiva del girasol. Su mayor impacto ocurre durante la fase larval, cuando las pequeñas larvas ingresan y se alimentan de los tejidos internos del capítulo y de los granos que comienzan a desarrollarse.

A diferencia del insecto adulto, que tiene una función principalmente reproductiva, la larva es la responsable de los daños económicos en el cultivo, debido a que destruye tejidos esenciales para la formación de semillas.

Según explicó Robert, estas larvas son difíciles de detectar a simple vista por su reducido tamaño, por lo que recomendó realizar monitoreos frecuentes utilizando herramientas como lupas para identificar la presencia temprana de la plaga.

 

“Esta plaga se come los granos en formación, dañando el tejido del capítulo. Eso hace que ya no se desarrolle y por eso queda contraído, como en forma de puñete, por así decirlo. Toda esta parte ya no va a formar grano, ya es pérdida”

El capítulo deformado revela el ataque de la plaga/ Foto: Publiagro
El capítulo deformado revela el ataque de la plaga/ Foto: Publiagro

“Logre encontrar una larva del capítulo. La encontramos con lupa, es muy difícil verla a simple vista. Quería mostrarlo para que ustedes puedan hacer su monitoreo y su respectivo control de esta plaga que es muy importante”, señaló.

El productor indicó que cuando la larva comienza a alimentarse dentro del capítulo, afecta directamente los granos en formación, provocando que una parte importante de la estructura no logre completar su desarrollo.

“Esta plaga se come los granos en formación, dañando el tejido del capítulo. Eso hace que ya no se desarrolle y por eso queda contraído, como en forma de puñete, por así decirlo. Toda esta parte ya no va a formar grano, ya es pérdida”, explicó.

¿Por qué aparece la mosquita del capítulo?

La aparición de esta plaga está relacionada con diversos factores ambientales y productivos. Las condiciones de humedad, temperaturas favorables y la presencia de cultivos de girasol en etapas susceptibles pueden favorecer el desarrollo y reproducción del insecto.

La etapa más vulnerable del cultivo ocurre cuando comienza la formación del capítulo y aparecen las flores, debido a que la planta ofrece las condiciones ideales para que la mosquita adulta realice la postura de huevos.

Por esta razón, el monitoreo temprano resulta fundamental para detectar la presencia del insecto antes de la eclosión de las larvas, ya que una vez que ingresan al capítulo, el control se vuelve más complejo debido a que permanecen protegidas dentro de la estructura vegetal.

Monitoreo oportuno para evitar pérdidas

Los productores recomiendan prestar especial atención durante la fase reproductiva del girasol y realizar inspecciones periódicas en los lotes para identificar síntomas como deformaciones del capítulo, reducción en la formación de granos y presencia de larvas.

Robert remarcó que la estrategia más efectiva es anticiparse al daño, actuando antes de que la mosquita adulta coloque sus huevos.

“El control es mejor hacerlo antes de que depositen sus huevos”, enfatizó.

La detección temprana y el manejo adecuado de la mosquita del capítulo se convierten en herramientas fundamentales para proteger el rendimiento del girasol, un cultivo estratégico dentro de la rotación agrícola, especialmente en zonas productivas donde los agricultores buscan mantener altos niveles de productividad y calidad.

Fuente: Maraza Robert

Redacción: Publiagro